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Trasunto

2007 de abril
Cómo ayudar a niños pequeños a entablar amistad
Karen Stephens, maestría en Educación, especialista en la primera infancia

En mi guardería tengo un niño de 4 años, Sean, quien juega siempre a solas. A Sean le gustan variadas actividades y tiene muchos intereses pero parece que prefiere hacer las cosas a solas, sin que otros niños estén cerca. ¿Debería preocuparme porque Sean no parece tener amigos?

Answer: A los 4 años de edad, este niño debería mostrar algún interés en jugar con otros en algún momento. Si prefiere jugar bastante a solas, esto no necesariamente deberá ser motivo de preocupación. En cambio, si no puede jugar con otros, si suele rechazar las amistades o si no quiere nunca estar con otros, eso sí que es preocupante.

Algunos niños, por su temperamento innato, están inclinados hacia las actividades solitarias en vez de la interacción con grupos. La inteligencia también puede tener algún efecto. Aunque niños con cualquier grado de inteligencia pueden entablar amistades, los niños que difieren mucho de la norma general tal vez encuentren que tienen poco en común con los demás. Por ejemplo, a veces los niños superdotados –sea artísticamente, en la matemática o en la ciencia– suelen tener una capacidad extraordinaria de concentración. Su enfoque solitario para aprender y descubrir tal vez parezca una preferencia por la soledad pero frecuentemente se trata solamente de un estilo diferente de aprendizaje, ya que sus mentes curiosas frecuentemente están muy activas.

Espero que las respuestas a las preguntas de más abajo puedan darle algunas ideas para ayudar a Sean a ampliar su mundo social.

Cuido niños en mi casa y una de las niñas, Abi, tiene una personalidad muy mandona. Abi tiene 4 años y medio. Tiene muchos “amigos” y le gusta ser la ‘jefa’ cuando los niños están juntos en un grupo. Abi frecuentemente amenaza con dejar de ser la amiga de otros si no hacen lo que ella quiere (por ejemplo, si no dejan que ella tenga la mejor ropa de juego, use los mejores marcadores para dibujar o se siente en la mejor silla ‘puff’ durante los cuentos). Otros niños suelen rendirse ante las demandas de Abi porque quieren seguir siendo sus ‘amigos’. ¿Debería yo intervenir o dejar que los demás niños lleguen a entender por su cuenta que no deben aceptar la conducta de Abi?

Answer: En esta situación, sería provechoso que usted como maestra ayudara a todos los niños a entender sus derechos y el impacto de su comportamiento en los demás. Sugiero que por lo general evite dictar lo que deben hacer, más bien haga comentarios sobre lo que usted observa para expresar sus puntos de vista sobre la conducta ética. Sus comentarios pueden ayudar a todos los niños a darse cuenta de sus sentimientos. Entonces podrán decidir cómo portarse.

Cuando Abi usa presión emocional con los niños, usted puede reasegurarles en tonos tranquilos que no tienen por qué dejar que Abi les dé órdenes. Valide el derecho de ellos para jugar con objetos y tomar decisiones. Dígales que está bien que le digan que no a otro si no les gusta la manera en que este los trata.

Usted podría decir con confianza, de modo que todos los niños la escuchen, que nadie en la clase tiene el derecho de intentar engañar a otros para que sean sus amigos. Usted también podría decir que los juguetes son de todos y no de alguna persona en especial, de modo que nadie tiene el derecho de guardárselos.

Sugiero que también ayude a los niños a crear temas de juego, en los que cada uno puede turnarse siendo el jefe o siguiendo al jefe, o jugando con un juguete preferido. Por ejemplo, los niños podrían jugar al circo y turnarse siendo el jefe de pista. Durante las actividades de música, podrían jugar a ser una orquesta y los niños podrían turnarse siendo el director. Si un niño intenta impedir que otro tome su turno, vuelva usted a mencionar de quién es el turno y deje claro que usted espera obediencia.

Con Abi, usted puede hacer comentarios sobre lo que ha observado. Podría decirle que su conducta parece lastimar los sentimientos de otros cuando amenaza con dejar de ser su amiga. Ayúdela a pensar en otras maneras de sentirse importante en los grupos de juego.

Además, por supuesto, cuando usted vea a Abi portarse de manera ética con otros durante los juegos, aproveche la oportunidad de reconocer el progreso de la niña. La animo también a felicitar a otros niños cuando demuestren que han aprendido a defender sus propios derechos.

¿Por qué es importante que los niños pequeños tengan amigos? Queremos que los niños cada vez más pequeños sobresalgan en lo académico y en lo deportivo, y ahora en situaciones sociales. ¿No sería esto simplemente una presión más que impondríamos a los niños pequeños?

Answer: Las buenas habilidades sociales, no son algo en lo que queremos presionar a los niños para que “sobresalgan”. Sí esperamos que adquieran la aptitud social que los ayude a relacionarse de formas positivas con otras personas durante toda la vida; en la familia, la comunidad espiritual, la guardería, la escuela y, finalmente, el empleo que tendrán de adultos.

En vez de aumentar el estrés, al estimular las amistades y la aptitud social de los niños se puede ayudarlos a alcanzar un equilibrio en la vida y a contrarrestar el estrés que pueden experimentar debido a los estudios académicos, los exámenes o hasta los conflictos con familiares. Cuando los niños pueden entablar amistad, encuentran en los juegos e interacciones con los compañeros una fuente de apoyo y una ayuda para relajarse.

Al ayudar a los niños a desarrollar las aptitudes sociales positivas, los ayudamos a contribuir a que el mundo sea un mejor lugar para todos. Con las habilidades positivas para formar relaciones de apego y resolver las diferencias, los niños pueden ir aprendiendo a resistir los impulsos agresivos u otras estrategias negativas para resolver conflictos de maneras irrespetuosas, despectivas o estresantes.

Las amistades pueden brindar un refugio a los niños, donde son aceptados y experimentan el cariño y la camaradería. En el contexto de tales relaciones, los niños reciben consejos y reacciones a sus fortalezas y talentos individuales, de parte de otras personas diferentes de sus maestros o familiares. A fin de cuentas, la capacidad de entablar y mantener la amistad es una estrategia esencial para hacer frente a los sentimientos de soledad que la mayoría de los niños experimenta de vez en cuando.

A continuación se presentan algunos recursos para educadores y padres de familia, que exploran la importancia de las amistades entre niños y su impacto en estos durante toda la vida:

  • The Friendship Factor: Helping Our Children Navigate Their Social World--and Why It Matters for Their Success and Happiness (El factor amistad: Cómo ayudar a nuestros niños a navegar por su mundo social, y la importancia de tal ayuda para su éxito y su felicidad) por Kenneth H. Rubin (New York: Skylight Press, 2002).
  • «Inteligencia social» por Daniel Goleman (Editorial Planeta, 2006)
  • «La inteligencia emocional» por Daniel Goleman (Editorial Vergara, 2004).
  • "Caring for the Little Ones: Friendships in the Baby Room” ( Las amistades entre bebés), artículo por Karen Miller (Child Care Information Exchange, May/June 2000).

¿Qué habilidades específicas podemos enseñar a los niños para ayudarlos a entablar y mantener la amistad?

Answer: Aprender a establecer las amistades y mantenerlas, a veces resulta más complicado de lo que pudiera parecer. Afortunadamente, todas las habilidades necesarias se pueden ir desarrollando poco a poco. También se aprenden más fácilmente por medio del juego; usualmente los niños se divierten mientras las aprenden.

Otro beneficio es que por nuestra naturaleza, a los seres humanos nos interesan las relaciones sociales. Desde el nacimiento, tenemos los cerebros diseñados para dominar la habilidad social. Abajo presento una lista de la mayoría de las habilidades que afectan la manera como los niños forman relaciones de amistad.

Para entablar y conservar la amistad, los niños deberán ser capaces de:

  • Experimentar un sentimiento de auto-estima y confiar en otros (frecuentemente estos sentimientos surgen de una relación de apego estable y continuada desde el primer año de vida).
  • Reconocer los intereses que tienen en común con los compañeros.
  • Unirse hábilmente a los juegos y ser flexibles, adaptables, confiados, ingeniosos e inventivos.
  • Atender y responder a indicios de comunicación no verbales que los compañeros dan durante los juegos.
  • Identificar metas comunes para los juegos con compañeros y planificar juntos para alcanzarlas.
  • Escuchar y respetar los sentimientos ajenos.
  • Sentir empatía desde la perspectiva de otra persona.
  • Cooperar, compartir cosas y turnarse.
  • Aceptar, respetar e incluir a otros.
  • Negociar y hacer compromisos para construir sobre ideas, de modo que todos estén contentos.
  • Mostrar compasión por otros al darles ayuda de maneras confiables.
  • Expresar claramente el propio punto de vista en interacciones sociales.
  • Defender con tacto los propios deseos sin recurrir a la agresión, la manipulación poco ética ni a los insultos.
  • Hacer frente al rechazo de vez en cuando, entendiendo que varían los estados de ánimo de las personas y su interés en los juegos con compañeros.

Las amistades entre niños implican tantos factores, que se han escrito muchos libros sobre el tema. La siguiente lista menciona algunos de los libros que tratan a fondo las habilidades de amistad.

  • The Friendship Factor: Helping Our Children Navigate Their Social World--and Why It Matters for Their Success and Happiness (El factor amistad: Cómo ayudar a nuestros niños a navegar por su mundo social, y la importancia de tal ayuda para su éxito y su felicidad) por Kenneth H. Rubin (New York: Skylight Press , 2002) .
  • «Mejores amigos, peores enemigos. Guía para entender la vida social de los niños» por Michael Thompson y Catherine O’Neill Grace (Editorial Planeta, 2003)
  • «Cómo ayudar a los niños a encontrar buenos amigos» por Fred Frankel (Editorial Selector, 2004).
  • Building Healthy Friendships: Teaching Friendship Skills to Young People por Terry Beck (Saratoga, CA: R & E Publishers, 1994).
  • Children's Friendships by Zick Rubin (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1980)

¿Cómo pueden los maestros y los padres de familia colaborar para animar las amistades entre los niños?

Answer: Los modelos de habilidades positivas de amistad tienen el mayor impacto en la capacidad de los niños para utilizarlas. Cuando los niños ven con frecuencia a los adultos utilizar en todas las situaciones la etiqueta y el ‘dar y tomar’ de la amistad, aprenden un ‘mapa’ positivo y específico para sus propias relaciones sociales.

Tanto los maestros como los padres y madres pueden hacer un esfuerzo especial para reconocer la conducta específica de los niños cuando es positiva, respetuosa e inclusiva de otras personas. Las expresiones de ánimo deberán darse tanto con palabras como sin ellas. Cada vez que un adulto tenga la oportunidad, podrá reforzar una habilidad social positiva con una sonrisa, un abrazo o un comentario breve, como por ejemplo: “¡Qué bondadoso fuiste cuando ayudaste a tu amigo a recoger los bloques!” Al reconocer a los niños de esta forma, se los ayudará a darse cuenta cuando han logrado el éxito en las experiencias sociales.

Otra manera de ayudar a los niños a entender el ‘dar y tomar’ de la amistad es leyéndoles cuentos sobre la amistad, tanto en casa como en la guardería o la escuela. Examinar la conducta del personaje de un cuento puede ser una manera segura y objetiva para que los niños consideren y analicen cómo se entablan y se mantienen las amistades. Después de terminar de leer un cuento, pregunte a los niños por qué los personajes eran amigos. ¿Cómo entablaron amistad? ¿Cómo resolvieron las disputas?

Los niños tal vez hasta quieran utilizar la creatividad con la trama del cuento. Pregúnteles cómo el final del cuento podría ser mejor o peor si los personajes se portaran o hablaran diferente. Las respuestas le darán una vista asombrosa de las perspectivas de los niños. Usted tal vez querrá valerse de los siguientes libros ilustrados infantiles que tratan sobre la amistad:

  • «Mejores amigas» por Marcia Leonard (Ediciones Lerner , 2005).
  • «Pato va en bici» por David Shannon y Elodie Bourgeois (New York: Lectorum Publications, 2002).
  • «Los amigos de Elmer/Elmer’s Friends» por David McKee (Milet Publishing, 2002)
  • «Sapo y Sepo son amigos» por Arnold Lobel (Alfaguara, 2003)
  • «La gallina hambrienta» por Richard Waring (Juventud, 2003)
  • «Seamos amigos otra vez» por Hans Wilhelm (Juventud, 1989)
  • «El pingüino Pedro y sus nuevos amigos» por Marcus Pfister (North-South, 1997)
  • «El pez arco iris» por Marcus Pfister (North-South, 1996)
  • «El muñeco de nieve» por Raymond Briggs (Altea Ediciones, 1989)
  • «Nadarín» por Leo Lionni (New York: Lectorum Publications, 2005)
  • «Prudencia se preocupa» por Kevin Henkes (Everest Publishing, 2003)
  • «Sílbale a Willie » por Ezra Jack Keats (Puffin, 1996)
  • «Guillermo Jorge Manuel José» por Mem Fox (Tandem Library, 2003)
  • The Best of Friends por Pirkko Vainio (New York: North-South Books, 2000).
  • A Book of Friends por Dave Ross (Scranton, PA: HarperCollins Children’s Books, 1999).
  • Alexander and the Wind-up Mouse por Leo Lionni (New York: Bantam Doubleday Dell Books for Young Readers, 1974).
  • Being Friends por Karen Beaumont (New York: Penguin Putnam Books for Young Readers, 2002).
  • Best Friends por Steven Kellogg (New York: Penguin Putnam, 1986).
  • Best Friends for Frances por Russell Hoban (New York: HarperCollins Children’s Books, 1969).
  • Best Friends Sleep Over por Jacqueline Rogers (New York: Scholastic, 1993).
  • Chester’s Way por Kevin Henkes (New York: Greenwillow, 1991).
  • Chicken Chickens por Valeri Gorbachev (New York: North-South Books, 2001).
  • Clifford Makes a Friend por Norman Bridwell (New York: Scholastic, 1998).
  • Do You Want to Be My Friend? por Eric Carle (New York: Putnam, 1988).
  • Flip & Flop por Dawn Apperley (New York: Scholastic, 2001).
  • Friends por Helme Heine (New York: Simon & Schuster Children’s Pub. Div., 1982).
  • Fox Tale Soup por Tony Bonning (New York: Simon & Schuster Children’s Pub. Div., 2001).
  • Friends por Rob Lewis (New York: Holt, Henry Books for Young Readers, 2001).
  • Friends! por Elaine Scott (New York: Simon & Schuster Children’s Pub. Div., 2000).
  • Friendship: From Your Old Friends to Your New Friends por Nuria Bosch Roca (Hauppauge, NY: Barron’s Educational Series, 2001).
  • Fritz and the Beautiful Horses por Jan Brett (Boston: Houghton Mifflin, 1987).
  • How to Be a Friend: A Guide to Making Friends and Keeping Them por Laurie Krasny Brown y Marc Brown (New York: Little Brown Children's Books, 2001).
  • How to Lose All Your Friends por Nancy Carlson (New York: Viking Children’s Books, 1994).
  • I’ll Always Be Your Friend por Sam McBratney (New York: HarperCollins Children’s Books, 2001).
  • Just My Friend and Me por Mercer Mayer (Racine, WI: Golden Books, 1988).
  • Let's Be Enemies por Janice May Udry (New York: Scholastic, Inc. 1961).
  • The Little Red Hen por Paul Galdone (Boston: Houghton Mifflin,1991).
  • Make New Friends por Rosemary Wells (New York: Hyperion, 2002).
  • Making Friends por Fred Rogers (New York: Putnam, 1996).
  • May I Bring a Friend? por Beatrice Schenk de Regniers (New York: Simon & Schuster Children’s Pub. Div., 1974).
  • Moonbear’s Friend por Frank Asch (New York: Simon & Schuster, 1993).
  • My Best Friend por Pat Hutchins (New York: HarperCollins Children’s Books, 1993).
  • My Best Friend Moved Away por Nancy Carlson (New York: Penguin Putnam Books for Young Readers, 2001).
  • My Friend Bear por Jez Alborough (Cambridge, MA: Candlewick Press, 2001).
  • My Friend John por Charlotte Zolotow (New York: Bantam Doubleday Dell Books for Young Readers, 2002).
  • Now One Foot, Now the Other por Tomie dePaola (New York: Putnam, 1981).
  • The Other Side por Jacqueline Woodson (New York: Penguin USA, 2001).
  • Poppy and Ella: 3 Stories about 2 Best Friends por Jef Kaminsky (New York: Disney Press, 2000).
  • A Rainbow of Friends por P.K. Hallinan (Nashville, TN: Ideals Publications, 2001).
  • The Relatives Came por Cynthia Rylant (New York: Bradbury Press, 1985).
  • Stevie por John Steptoe (New York: Harper & Row, 1969).
  • Thy Friend, Obadiah por Brinton Turkle (New York: Penguin Putnam Books for Young Readers, 1969).
  • The Very Best of Friends por Margaret Wild (San Diego, CA: Harcourt Brace Jovanovich, 1990).
  • We Are Best Friends por Aliki (New York: HarperCollins Children’s Books, 1982).
  • What Will I Do without You? por Sally Grindley (New York: Scholastic, 1999).
  • Where Is My Friend? por Marcus Pfister (New York: North-South Books, 2001).
  • Will I Have a Friend? por Miriam Cohen (New York: Simon & Schuster Children’s Pub. Div., 1971).
  • Will You Be My Friend? por Nancy Tafuri (New York: Scholastic, 2000).
  • Will You Forgive Me? por Sally Grindley (New York: Kingfisher, 2001).
  • Witzy’s Best Friends por Suzy Spafford (New York: Scholastic, 2002).

Dos niños en mi clase son tan buenos amigos que rechazan a otros niños que intentan unirse a sus juegos. ¿Debería yo separarlos a veces?

Answer: Es importante respetar las decisiones de los niños respecto a sus juegos y sus amistades; después de todo, estas se hallan entre las pocas cosas sobre las que tienen verdadero control. No obstante, creo que es importante ayudar a expandir la vista de los niños respecto a las opciones de juegos y las amistades.

En vez de separar a los niños, la animo a usted a intentar crear escenarios en los que otros niños puedan unirse a los juegos de estos dos. Por ejemplo, tal vez algún juego dramático pudiera incluir a actores así como a un público.

Tal vez sea posible también cambiar el ambiente del aula un tanto para que más de dos niños puedan acomodarse en los centros de aprendizaje. Usted podría disponer juegos de tableros que requieren más de dos participantes.

Si los dos niños son bruscos o poco sensibles con otros, ayude a todos los niños a “interpretar” la situación. Por ejemplo, usted podría decir: “Se lastiman los sentimientos de otros cuando dices que no pueden jugar a los bloques contigo. Tenemos suficientes bloques para cuatro niños. Deja por favor que otros vengan para que ellos puedan también gozar de los bloques”.

La animo a fijar claras expectativas para la conducta cordial y educada si es que alguna vez usted observa a los dos niños intentar adrede aislar o rechazar a otros y tratarlos mal. Usted podría decir una de las siguientes cosas: “Es muy bueno que ustedes dos sean amigos, pero no quiero que otros se sientan aislados. Deberán hallar maneras bondadosas de hablar con otros sobre lo que están jugando. Si los dos quieren jugar a solas ahora, está bien, pero espero que hallen maneras bondadosas de decírselo a otros. Los otros niños se sienten tristes cuando los aíslan.”

A la hora de fijar expectativas, también enseñe a otros niños maneras de decirles cómo se sienten a aquellos dos. Si un niño es rechazado de sus juegos, enséñele maneras de expresar sus sentimientos heridos. Esperaríamos que, a medida que los dos vean el impacto de su favoritismo en otros, lleguen a incluirlos más después de algún tiempo.

En varios momentos del día, la animo también a hallar maneras sutiles de hacer que los dos trabajen en equipo con otros. Por ejemplo, usted podría pedir que dos niños la ayuden a mover unas sillas o a hacer preparativos para algún juego. En tales casos, se puede evitar escoger a los dos niños que nunca escogen a otro ‘socio’ por cuenta propia.

Libros de interés para padres, madres y maestros

  • Cliques: 8 Steps to Help Your Child Survive the Social Jungle by Charlene Giannetti and Margaret Sagarese (New York: Broadway Books, 2001).

Libros sobre la amistad para maestros de niños pequeños

  • Building Social Competence in Children: A Practical Handbook for Counselors, Psychologists and Teachers by Lilian Katz, Diane McClellan, James Fuller, and Garry Walz (Greensboro, NC: ERIC Counseling and Student Services Publications, 1995).
  • Connecting: Friendship in the Lives of Young Children and Their Teachers edited by Dennie Palmer Wolf (Redmond, WA: Exchange Press, 1986).
  • Fostering Children's Social Competence: The Teacher's Role by Lilian G. Katz and Diane E. McClellan (Washington, DC: National Association for the Education of Young Children, 1997).
  • Guiding Children's Social Development by Marjorie Kostelnik, Alice Whiren, Anne K. Soderman, Kara Gregory, and Laura C. Stein (Albany, NY: Delmar Press, 1993).
  • Kids Can Cooperate: A Practical Guide to Teaching Problem Solving by Elizabeth Crary (Seattle, WA: Parenting Press, 1984).
  • Promoting Social and Moral Development in Young Children by Carolyn Pope Edwards (New York: Teachers College Press, 1986).
  • Promoting the Social Development of Young Children by Charles Smith (Palo Alto, CA: Mayfield Publishing, 1982).
  • Roots of Caring, Sharing, and Helping: The Development of Prosocial Behavior in Children by Paul Mussen and Nancy Eisenberg-Berg (San Francisco: W.H. Freeman, 1977).
  • Together We're Better: Establishing a Coactive Learning Environment by Bev Bos (Roseville, CA: Turn the Page Press, 1990).

¿Cómo podemos ayudar a los niños, especialmente los tímidos, a desarrollar las habilidades de amistad?

Answer: No necesariamente es muy diferente enseñarles las habilidades de amistad a niños muy sociables o a niños tímidos. En muchos casos lo que varía es la frecuencia de las oportunidades de enseñanza. Los niños sociables tal vez adquieran las habilidades de amistad más rápidamente, pero esto no necesariamente significa que serán mejores amigos que los niños tímidos o los que tienen el temperamento “lento-para-calentarse”.

En todos los casos, es importante respetar el temperamento de los niños. Los niños tímidos o lentos-para-calentarse tal vez necesiten más aliento para tomar la iniciativa. También necesitan a veces ser reasegurados con la presencia física de un adulto para ayudarlos a sentirse confiados.

Es importante que resistamos la tentación de fijarles la etiqueta de ‘tímido’ a los niños que no se unen a los juegos tan rápidamente como otros. La animo a ayudar también a los padres a evitar el encasillar a los niños en la categoría de ‘tímido’. Al fijar etiquetas, a veces se les comunica a los niños que no son capaces de adoptar nuevos comportamientos o que nosotros no tenemos confianza en su capacidad de aprender.

También es bueno evitar la idea que tener muchos amigos es mejor que tener unos pocos. Como en muchas facetas de la vida, lo que importa no es la cantidad sino la calidad de nuestras amistades. La popularidad no debe ser la meta de las amistades, sino más bien el hallar a una persona con la que tenemos mucho en común. Los niños menos sociables pueden tener unos pocos amigos pero muy buenos y todavía gozar de la amistad tanto como los niños que vemos como muy populares.

Un niño que observa los juegos pero titubea al unirse a ellos, tal vez necesite simplemente una sugerencia animadora sobre maneras de entrar a los juegos de otros niños. Un maestro podría decirle: “Están actuando que apagan un incendio en el área de bloques. Parece que se están divirtiendo. Tal vez podrías ofrecerte para sostener una manguera de agua y ayudarlos”.

Tal vez sea necesario darle sugerencias varias veces, pero eventualmente el niño seguirá su consejo. Una vez que un niño se una exitosamente al juego de los compañeros, saque una foto de los juegos y luego exhíbala al nivel de los ojos de los niños para que este niño o niña recuerde su éxito. Muestre las fotos a los padres para que ellos también puedan admirar la iniciativa y los esfuerzos de su hijo por entablar amistad. Usted también podría guardar la foto en el portafolio del niño para documentar el crecimiento en sus habilidades sociales.

Libros acerca de niños tímidos para padres, madres y maestros de niños pequeños

  • The Highly Sensitive Child: Helping Our Children Thrive When the World Overwhelms Them by Elain N. Aron (New York: Broadway Books, 2002).
  • The Shy Child: Helping Children Triumph over Shyness by Ward K. Swallow (New York: Warner Books, 2000).

Libros para niños preescolares sobre la timidez

  • «Leo, el retoño tardío» por Robert Kraus (New York: Lectorum Publications, 1998)
  • Let’s Talk about Being Shy por Marianne Johnston (New York: PowerKids Press, 2003).
  • The Shy Little Girl por Phyllis Krasilovsky (Boston: Houghton Mifflin, 1970).

¿Qué pueden hacer los papás con un hijo único que tiene muchos amigos cuando está en la guardería la mayor parte de la semana? No puede jugar a solas en casa ya que espera que sus papás y abuelos le presten atención constantemente. En otras palabras, se le hace difícil pasar siquiera un momento a solas.

Answer: La crianza de los hijos es una tarea que exige mucho tiempo y esfuerzo. Se requiere mucha participación, paciencia y perspicacia. Pero según implica su pregunta, los niños deberían ir aprendiendo a mantenerse ocupados cada día durante períodos regulares de tiempo con juegos auto-motivados.

Los niños varían mucho en cuanto a la atención y participación que quieren de sus familiares. El temperamento innato también tiene cierto efecto. Algunos niños siempre buscarán y gozarán de la interacción social más que otros.

Para los 3 años de edad, la mayoría de los niños deberían ser capaces de jugar a solas de una u otra manera todos los días. Si su hijo tiene menos de 3 años, tal vez es todavía muy pequeño para jugar a solas.

Muchas más condiciones contribuyen a las dificultades que experimentan algunos niños a la hora de enfocarse y mantenerse ocupados. Voy a describir algunas condiciones más abajo. Al leerlas, la animo a que sea lo más objetiva posible y reflexione sobre lo que podría contribuir al comportamiento de su hijo. Entonces estará mejor informada a la hora de escoger maneras específicas de responderle.

Factores contribuyentes

La calidad de la relación de apego entre un niño y sus padres afecta su necesidad de atención. Cuando un niño tiene una relación insegura con los padres o ha experimentado muchos cambios o estrés en la familia –como alguna crisis o algún trauma– es menos probable que el niño pueda relajarse lo suficientemente como para jugar a solas.

Los niños que se sienten inseguros carecen de confianza en los adultos. Tal vez se preocupen por la fiabilidad y la estabilidad de los adultos. Los niños de edad preescolar todavía no pueden entender y expresar en palabras estas serias preocupaciones, de modo que su comportamiento es su “habla”. Los niños con sentimientos inquietos frecuentemente demandan más atención de los adultos y se aferran a ellos o hasta intentan acaparar su atención.

Cuando se experimenta algún desorden en la vida familiar (debido a una enfermedad, un divorcio, los viajes de un progenitor a causa del trabajo, o el servicio militar), los niños preescolares intentan afianzar los lazos al acaparar la atención de los adultos que quedan. Es como si los niños quisieran decir: “No te olvides de mí – no me abandones tú también”, con una dependencia excesiva en los refuerzos, encomios o consejos inmediatos de los adultos.

Hasta los niños que tienen relaciones seguras con sus familiares encuentran más dificultades para ocupar su tiempo. Nuestra cultura de medios electrónicos de entretenimiento representa un factor contribuyente. Los niños aprenden a esperar que los entretengan la televisión, la radio, los vídeos y los DVDs. Muchos entendidos creen que la exposición excesiva a los medios electrónicos les roba a los niños oportunidades de desarrollar juegos creativos e imaginativos por su cuenta.

El cuidado infantil de poca calidad puede minar la capacidad de los niños de jugar a solas. Si los niños reciben poca oportunidad de escoger sus propios juegos o tienen un horario fijo y poco tiempo libre y no-programado, tardan más tiempo en desarrollar las habilidades de tomar decisiones independientes, resolver problemas y usar la creatividad, las cuales son necesarias para jugar a solas.

Los juguetes de los niños también contribuyen al problema. Muchos juguetes con pilas lo hacen todo en vez de requerir la concentración intensa del niño. Tales juguetes animan a que los niños queden inactivos y sean entretenidos, en vez de facilitarles el aprender activamente, aplicando sus propias ideas a un tema de juegos de elección propia.

Ciertos niños demandan una atención y guía excesiva si padecen de condiciones médicas o de salud mental, tal como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. Si se sospecha de esta condición, un pediatra puede ayudar a hacer un diagnóstico.

Finalmente, algunos niños demandan la atención simplemente porque están aburridos. Puede ser útil ofrecerles oportunidades de jugar juegos intrigantes a solas, así como oportunidades frecuentes de jugar al aire libre en espacios seguros e interesantes según su etapa de desarrollo.

Lo explicado anteriormente son algunos posibles factores contribuyentes para su dilema. La animo a reflexionar sobre cuáles pudieran afectar a su hijo. Luego, considere cuáles de los siguientes consejos lo ayudarían a jugar por cuenta propia durante ratos expandidos de tiempo.

Maneras de ayudar a los niños a aprender a jugar solos

Sea cual sea el consejo que usted escoja, póngalo en práctica durante un período de tiempo, que sea al menos de cuatro semanas. Los niños no responden inmediatamente a las estrategias nuevas de sus padres. Frecuentemente los “ponen a prueba” para ver si quieren realmente decir lo que dicen. Pero cuando las relaciones son buenas, y cuando los padres y madres convencen a sus hijos que ellos serán confiables y constantes, los niños estarán dispuestos a cooperar.

  • Repase el horario diario de su familia. No olvide de apartar suficiente tiempo para pasar tiempo juntos y para dar a su hijo una atención individualizada. Si un niño pasa demasiadas horas al día en la guardería o es enviado a demasiados programas de cuidado uno tras otro, tal vez necesite pedirle más atención individual.
  • Reúna a toda la familia para una discusión. Hable sobre la necesidad de pasar algún tiempo “a solas”, cada día, para trabajar o jugar sin interrupción. Identifique momentos que serán los tiempos de “jugar a solas” para todos. Explique una manera de lograr que todos puedan pasar un rato a solas, de modo que los niños sepan qué deberán esperar. Por ejemplo, comunique a sus hijos que usted le dirá cuándo es hora que usted haga su trabajo y que ellos hagan lo suyo a solas. Reasegúreles que cuando acabe el “tiempo a solas”, usted podrá escuchar lo que ellos hicieron durante ese tiempo. Por ejemplo, algunos niños tal vez quieran narrar el cuento de un dibujo que hicieron o una estructura que construyeron por cuenta propia.
  • Utilice métodos concretos para establecer un tiempo para “jugar a solas”. Si un niño encuentra mucha dificultad al cooperar con los arreglos del “tiempo a solas”, utilice un cronómetro de cocina para reforzarlo de manera concreta. Durante las primeras etapas, ponga el cronómetro en unos cuantos minutos y diga a su hijo que usted espera que juegue a solas hasta que suene el cronómetro. Usualmente esto les encanta a los niños. A medida que los niños lleguen a estar enfocados en el juego, vaya incrementando el tiempo poco a poco. Después de algún tiempo ya no será necesario usar el cronómetro.
  • Prepare el escenario para el éxito con un espacio definido para los juegos. Junto con su hijo, cree un espacio de juegos que sea sólo para él. A algunos niños les gusta llamar a este espacio su “oficina”, ya que escuchan tanto sobre la de papi y mami. El espacio no tiene que ser muy grande; puede ser un espacio dentro de una alcoba compartida o hasta una caja grande para un refrigerador o lavaplatos. Su hijo tal vez pueda ayudarla a decorar el espacio de juego con sus propios juguetes y materiales, de modo que el espacio sea cómodo y ayude al niño a relajarse.
  • Ofrezca un modelo constante de respeto. Durante el tiempo de jugar a solas, resista la tentación de interrumpir los juegos de los niños para comentar sus progresos o recordarles una tarea. Solamente al respetar su momento breve de “espacio personal”, puede enseñar a los niños a respetar el espacio de otro.
  • Ofrezca juguetes intrigantes y de uso abierto para el tiempo de “jugar a solas”. Los niños pueden enfocarse mejor en el juego cuando se estimulan múltiples sentidos y cuando los juguetes pueden usarse de muchas maneras creativas. Los juguetes versátiles ofrecen a los niños múltiples opciones de juego, por lo que será menos probable que se aburran y estén interesados en el juguete sólo por ratos breves. Los juguetes que estimulan a los niños a enfocarse incluyen los bloques de madera, bloques Lego™, ferrocarriles, Lincoln Logs™ y otros juguetes de “construcción” que permiten a los niños construir y crear. Hasta una caja común puede ser intrigante si se le agregan unos animales de juguete o muñecas para los juegos imaginarios.
  • Ofrezca materiales sensoriales para los juegos. Si esto es posible en su casa o en algún espacio al aire libre, ofrezca cada tanto materiales sensoriales con los que se puedan usar las manos para el juego creativo. Por ejemplo, la pasta para moldear, “plastilina tonta” (silly putty en inglés), arena, hojas caducas/secas o hasta la nieve, son fascinantes. Los juegos pueden incluir más exploración si se disponen “herramientas”, como corta-galletas para la pasta de moldear o animales de plástico escondidos en unas hojas. También a los niños les fascinan todo tipo de objetos naturales, desde conchas hasta bellotas y palos.
  • Encuentre maneras agradables para que los niños se relajen solos. A algunos niños les encanta escuchar la grabación de un libro preferido o canciones especiales, una y otra vez. Este enfoque puede dar a los padres un momento de alivio de la interacción constante. Unos títeres simples de fabricación casera pueden servir para esto también.
  • Resista la tentación de dejar que los medios electrónicos sirvan de niñeras. Por tentador que sea usar la televisión, los vídeos o la computadora para mantener ocupado a un niño que quiere aferrarse, resista la tentación. En el largo plazo, estos medios solamente empeorarán las demandas de atención del niño. El pasar mucho tiempo en actividades sedentarias, tampoco es provechoso para la salud y la resistencia física de los niños. Para un niño, media hora al día usando los medios electrónicos es más que suficiente.
  • Dé reconocimiento de manera consecuente y exprese su agradecimiento por la cooperación, tanto de forma verbal como no verbal. Siempre es buena idea prestar más atención al comportamiento positivo y a la cooperación. Diga a su hijo cuánto lo agradece cuando se mantiene ocupado para que usted pueda concentrarse. Déle un abrazo o una palmada en la espalda por respetar el “tiempo a solas” de todos.

¿Cómo puedo aconsejar a mi hijo para relacionarse mejor con otros niños que a veces lo hacen sentir mal por no ser de su edad?

Answer: Gracias por enviarme su pregunta. Usted no ha mencionado las edades, pero me imagino que su hijo es menor que sus compañeros quienes, como usted dice, lo hacen sentir mal. Esa situación es bastante común, especialmente si uno de los niños mayores que trata así a su hijo es su hermano.

Hay varias opciones que se pueden escoger para tratar con la situación; espero que alguna de ellas le parezca que surtirá efecto. Tenga en cuenta que las cosas no se mejorarán de la noche a la mañana; de modo que no se dé por vencida con la opción que escoja.

Su manera de manejar la situación dependerá de la intensidad del problema y del ambiente, como por ejemplo, si la situación surge en la guardería, en casa o en un parque o área de recreo del barrio.

  • No espere que los niños mayores jueguen todo el tiempo con su hijo pequeño. Esto podría acabar causándoles frustración. Si se espera que los niños mayores jueguen constantemente con niños menores, o hasta que los cuiden, podrían empezar a sentir resentimiento para con estos. Si los niños mayores sienten que no tienen otra opción que jugar con los pequeños, esto puede agotar su paciencia.
  • Ofrezca a su hijo muchas oportunidades de aumentar la confianza y las habilidades de amistad con niños de su edad además de los niños mayores. En mi experiencia, los niños de varias edades pueden jugar muy bien juntos, si no se ven obligados a hacerlo durante largos plazos de tiempo ni si se insiste en ello. Aunque usted no ha mencionado las edades, los niños entre 4 y 9 años de edad pueden relacionarse bien, pero no constantemente. Los niños de edades distintas pueden jugar juntos pero a medida que los niños crecen, les gusta tener algún tiempo para jugar con compañeros de su mismo grado de capacidad. Tenga en cuenta que los niños de cada edad necesitan amistades similares a sus propias habilidades, intereses y grado de desarrollo.
  • Fije las expectativas para la cortesía de una manera simple pero firme. Deje claro que usted espera la cooperación y que todos los niños respeten los derechos y sentimientos de los demás cuando juegan juntos. Comuníqueles que usted no tolerará que su hijo pequeño sea burlado, intimidado ni insultado.
  • Hable con los niños mayores para ayudarlos a sentir empatía por su hijo y su punto de vista personal. Anime a los niños mayores a que sean pacientes y dígales que usted espera que se porten de manera respetuosa. Asimismo, hable con su hijo pequeño sobre la necesidad de los niños mayores de jugar a solas a veces, aunque esto lo haga sentirse solo. Ayúdelo a pensar en maneras de ocupar su tiempo si los niños no juegan con él de manera cooperativa.
  • Anime el amor propio de su hijo pequeño y afirme que él no tiene por qué tolerar que lo hagan sentir mal. Ofrezca un modelo de habilidades de comunicación confiada y ayude a su hijo a practicarlas. Sugiera posibles respuestas que él podría dar si cree que se están metiendo con él. Por ejemplo, podría decir: “No me gusta que me hagas sentir como un bebé”. También podría decidir apartarse de los niños mayores cuando ellos empiezan a hacerlo sentirse mal.
  • Resista la tentación de resolver el conflicto a favor de los niños; sugiera en cambio que los niños resuelvan los conflictos por su cuenta. Por ejemplo, en vez de dejar que se le saque un bloque a un niño, respalde los derechos del niño al decir de manera firme y bondadosa: “No tienes por qué dejar que ella te saque el bloque. Mírala y dile que eso no te gusta. Pídele que te lo devuelva”.
  • Lea a su hijo libros para niños que demuestren maneras como los niños pueden defender sus derechos. Los siguientes libros se sugieren para niños de edad preescolar:
    • «Crisantemo» por Kevin Henkes (Everest Publishing, 1998)
    • Bully por Judith Caseley (New York: HarperCollins/Greenwillow, 2001)
    • How to Lose Your Friends por Nancy Carlson (New York: Viking, 1994)
    • Tootsie Barker Bites por Barbara Bottner (New York: Putnam, 1992)
    • The Lazy Bear por Brian Wildsmith (London: Oxford University Press, 1987)
    • Goggles! por Ezra Jack Keats (New York: Viking. 1969)
  • Ayude a su hijo a aprender el lenguaje corporal que exprese confianza. Aun los niños preescolares pueden aprender a mirar a los compañeros a los ojos y a hablar con una voz firme y clara durante los conflictos.
  • Prepare el escenario para el juego cooperativo siempre que sea posible para prevenir problemas. Ofrezca juegos que faciliten que los niños de varias edades jueguen juntos. Por ejemplo, los niños de todas las edades pueden construir con cajas para crear estructuras. También pueden sentirse competentes jugando con materiales de uso abierto, como por ejemplo los bloques. Los niños podrían cooperar construyendo un curso de obstáculos para los juegos al aire libre. Ofrezca objetos de juego que animen la colaboración, como carretas o cubos para jugar en el arenero.
  • No me parece que usted crea que están intimidando a su hijo pequeño. Si esto fuese el caso, hable con otros adultos que puedan observar las situaciones sociales de su hijo. Siempre se debe intervenir cuando un niño está siendo intimidado. No pase por alto la intimidación; esto implica que usted la aprueba.

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