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Pregunte a un perito. Cómo las comidas familiares y otras rutinas diarias fomentan el bienestar de los niños
Barbara Fiese, mayo de 2009

La vida familiar, por momentos, puede ser frenética. Cuando los padres y madres intentan poner a un niño de 1 ó 2 años a dormir por la noche, asignar tareas domésticas los fines de semana, o reunir a toda la familia para cenar unas pocas tardes por semana, descubren que las rutinas pueden establecer cierto orden en la familia y estrechar las relaciones entre los familiares. El presente evento de Pregunte a un Perito tratará sobre la función de las rutinas para fomentar la salud y el bienestar de los niños pequeños. La investigación ha demostrado que las rutinas regulares y fáciles de predecir están asociadas al aprendizaje de niños pequeños, su salud física y mental, y las relaciones positivas. La dificultad está en dar prioridad a las rutinas en vista de las demandas del trabajo, las distracciones de los medios electrónicos, y en ciertos casos, una falta de experiencia en crear rutinas ya que los padres fueron criados en hogares caóticos.

¿Cómo pueden los educadores de niños pequeños y padres de familia establecer rutinas significativas y perdurables?  ¿Existen transiciones en el desarrollo de niños que ofrecen momentos especialmente buenos para la creación de rutinas?  ¿Cómo se combinan rutinas y ritos de dos familias cuando ambos padres experimentaron rutinas diferentes durante sus infancias?  ¿Qué efectos pueden tener la cultura y la herencia étnica? Estas son tan solo algunas de las preguntas que los padres de familia y educadores se plantean a menudo sobre las rutinas de la vida diaria. ¿Qué preguntas tiene usted?

Biografía

Barbara Fiese

La Dra. Barbara H. Fiese es la Catedrática Fundadora de Pampered Chef en Recuperación Familiar y profesora y directora del Centro para la Recuperación de las Familias en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Antes de esta universidad, sirvió de catedrática en el Departamento de Psicología en la Universidad Syracuse. Es psicóloga clínica y del desarrollo, y sus investigaciones se enfocan en factores familiares que fomentan la salud y el bienestar de los niños. Se la reconoce como pionera en el estudio de las rutinas y los ritos familiares, y también ha contribuido al estudio de las prácticas de contar cuentos en familia. Su trabajo actual se enfoca en las maneras en que ciertas familias crean rutinas para promover adherencia al tratamiento médico en niños con condiciones crónicas de salud, como el asma. Su libro más reciente, Family Routines and Rituals (Rutinas y ritos familiares), fue publicado en 2006 por Yale University Press.

Respuestas a las preguntas

Pregunta: Leo a menudo sobre la importancia de que los familiares cenen juntos en forma regular. Comprendo que las comidas planeadas de la familia pueden contribuir a una dieta saludable (si es que se sirve una comida saludable). Pero se me hace difícil comprender cómo contribuyen las cenas familiares regulares al logro académico y salud emocional de los niños. ¿Puede explicarme eso?

Respuesta: Esa es una pregunta muy importante. No siempre es intuitivamente obvio cómo puedan estar asociadas las comidas familiares a resultados tan diversos como el logro académico y el bienestar emocional. A lo mejor se deben estos a dos facetas diferentes de las comidas regulares: la riqueza verbal de las conversaciones durante la comida y la expectativa del apoyo emocional que suele nacer de las cenas regulares y a horas esperadas.

Pensemos primero sobre la riqueza verbal de la conversación durante la cena. Los investigadores llevan 20 años recogiendo muestras de conversaciones mantenidas durante comidas. Entre otras cosas, han descubierto que a menudo se introducen durante las comidas palabras nuevas que aumentan el vocabulario de los niños. Sabemos que un vocabulario fuerte es importante para el éxito académico más tarde, de modo que esta puede ser una de las maneras en que las comidas contribuyan al éxito escolar futuro.

En cuanto al bienestar emocional, la investigación presenta evidencia menos directa. Al observar las interacciones durante las comidas, hemos aprendido que cuando las familias se comunican en forma directa y clara al comer juntos y ofrecen apoyo emocional, los niños manifiestan menos problemas de comportamiento y gozan de una mejor salud emocional por lo general. Por otro lado, puede ser que las familias que se comunican bien durante las comidas se ofrecen apoyo durante otros momentos de la vida diaria. Lo que hemos observado en algunas de nuestras grabaciones de las comidas es que los niños a menudo mencionan temas de delicadeza emocional durante las comidas ya que en estos momentos se sienten seguros. Los padres pueden entonces decidir si este es un buen momento para hablar, por ejemplo, de ser intimidado por un compañero de clase o de recibir una calificación baja, o si sería mejor hablar del incidente en otro momento, más en privado.

Pregunta: Mis tres hijos son de edades muy diferentes ya que tienen 2, 6 y 11 años. Es difícil lograr que los cinco nos reunamos en la mesa durante más de 10 minutos y tengamos alguna conversación significativa. ¿Tiene algunos consejos sobre crear un ambiente positivo e interesante para nuestras comidas?

Respuesta: En realidad, muchas familias hacen frente a dificultades parecidas. Lo primero es tener en cuenta que sí se trata de una situación potencialmente dificultosa, de modo que no se puede esperar que todos estén atentos o se porten de la misma manera. Un niño de 2 años tal vez puede prestar atención durante solo 10 minutos y luego necesita ir a un lugar cercano para colorear durante el resto de la comida. Los niños de 6 años y de 11 tienen suficiente edad como para ayudar con tareas como poner la mesa, planear la comida y hasta ayudar a preparar los platos. Cuando los niños tienen más inversión en la comida misma, a menudo les interesa más participar en las comidas, y las esperan con gusto como eventos familiares.

Pregunta: Cuando los padres (los que viven en la misma casa) no están de acuerdo sobre las rutinas de la casa o hasta la necesidad de las rutinas –como la de tener un horario establecido para la cena–, ¿qué posibles soluciones recomienda Ud.?

Respuesta: A menudo esto se debe a que los padres tuvieron experiencias diferentes durante su infancia. Es importante que los padres se hablen de sus experiencias diferentes y sus creencias sobre las rutinas y la función de estas en la salud y el bienestar de los niños. En el caso de algunos padres, puede que faltaban rutinas en su propia educación a causa de circunstancias difíciles que les impedían reunirse con la familia. Es importante reconocer estos eventos del pasado y luego hacer planes para que las cosas sean diferentes ahora. Los padres pueden sentarse con la familia y tratar maneras de empezar a incorporar las rutinas a la vida diaria. A veces los padres necesitan empezar poco a poco con rutinas para la hora de acostarse y los fines de semana.

Pregunta: En un programa de cuidado ofrecido en casa, ¿sacan provecho los niños de las rutinas regulares tanto como en su propia casa?  De ser así, ¿cómo pueden los proveedores de cuidado en casa crear rutinas significativas cuando los niños asisten según horarios que varían de un día a otro y de una semana a otra?

Respuesta: ¡Esa es una muy buena pregunta! Las rutinas son muy importantes en el desarrollo de niños pequeños, de modo que también deben formar una parte muy importante de todo programa de cuidado, incluidos los que se ofrecen en el hogar del proveedor. Los cuidadores en casa pueden crear rutinas significativas si apartan un lugar especial –como un cajón, una canasta o un estante– en que los niños pueden guardar sus pertenencias, así que tienen una rutina para las llegadas. Los cuidadores también pueden seguir rutinas regulares de saludar y acoger al niño, por ejemplo, la de cantar una canción al principio del día. También es importante tener rutinas relacionadas al comer, como las de decir por favor y gracias y asignar papeles para poner la mesa, repartir vasos y limpiar. La clave en tales rutinas es que el niño tiene un lugar y un papel aun cuando está fuera de su hogar.

Pregunta: ¿Cuáles son algunas razones por las que las rutinas afectan el aprendizaje, la salud y las relaciones con otras personas?  ¿Precisamente por qué son tan importantes las rutinas?

Respuesta: Se cree que las rutinas tienen tres componentes fundamentales: la continuidad, el compromiso y la comunicación. La continuidad se refiere a que las rutinas se realizan una y otra vez, de modo que se practica lo que se aprende y se refuerzan las relaciones a través del tiempo. Con el compromiso con una rutina se logra que las relaciones se mantengan a largo plazo, así que los familiares se sientan seguros y perciban que integran un grupo importante. La comunicación se produce con la mayoría de las rutinas, de modo que cada uno sabe lo que pasa con los demás; los padres se mantienen al tanto de lo que pasa con sus hijos, se expresan los sentimientos y se pueden tratar los temas delicados. A causa de todo esto, las rutinas están llenas de acción importante.

Pregunta: ¿Podría Ud. clarificar por favor qué quiere expresar con ‘rutinas significativas’?

Respuesta: El ‘significado’ de las rutinas las distingue de los hábitos. Una rutina significativa produce una conexión personal con el comportamiento o el conjunto de comportamientos, y a menudo provoca sentimientos intensos. Por ejemplo, podemos tener el hábito de cepillarnos los dientes cada día pero esto no provoca sentimientos fuertes, no sirve para entablar relaciones, ni necesariamente forma parte de la identidad personal. Una manera de saber si una rutina es significativa es preguntarte si te haría falta si dejaras de hacerla y si tienes pensamientos positivos hacia ella aún en momentos cuando no la estás realizando.

Pregunta: ¿Cómo puedo convencer al director de la escuela primaria de mi hijo que no es apropiado al desarrollo de los niños de primer grado tener una regla que prohíbe todas las conversaciones durante el almuerzo?

Respuesta: ¡Ud. seguramente conoce bien a los niños de primer grado: activos, llenos de preguntas y con ganas de llegar al almuerzo! El director escolar a lo mejor encuentra que el período del almuerzo es diferente de lo que usted experimentó cuando cursó el primer grado, ya que los niños almuerzan en el salón que sirve también del gimnasio y del auditorio. El almuerzo a menudo se programa entre las múltiples demandas del día escolar, y el director probablemente se fija también en las necesidades académicas, sociales y físicas de los niños.

Una manera de abordar este tema es enfatizar las ventajas del período del almuerzo escolar que pueden satisfacer las necesidades del director y de la escuela. Por ejemplo, las escuelas están muy al tanto de las necesidades de los niños relacionadas a su salud física. Un estudio reciente demostró que cuando el personal de la cafetería preguntaba si los niños querían jugo o fruta con la comida, se aumentaba el probable consumo de frutas. Asimismo, dejar que los niños conversen durante el almuerzo les permite entablar relaciones y ofrecer y recibir el apoyo social de una manera que es imposible durante las clases.

Una faceta del almuerzo escolar que suele pasar desapercibida es el apoyo para los niños que viven la inseguridad respecto al alimento. En el caso de muchos niños, el almuerzo es la única comida regular que reciben durante el día. Comerla en silencio impide los intercambios sociales que se han demostrado provechosos para el logro académico y la prevención de problemas de comportamiento en niños.

Pregunta: A mi esposo y a mí simplemente no nos convienen las rutinas, pero durante años hemos manejado bastante bien sin ellas. Pero empiezo a preguntarme si esto tiene algún efecto negativo en nuestro hijo. ¿Realmente está tan mal que no tengamos rutinas aparte de cómo nos preparamos para el día cada mañana entre semana?

Respuesta: La primera pregunta que se me ocurre es si ustedes realmente no tienen ninguna rutina, o si simplemente son bastante flexibles. Por ejemplo, ¿tienen una forma regular en que se saludan unos a otros cuando alguien llega a casa, o maneras regulares en que se dicen buenas noches cuando su hijo se acuesta? En esta discusión hemos tratado las rutinas de las comidas como ejemplos de rutinas familiares, pero hay muchas más. En uno de mis estudios anteriores, nuestro equipo entrevistó a más de cien familias con hijos pequeños sobre sus rutinas y tradiciones. El catálogo de los resultados abarcaba fácilmente más de cien rutinas y tradiciones, relacionadas al primer corte de pelo, enviar tarjetas de felicitación en los cumpleaños, llevar a los perros al parque y escoger apodos, entre muchas otras. En realidad, cada familia encuentra una manera de organizar su vida para incluir actividades que todos gozan, en las que todos pueden participar y que llegan a través del tiempo a tener significado y ofrecer la oportunidad de comunicarse. A lo mejor ustedes también tienen sus propias rutinas singulares.

Pregunta: Cuando yo insisto en que todos cenemos juntos, parece que no puedo lograr que mis hijos conversen. Cuando intento mencionar temas o hacer preguntas, solo me dan respuestas breves. Parece que quieren comer de prisa y luego volver a sus amigos o su programa de televisión. ¿Puede Ud. ofrecerme algunas sugerencias?

Respuesta: Puede ser así en parte a causa de la edad de sus hijos, o el uso de la oportunidad. Primero, ¿participan los niños en planear la comida? Si les parece que se les obliga a comer juntos, pueden resistirse. Desde luego que no es posible servir pizza cada noche; pero si los niños pueden hacer algunos de los planes de la comida, por lo menos la conversación puede comenzar con lo sabroso (o no) de la comida.

Otra estrategia es la de comenzar una rutina con la conversación misma. Dos preguntas para hacer en cada comida son: “¿Qué fue lo mejor de tu día?” y “¿Qué fue lo peor de tu día?”. Los niños pueden decidir evitar una de las preguntas si no quieren contestarla, pero tienen que contestar al menos una. La otra opción es preguntar sobre grupos en que sus hijos participan en forma regular: “¿Qué fue una cosa buena o mala que pasó en el barrio, la escuela o el equipo?”

Pregunta: ¿A qué edad sugiere Ud. intentar incluir a un niño en las comidas de la familia, o introducir las rutinas en su vida? Tengo un bebé y un hijo de 2 años, y ciertos días me parece que ¡el caos es mi rutina!

Respuesta: Esa es una pregunta verdaderamente importante: cómo empezar las rutinas de la familia. Hace varios años mi colega Karen Hooker y yo estudiamos rutinas familiares durante los primeros años de criar a los hijos. Uno de nuestros hallazgos fue que, para la mayoría de las familias, los primeros tres años de criar a un niño están enfocados en rutinas relacionadas a regular los patrones del niño de dormir y comer. La mayoría del tiempo y la atención se dedican a lograr que los niños duerman toda la noche, se despierten y se acuesten a horas más o menos regulares, y a introducir en sus dietas alimentos que pueden comer con los dedos. Por supuesto, todo esto tiene que integrarse a otras rutinas familiares como los horarios del trabajo y de la escuela de los hermanos mayores, además de actividades de ocio cuando el horario lo permite. ¡No sorprende que haya días cuando el caos es la regla en vez de la excepción!

Una vez que un niño o niña llegue a la edad preescolar, típicamente está listo para participar en las rutinas de las comidas familiares, por al menos parte del tiempo que ocupan. Una manera de hacer que los niños pequeños participen en las comidas familiares es asignarles un papel. Para los preescolares, este puede constar de ayudar a los hermanos mayores a poner la mesa, ayudar a hacer la ensalada o escoger una comida a la semana en que será el ‘ayudante del jefe de cocina’. Esto requiere la planificación y la paciencia ya que los niños pequeños no siempre son los ayudantes menos desordenados, aunque ¡a menudo son los más entusiastas! Este también es un buen momento para reforzar habilidades nuevas de coordinación de ojos y manos, como por ejemplo la de servir los líquidos; introducir vocablos nuevos como bróculi o panini, y explorar conceptos matemáticos simples como más y menos.

Pregunta: He trabajado con muchas familias encabezadas por una sola persona. ¿Hay algunos consejos sobre las rutinas que le parezcan especialmente útiles para padres y madres en esta situación? Muchos luchan simplemente para darles de comer a sus hijos, bañarlos y ponerlos a dormir después de trabajar todo el día.

Respuesta: Las familias encabezadas por un solo adulto hacen frente a muchas dificultades, entre estas las de planear y seguir rutinas diarias. A menudo estas familias también hacen frente a retos adicionales, como coordinar los horarios del transporte y ser el único tutor de la tarea, proveedor de atención médica y entrenador atlético. Según las edades de los niños, puede ser buena idea encontrar papeles diferentes que pueden tomar para crear rutinas significativas para toda la familia, a la vez de aliviar algunas de las cargas y el estrés del padre o de la madre. Esto puede significar que una noche de la semana sea señalada como la noche de cenar pizza o cereal. De este modo, cenar pizza o cereal se convierte en algo especial en vez de lo que se hace cuando no hay más remedio.

Cierta investigación ha indicado que en algunas familias encabezadas por un solo adulto se aprovecha el ver juntos la televisión como rutina regular para aliviar el estrés del padre o de la madre y una forma de actividad familiar. Es muy comprensible que para los adultos atareados y cansados esto puede llegar a tomar el lugar de tener que idear otra actividad. Sin embargo, ver mucha televisión tiene sus desventajas. Hay evidencia bastante fuerte que conecta aumentos en la cantidad de tiempo que se pasa mirando televisión, con tasas elevadas de obesidad infantil. Las razones exactas de esta conexión son complejas, pero la actividad física reducida y la tendencia a comer más mientras se mira la televisión probablemente comparten la culpa. Los padres y madres que quieren mirar la televisión con sus hijos como rutina deberán fijarse en lo que comen en esos momentos.

Pregunta: ¿Sabemos cómo afectan las rutinas familiares regulares el desarrollo adolescente? Los niños que se crían con las rutinas familiares que Ud. describe, ¿están mejor ajustados cuando son adolescentes?

Respuesta: Respecto a esa cuestión, tenemos evidencia bastante fuerte que sugiere que los adolescentes que crecen en familias con rutinas regulares y constantes tienen mejores calificaciones y menos riesgo de abusar de drogas y alcohol, y realizan menos comportamientos sexuales arriesgados. También hay evidencia de que los adolescentes que cenan regularmente con la familia –4 o más veces a la semana– tienen menos problemas de salud mental. Desde luego, estos son estudios de correlación; es decir, solamente conectan la frecuencia de las rutinas y las horas de cenar con el desarrollo de adolescentes, de modo que no podemos decir que las rutinas familiares causen las mejoras en el desarrollo adolescente. Sin embargo, podemos hacer conjeturas sobre por qué las familias que siguen rutinas regulares tienen menos probabilidad de que sus adolescentes experimenten problemas.

Primero, las rutinas ofrecen la oportunidad de vigilar el comportamiento. Las conversaciones durante las comidas incluyen a menudo un ‘chequeo’ de lo que pasa durante el día o la semana. Así que uno puede mantenerse al día con lo que pasa en la vida del adolescente, y sabemos que el que los padres y madres se fijan en lo que pasa con sus hijos, pero sin entrometerse, es una de las características de la educación positiva de los hijos durante esta fase de su desarrollo. Segundo, las familias que siguen rutinas regulares también ofrecen un contexto y una oportunidad de discutir temas delicados. Es difícil ‘programar en el horario’ un momento para hablar sobre eventos perturbadores. Sin embargo, si la familia se reúne en forma regular, el adolescente puede anticipar que habrá oportunidades en un ambiente seguro de mencionar, si quiere, algo que lo perturbe. Tercero, nuestra propia investigación ha demostrado que cuando las familias siguen rutinas significativas y le dan al adolescente una percepción de seguridad e integración al grupo, también fomentan en el adolescente una percepción más fuerte de identidad. Esto puede parecer contrario a la intuición, ya que solemos pensar en la adolescencia como período en que los hijos se separan de la familia para crear su propia identidad. Sin embargo, para hacer esto necesitan de un cimiento fuerte, que a menudo se forma en el seno seguro de la familia.

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