Proyecto Illinois Early Learning


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abril de 2008La imaginación y la fantasía durante la primera infancia Karen Stephens, maestría en Educación, especialista en la primera infancia

Hace poco vi reportajes acerca de la influencia positiva de los juegos creativos para ayudar a los niños a desarrollar el control de los impulsos. Esto me parece contrario a lo que indicaría la lógica, puesto que yo pensaba que son las actividades más estructuradas las que ayudan a los niños a aprender la auto-disciplina. ¿Por qué no es este el caso?

Answer:¡Me alegra escuchar que usted haya visto estos reportajes! Es muy emocionante aprender que la investigación ya demuestra que si los niños participan en forma regular en juegos creativos e imaginarios, realmente sobresalen en la habilidad mental que se describe como la ‘función ejecutiva’.

Este término –‘función ejecutiva’– se refiere a los procesos mentales mediante los cuales un niño aprende a regular y controlar sus propios impulsos automáticos y reacciones emocionales. Es decir, poco a poco van aprendiendo a pensar y a controlar el comportamiento antes de comportarse de una forma inapropiada. Se hacen más diestros en usar la mente para resolver problemas, de modo que aprenden a comportarse de forma más estable dentro de las reglas sociales establecidas como conducta aceptable. Y resulta que la capacidad de regular y controlar el propio comportamiento es un factor muy fuerte en el éxito escolar.

Cuando los niños tienen la función ejecutiva muy desarrollada, no dependen tanto de las figuras externas de autoridad para vigilarlos constantemente y ejecutar las reglas y los límites para el comportamiento apropiado o la participación social. En otras palabras, los niños aprenden a vigilar el propio comportamiento de modo que otra persona no tiene que vigilarlos. Los juegos imaginarios ofrecen a los niños muchas oportunidades para practicar el pensamiento independiente y autónomo, de modo que poco a poco desarrollan la auto-disciplina y las habilidades necesarias para tomar decisiones.

Durante los juegos imaginarios con los compañeros, los niños también se ayudan unos a otros a concentrar y a acatar los límites cuando imaginan o pretenden ser cierto personaje. Cuando los juegos se escapan del control, los niños mismos recuerdan a los compañeros a comportarse como lo haría su personaje. Por ejemplo, si se asigna a una niña a hacer de ‘beba’ y ella empieza a correr en círculos, probablemente otro niño le dirá: ‘No, no, los bebés no pueden correr. ¡Los bebés andan a gatas!’ En otras palabras, los niños a menudo se aconsejan unos a otros sobre el autodominio para poder seguir adelante con el juego de fantasía y la diversión.

Las actividades muy estructuradas y rígidamente definidas dirigen a los niños sobre lo que deben hacer, cómo hacerlo, dónde y por cuánto tiempo. El adulto que crea la actividad estructurada probablemente resuelve personalmente más problemas que el niño mismo que participa en la actividad. Las actividades estructuradas, que dictan muy tajantemente las actividades de los niños, les ofrecen poca oportunidad para practicar el escoger entre varias opciones o el tomar buenas decisiones; dos habilidades esenciales para el desarrollo de la auto-regulación, el autodominio y la responsabilidad personal.

Pues bien, ¿por qué el juego de fantasía surte tan buen efecto para desarrollar la función ejecutiva de los niños, o sea, su auto-regulación y autodominio? Porque durante los juegos imaginarios, los niños idean las reglas y los temas del juego y deben mantenerse dentro de los límites de lo creíble para que sus juegos tengan sentido. Los juegos imaginarios, sobre todo con los compañeros, requieren que los niños se atengan a las reglas de su personaje para que se puedan actuar los cuentos o las historias.

Además, los juegos imaginarios con reglas requieren, no solo que los niños aprendan a enfocarse en lo que hace un personaje, sino también que aprendan a resistir la tentación de actuar de maneras que no son apropiadas para su personaje. Por ejemplo, si un niño hace de cuenta que es un perro y ladra, al mismo tiempo se está negando a decir ‘miau’ como un gato o a hacer el sonido de otro animal. Por lo tanto, manifiesta más autodominio, se concentra más profundamente y durante más tiempo al enfocarse en su personaje de perro.

Cuando los niños realizan los ‘juegos simbólicos’ durante el tiempo apartado para los juegos de fantasía, también aprenden a acatar los límites aceptados para desarrollar sus juegos. Por ejemplo, un niño podría sostener un vaso ante su cara y hacer de cuenta que este es un micrófono para cantar. Para gozar plenamente de la experiencia de ser cantante, el niño deberá conformarse a las reglas que se impone a sí mismo; una oportunidad invaluable para practicar el autodominio y la auto-regulación.

Para aquellos que quieran investigar los reportajes tratados en esta pregunta, puede que todavía los encuentren en estos sitios de Internet:

Los niños en mi programa preescolar simplemente imitan los personajes que ven en programas populares de televisión y videojuegos. ¿Cómo puedo apartarlos de estos juegos y dirigirlos hacia algunos juegos imaginarios más creativos?

Answer: Para empezar, se puede quitar del salón de clases los materiales comerciales que producen los fabricantes para anunciar los personajes de películas o dibujos animados. Por ejemplo, resista la tentación de proporcionar muñecas o accesorios de juego que representen personajes de televisión en el rincón de los juegos dramáticos. Evite mostrar vídeos a la clase que incluyan personajes comerciales. También sería buena idea explicar en su boletín para las familias por qué ha tomado esta decisión. Tal vez esto ayude a los padres de familia también a evitar el exponer a sus hijos constantemente a las imágenes de fantasía comerciales. Después de todo, cuantos más personajes son creados por los medios de comunicación para los niños, menos oportunidades tienen estos para idear juegos que reflejen su propio espíritu, ideas y experiencias.

Vivian Paley – maestra muy experimentada y autora de libros citados en la lista de recursos de esta charla – a menudo apuntaba los cuentos que los niños le dictaban, y luego permitía que actuaran los cuentos que ellos mismos habían contado.

También se puede animar a los niños a actuar cuentos de hadas tradicionales o libros infantiles preferidos. Aunque digan algunas de las mismas palabras, no hay dos niños que representen al duende en ‘Los tres chivitos Gruff ’ de la misma manera. Cada duende es tan singular como el niño que actúa el papel.

También se puede dar a los niños algunos accesorios relacionados a un tema, para despertarles la imaginación, pero es esencial evitar los excesos. Si se les ofrece demasiados accesorios, se les resta oportunidades para desarrollar el pensamiento simbólico. También se les resta oportunidades para resolver problemas, las cuales encuentran al crear los accesorios que necesitan. Déles solo los suficientes accesorios como para estimular la imaginación y luego deje que imaginen su propia trama del cuento de manera espontánea y singular. Los accesorios múltiples animan la cooperación exitosa entre compañeros.

Los juguetes más preferidos que los niños usan en sus juegos imaginarios, a menudo tienen que ver con la ocupación de sus padres. Sin importar si un padre de familia es un trabajador de construcción, médico, veterinario, agricultor o dependiente de una tienda, a los niños también les encantará imaginar que lo son.

A continuación describo algunos ejemplares de accesorios para juegos imaginarios. Usted también podrá idear otros, ajustados a los intereses de los niños de su clase.

  • Veterinario: Animales de peluche, gasa, tiritas, cinta adhesiva, toalla que sirva como ‘mesa de operaciones’, estetoscopio de juguete, caja de cartón o plástico para usar como cama, cuaderno para apuntar prescripciones, dinero para jugar y caja registradora.
  • Cantante de rock: Micrófonos (fije con pegamento una pequeña pelota de esponja a un tubo vacío de cartón); lentes de sol; sombreros, bufandas o capas llamativas; instrumentos como maracas, una caja para harina de avena y cucharas de madera como tambor, una caja para zapatos sin la tapa con gomas elásticas para usar como guitarra.
  • Bombero: Botas, abrigo, sección corta de manguera del jardín.
  • Florero: Vasos vacíos de plástico, flores de seda o de plástico, dinero para jugar.
  • Heladería: No se necesitan ningunos accesorios; ¡todos los niños saben hacer la pantomima de comprar y comerse un cucurucho de helado!

Mi hija de 3 años tiene un amigo imaginario. ¿Cómo debería yo responder ante esto?

Answer: Primero y ante todo, hay muchas ideas equivocadas acerca de los niños que crean amigos imaginarios. Afortunadamente, se han disipado algunos de los mitos que anteriormente etiquetaban a estos niños como acomplejados o inadaptados. Resulta que es muy común tener un amigo imaginario durante la infancia. Los verdaderos amigos imaginarios vienen de la propia mente de un niño. Las características, los sentimientos y la conversación nacen de las propias percepciones, experiencias y deseos del niño.

Con pocas excepciones culturales, los niños en todo el mundo crean amigos imaginarios. Se estima que entre un 25% y un 45% de los niños de entre 3 y 7 años de edad crean compañeros de juego imaginarios. La mayoría de estos niños se imaginan amigos invisibles, pero algunos tienen la forma de una muñeca, un animal de peluche o un juguete, como por ejemplo un camión o avión.

Los niños de edad preescolar son los más propensos a tener un amigo imaginario, aunque esto sigue siendo común entre los niños menores de diez años. Como promedio, los niños varones suelen imaginarse amigos hasta una edad mayor que las niñas.

Los varones también se relacionan de una manera diferente con sus amigos imaginarios. Un niño varón a menudo ‘se hace’ el amigo, o sea, él mismo es el amigo, adoptando un álter ego. Sus amigos imaginarios a menudo son más grandes, más fuertes y mayores, con más aptitud y poder.

Las niñas más probablemente crearán amigos de fantasía que están separados de ellas mismas. Los amigos imaginarios de las niñas a menudo son más pequeños y necesitan más cuidado, como por ejemplo, para alcanzar una meta o hacer frente a una dificultad física.

La investigación nos ha revelado algunas características de los niños que gozan de inventarse amigos imaginarios. A continuación describo algunas características comunes de tales niños. Suelen ser

  • bien ajustados en el sentido emocional;
  • hábiles intelectualmente, aunque no necesariamente tienen una cociente intelectual mayor;
  • gregarios y sociales; no son típicamente tímidos, aislados ni retirados;
  • listos para entender las relaciones sociales;
  • verbalmente hábiles;
  • capaces de tomar en cuenta las perspectivas ajenas para crear temas complejos en los juegos;
  • capaces de enfocarse en una idea durante bastante tiempo;
  • creativos, aunque no son notablemente más creativos que otros;
  • capaces de dirigirse a sí mismos durante los momentos sin estructura, ya que prefieren jugar en vez de mirar televisión; y
  • capaces de gozar de los juegos de fantasía a la vez que captan la diferencia entre lo real y lo imaginario (con la excepción de las culturas que animan activamente para que los niños crean en seres mágicos, como Santa Claus o La Befana).

En realidad, los niños sacan provecho de muchas maneras al imaginarse amigos. Los niños dicen que se imaginan amigos por el puro placer que sienten. Les encanta la fantasía. Estos niños gozan de la interacción social, de modo que si no pueden encontrar a un compañero de juegos en la realidad, se inventan uno.

Los amigos imaginarios también aportan a los niños un sentido de control, ya que raramente discuten o se niegan a jugar. Los niños pueden manejar sus sentimientos asignándolos al amigo o buscando el consuelo de éste. Los niños perciben el amor incondicional de los amigos imaginarios y les confían sus preocupaciones secretas sin temor a ser juzgados, castigados o abandonados.

Los niños ven mucha utilidad en tener un ‘chivo expiatorio’ a quien pueden culpar de los percances menores. Sin embargo, es más común que los amigos imaginarios ayuden a los niños a hacer frente a varios eventos en sus vidas. Por ejemplo, los niños ‘ensayan’ con un amigo imaginario una situación que les provoca ansiedad con el fin de prepararse, como por ejemplo, para ir al dentista o volar por avión.

También si una relación importante hace falta en la vida de un niño, tal vez a causa del divorcio de los padres o de una muerte, algunos niños crean una persona imaginaria que reemplaza esta relación mientras llegan poco a poco a aceptar la realidad.

Todo lo anterior indica que en la gran mayoría de los casos, los padres y madres no deberán preocuparse porque su hijo tiene un amigo imaginario. En cuanto a cómo deberían responder, realmente le corresponde a usted, como adulto, decidir cuánta atención prestará a los amigos imaginarios de su hijo. A algunos padres y madres les encanta el juego de fantasía; para otros esto es aburrido o algo muy infantil. Los niños captan muy bien el sentido de la expresión corporal de los adultos, de modo que no aparente que le gusta participar en los juegos imaginarios si esto no es el caso. Simplemente deje que los niños sigan adelante con sus juegos sin participar usted mismo.

Si usted se siente motivado, no dude en gozar de los juegos imaginarios de su hijo. Usted puede contribuir al pasar tiempo con su hijo, usar unos pocos accesorios y darle espacio para jugar. Al seguir las sugerencias de su hijo, usted puede aprender cosas interesantes acerca de sus pensamientos, sentimientos y relaciones.

A muchos niños les gusta usar materiales de artes haciendo dibujos para sus amigos imaginarios, o les crean casas y espacios de juego. Si usted proporciona materiales ajustados a la edad y las capacidades de su hijo –como por ejemplo, cajas de cartón, telas, pegamento y pinturas o marcadores– éste llegará a estar absorto en sus juegos y les dará muchos detalles.

A veces toda la familia conoce al amigo imaginario. Se le da un asiento en la mesa para cenar o se le abrocha el cinturón de seguridad antes de ir a la guardería. Algunas familias hasta se sienten tristes cuando el niño ya es demasiado grande para seguir teniendo el amigo imaginario.

Sea cual sea su actitud hacia los amigos imaginarios, es importante respetar la necesidad de su hijo por ellos. Nunca es productivo ni bondadoso ridiculizar, bromear o menospreciar a un niño por inventarse un amigo. Nadie, ni siquiera los hermanos, debe darle al niño por este motivo rótulos o etiquetas negativas, como ‘loco’ o ‘tontillo’.

A la hora de disciplinar a su hijo, evite aprovechar el amigo imaginario. No engañe a su hijo ni use la fuerza para obligarlo a portarse bien amenazando ahuyentar al amigo si su hijo no obedece. La confianza y el respeto por la autoridad se debilitan si los padres y madres aprovechan el amigo imaginario para manipular a su hijo. Por ejemplo, si usted espera que su hijo pruebe un alimento, dígaselo; los niños se pueden confundir si los padres les dicen: ‘A tu amigo le gusta probarlo, ¿por qué no lo pruebas tú?’

He aquí una regla general para los padres y madres: Si el comportamiento del amigo imaginario nace de la imaginación suya en vez de la de su hijo, usted está manipulando a su hijo en vez de jugar con él o ella. Cuando los nervios están irritados, puede ser tentador usar la manipulación en vez de la disciplina, pero esto no es constructivo. Hay que separar la disciplina del juego.

El que un niño tenga un amigo imaginario no es en sí un motivo de preocupación. Sin embargo, hay situaciones en que un amigo imaginario, junto con otros factores, puede indicar la existencia de problemas y la necesidad de ayuda. Tales factores incluyen pero no se limitan a los siguientes:

  • El niño no tiene amigos, o no le interesan los amigos.
  • El niño exhibe comportamientos violentos o dañinos y echa la culpa al amigo.
  • El niño parece estar asustado del amigo imaginario y se queja de que éste no lo deja en paz.
  • El niño manifiesta evidencia de abuso físico, sexual o emocional.

Espero que lo anterior le haya dado mucho en que pensar. Si no hay otro problema, goce de los pocos momentos en que los niños juegan de esta manera muy natural.

Me fascina que algunos niños, tan pequeños como de 2 años, puedan pretender jugar a ser ‘el paciente’ o ‘el bebé’. Sin embargo, hay niños mayores, de 4 y 5 años, que todavía no captan este concepto. ¿Puede usted explicar por qué no pueden unirse a los juegos imaginarios? Por ejemplo, al usar los instrumentos médicos de juguete y hablar de los médicos, yo animaba a los niños a hacer las preguntas que el médico le haría a su paciente. Un niño preguntó a otra: “¿Por qué vienes a verme?” La niña mayor no pudo seguir con el juego porque realmente no estaba enferma, de modo que para ella no tenía sentido decir que estaba enferma. No estoy segura cómo podría ayudarla con esto. Intenté darle un modelo de palabras, pretendiendo ser el paciente, pero no surtió efecto.

Answer: Por supuesto, la incapacidad o la vacilación de un niño para unirse a los juegos imaginarios puede obedecer a muchas causas. Tal vez el leer esto, le arroje más luz al problema.

Algunos niños pasan demasiadas horas del día en actividades pasivas, los medios electrónicos, la televisión y los juguetes a pilas, de modo que no les queda tiempo para desarrollar su propia imaginación, pensamiento creativo o resolución de problemas. Esta es una razón por la que muchos entendidos en el tema se preocupan al ver que muchos niños miran televisión o usan la computadora o juegos electrónicos durante hasta 8 horas al día.

Además de esto, algunos niños están matriculados en demasiadas lecciones muy controladas, lo que esencialmente resta horas al tiempo libre para jugar. Me refiero a lecciones de enriquecimiento que parecen ser cosas buenas, pero un exceso de una cosa buena es simplemente un exceso. Por ejemplo, si un niño asiste cada semana a clases de baile, computación y natación, está demasiado apresurado y por lo tanto acaba teniendo muy poco tiempo para practicar el uso y el goce de su propia imaginación.

Si los niños asisten a demasiadas lecciones estructuradas, a menudo acaban aprendiendo y actuando a fin de obtener los encomios o refuerzos externos del instructor. Hasta cierto grado, esto no es dañino. Pero creo que servimos mejor a los niños si los ayudamos a querer aprender por aprender, usando su propia motivación intrínseca. Los juegos abiertos de fantasía son perfectos para ayudar a los niños a darse cuenta del gozo de aprender.

Otra razón por la que algunos niños no se unen fácilmente a los juegos imaginarios son los malestares físicos, causados por una enfermedad o desnutrición. En tales casos, los niños pueden tener muy pocas energías para jugar con entusiasmo.

Otra consideración es el ambiente emocional y social en el que vive un niño. Los niños que se crían en hogares o barrios con violencia verbal o física pueden sentirse demasiado ansiosos para relajarse y jugar. Los niños tienen que mantenerse ‘hiper-vigilantes’ a los peligros inesperados a fin de sobrevivir situaciones amenazantes, de modo que tienen oportunidades muy limitadas para jugar y menos capacidad para gozar de los juegos. Por este motivo y otros, la terapia de juego es una técnica muy provechosa de consejería para los niños pequeños. Si los niños pueden realmente relajarse para jugar con un consejero, se les da una herramienta positiva para manejar su ansiedad.


¿Puede usted explicarnos la conexión entre los juegos y la capacidad académica? ¿Por qué son los juegos una buena preparación para alcanzar el éxito en la escuela?

Answer: Durante los juegos los niños tienen oportunidades, y la motivación intrínseca, para llegar a dominar las habilidades que más tarde les ayudarán a tener éxito en la escuela; desde la motricidad fina hasta la capacidad de mantenerse enfocado y el desarrollo de conceptos avanzados. Y lo que es mejor, trabajan por alcanzar estos logros de una manera divertida y sin peligros, según el estilo de aprendizaje preferido naturalmente por los seres humanos (y la mayoría de los mamíferos): los juegos activos de fantasía.

Por ejemplo, a los niños les encanta jugar con bloques, sobre todo cuando tienen mucho tiempo y un buen surtido de bloques para apilar, clasificar, manipular, etcétera. Durante los juegos, los bloques estimulan a los niños a usarlos directamente de forma activa en vez de la observación pasiva. Los bloques de varios tipos pueden ayudar el desarrollo de conceptos fundamentales como el tamaño, la cantidad, la forma geométrica, el color, la correspondencia, la comparación, el equilibrio y más.

Cuando se agregan vehículos de juguete, animales imaginarios o vías de trenes, la construcción con bloques estimula un juego simbólico enriquecido, ya que los niños crean barrios o ciudades y actúan algunos cuentos. Durante estos juegos imaginarios con bloques, aprenden que los cuentos tienen un principio, una parte central y un fin; también aprenden sobre los personajes y las tramas. Estos juegos en realidad estimulan a los niños a interesarse en los cuentos, de modo que naturalmente ansían entender los cuentos orales y escritos.

Los juegos apoyan mucho más que el dominio intelectual de materias académicas. Por ejemplo, al jugar con bloques con los compañeros, un niño utiliza el idioma y las habilidades de comunicación. Jugando de forma cooperativa, los niños experimentan e identifican los sentimientos y aprenden a expresar eficazmente las ideas. Poco a poco van dominando la capacidad –y la paciencia– para compartir, colaborar, negociar, tomar la delantera y seguir al líder. Estas habilidades sociales para ‘jugar en equipo’ resultarán muy útiles durante toda la vida, tanto dentro como fuera de la escuela.

Mi hijo tiene 5 años y medio. Su cumpleaños es el 9 de septiembre, de modo que decidimos dejar que esperara para asistir al kindergarten el año que viene. Aunque es listo y conoce las letras, los colores y cosas así, parece ser menos maduro que otros niños en cuanto a la interacción social. Estoy convencida que esta fue la mejor decisión. El niño asiste a Head Start, y la maestra solo nos dice cosas buenas acerca de sus juegos, modales, actitud y comprensión de cosas que necesitará saber para el kinder. Mi pregunta es: El último fin de semana cuando asistimos a una fiesta, noté que aunque había muchos niños de entre 4 y 6 años que jugaban juntos con entusiasmo, corrían de acá para allá y participaban en juegos imaginarios, mi hijo realmente no se relacionó mucho con ellos. La niña que vivía en la casa tenía una cantidad estupenda de juguetes y ropa de juego, y mi hijo pasó la mayoría del tiempo a solas explorando estos objetos y vistiendo atuendos de princesa. No me preocupa en lo más mínimo esto de la ropa de juego; tengo tres hijos varones, de modo que tenemos muy poca ropa de fantasía con lentejuelas y todo eso. Pero me preocupa más que, siendo ya tan grande, no pareciera querer jugar con los demás niños. No es que los evitara ese día, y estaba emocionado por ir a la fiesta y ver a los amigos. Solo es que, una vez que llegamos, pareció mucho menos sociable que los demás niños de su edad. ¿Qué le parece esto?

Answer: Si su hijo no conocía a muchos de los demás niños desde antes de la fiesta, esto podría haber afectado su capacidad para entusiasmarse con la fiesta. Pero aun si ya conocía a todos los niños, a mí no me preocupa la preferencia de su hijo por jugar en grupos pequeños o a solas. A algunos de nosotros nos gustan los grupos grandes, y a otros no.

El temperamento innato de cada niño a niña –es decir, si se ajusta rápidamente a las circunstancias nuevas o si necesita más tiempo para relajarse– influye mucho en las respuestas. Cada uno tiene su propio grado de tolerancia a las actividades sociales. Tal vez el estímulo más intenso de la fiesta y los alborotadores juegos imaginarios de los demás niños fueran un poco abrumadores para su hijo. Esto en sí no indica que nada ande mal con el niño. En realidad, es bueno que un niño pueda enfocarse en sus propios intereses pese a las distracciones. La capacidad de concentración le servirá bien más tarde en la vida.

Si su hijo no quiere relacionarse nunca con los compañeros, eso podría ser motivo de preocupación. Pero no me parece que sea así. También me parece que su hijo manejó la situación de manera muy positiva. Si se hubiera retirado o aislado totalmente o hubiera tenido un arrebato emocional, esto demostraría que no pudo lidiar bien con la situación. Yo la animo a respetar las preferencias personales de su hijo, y este se desarrollará muy bien. El niño está aprendiendo a respetar y estar atento a sus propios sentimientos y a regularlos en forma apropiada dentro de su contexto social. Dése a sí misma una palmada en la espalda; ha educado bien a su hijo.

¿Cuáles son algunas de las maneras con las que podemos manejar los juegos creativos que se vuelven muy físicos o agresivos? Esto ocurre más a menudo con los niños varones de nuestro programa.

Answer:Cuando los niños se hallan en medio de un juego imaginario rico en detalles, los niños varones en particular pueden llegar a ser muy bulliciosos. Lo mismo se aplica a las niñas, por supuesto, pero por lo general en un grado menor. Además de esto, las maestras por lo general tienen poca tolerancia por los juegos alborotadores y el movimiento activo, y pueden surgir conflictos entre las expectativas de las maestras y el comportamiento de los niños.

Primero, tenga en cuenta los muchos provechos de los juegos creativos activos de los niños, en los que sus voces pueden ser más fuertes. ¿Será que usted es muy sensible para los juegos más duros? ¿Está apoyando la necesidad innata de los niños de jugar activamente? ¿O en cambio la está contrarrestando, o hasta ahogando, al esperar que jueguen de una forma más callada? Puede ser posible hallar un compromiso entre la necesidad de mantener una ‘armonía’ relativa en la clase, y la necesidad innata de los niños por moverse y estar absortos en tramas emocionantes que inventan.

Los maestros pueden colocar las áreas de juegos dramáticos lejos de los centros de aprendizaje donde se realizan actividades más tranquilas. A mí me gusta colocar el área de ropa de juego cerca del área de bloques, ya que ambos centros animan la participación entusiasta de los niños y el diálogo animado, y allí se pueden construir muchos cuentos imaginarios.

También se pueden ofrecer más oportunidades para el juego dramático al aire libre, donde los juegos más enérgicos y las voces más fuertes de los niños se acomodan más fácilmente que bajo techo. Hay más espacio afuera para los juegos dramáticos y si los juegos se hacen más estrepitosos, al aire libre esto resultará menos irritante para los adultos.

En cuanto a los accesorios, los niños necesitan solo unos pocos. He observado que a los niños les encanta jugar afuera haciendo de cuenta que son carpinteros, pintores, bomberos, ayudantes en los servicios de lavado de coches, policías, conductores de ambulancias o médicos. También se pueden traer muñecas de plástico o animales al arenero. Y como usted probablemente recordará de su propia infancia, les encantará convertir una gran caja vacía de cartón para refrigeradores en una casa, una cárcel o hasta un refugio para animales ‘perdidos’.

Si los juegos imaginarios se escapan del control adentro o afuera, es útil recordar a los niños las ‘reglas’ básicas que se han establecido junto con todos los alumnos de la clase. Por ejemplo, se incluyen expectativas como ‘Los niños no deben pegarse’ y ‘Es importante cuidar bien los juguetes’ entre las normas fundamentales de las clases, las que se puede recordar a los niños durante los juegos creativos.

A veces es apropiado dar un recordatorio suave de que los juegos están llegando a ser demasiado físicos o ruidosos para estar adentro. Y por supuesto, si los niños desacatan los límites que usted ha fijado claramente, es apropiado reforzar de manera firme, constante y fiable, las consecuencias que se han acordado. Por ejemplo, si los niños usan un accesorio mal o hacen daño a un compañero, se puede pedir que encuentren otro lugar para jugar. Si hasta descomponen un juguete siendo demasiado alborotadores, una consecuencia lógica es que los niños involucrados en el juego ayuden a arreglar el juguete. Si los niños lastiman a otro niño, pueden perder la oportunidad de seguir jugando hasta el siguiente momento de juego libre. Y por supuesto, deberán intentar ayudar al niño que fue lastimado; por ejemplo, dándole un pañuelo de papel o un paquete de hielo para sostenerlo sobre una magulladura.

¿Hay algunos accesorios o equipos en particular que usted recomendaría para animar y estimular la imaginación y la fantasía de los niños?

Answer: Los accesorios que estimulan la imaginación tienen un uso abierto, es decir, los niños pueden usarlos de muchas formas singulares. También estimulan los cinco sentidos, porque los niños prefieren aprender principalmente de este modo. Los objetos táctiles, coloridos y flexibles son buenos accesorios para animar los juegos de fantasía.

A mí me gustan mucho los accesorios de uso abierto y hechos de materiales naturales. Sirven muy bien para estimular el pensamiento simbólico y cuestan casi nada. Los ‘sombreros’ de bellotas pueden convertirse en tazas para el té, y los tocones de árboles talados, en sillas o bancos. Las hierbas largas ornamentales pueden usarse como varitas mágicas. Un tallo con una flor puede ser un micrófono, o las viñas pueden tejerse para formar ‘coronas’. Los niños hasta podrían rastrillar hierba cortada para formar ‘paredes’ de cuartos para jugar. (Desde luego, hay que evitar las plantas venenosas –como las moras de dulcamoras– además de plantas a las que ciertos niños son alérgicos.)

El terreno de su propio patio también puede contribuir a los juegos de fantasía. Si hay un cerro pequeño, los niños pueden bajarlo en toboganes haciendo de cuenta que están en las Montañas Rocosas o que integran un equipo de las Olimpíadas invernales. En medio de los arbustos verdes y seguros, como las lilas, pueden brotar jardines ‘secretos’ o escondites en la imaginación de un niño. Bajo un sauce llorón, los niños pueden hacer de cuenta que están en una jungla, un pantano o hasta una cueva.

Además de la inspiración de la naturaleza, creo que las bufandas, las capas y las cintas pueden inspirar mucho la imaginación de los niños. Es buena idea ofrecer accesorios que estimulan la imaginación sin abrumarla. Aunque de vez en cuando es muy divertido jugar con los disfraces y la ropa de fantasía, los niños en realidad perderían oportunidades para crear sus propios accesorios e ideas si solo tuvieran los disfraces detallados y elaborados por adultos.

Hasta un solo accesorio, como por ejemplo un sombrero, es suficiente para impulsar el desarrollo de una trama. Si los niños necesitan un teléfono, es muy bueno para el desarrollo de sus cerebros que creen su propio teléfono con la sustitución simbólica de un bloque Lego® o hasta una piña. La capacidad de entender que un objeto puede usarse en lugar de otro es fundamental para el pensamiento abstracto. (Nótese también que los sombreros necesitan ser lavables, por si acaso hubiera un brote de piojos en la clase.)

Al aire libre, no olvide el arenero. La arena es el mejor ingrediente para hornear ‘pasteles’ imaginarios. Se pueden motivar los juegos imaginarios en el arenero agregando camiones de juguete –hormigoneras, excavadoras y volquetas–, o animales de plástico, desde dinosaurios hasta animales del circo o de granjas. Al combinar el agua con la arena, los niños pueden impulsar gabarras por canales que han creado.

¿Qué debería hacer cuando los niños hacen pistolas de juguete y hacen de cuenta que se están disparando unos a otros?

Answer:Los juegos que incluyen armas de fuego constituyen una cuestión controvertida y susceptible, en la que entran en juego muchos valores morales y culturales. No existe una sola respuesta correcta. Se ha debatido esta cuestión desde siempre. Como saben todos los maestros de niños pequeños, aun si las armas de juguete no se permiten en la clase, algunos niños muy fácilmente las forman con bloques, palos o cualquier otro objeto que esté cerca.

Primero, permítame dirigirla a algunos recursos que pueden orientar sus reflexiones y su proceso de tomar decisiones sobre la manera de responder a los juegos con pistolas:

  • Who’s Calling the Shots: How to Respond Effectively to Children’s Fascination with War Play and War Toys (Maneras efectivas de tratar la fascinación de los niños con los juegos y juguetes bélicos) por Nancy Carlsson-Paige y Diane E. Levin (1990; Philadelphia, PA: New Society Publishers)
  • The War Play Dilemma: What Every Parent and Teacher Needs to Know (El dilema de los juegos bélicos. Lo que todos los padres de familia y maestros necesitan saber) por Diane E. Levin y Nancy Carlsson-Paige (2nd ed., 2006; New York: Teachers College Press)
  • Teaching Young Children in Violent Times (La enseñanza de niños pequeños en tiempos violentos) por Diane E. Levin (2003; Cambridge, MA: Educators for Social Responsibility).

Yo creo que los niños seguirán imitando la guerra en sus juegos, sin importar los deseos de los padres, madres y maestros. Y a decir la verdad, en el mundo en que vivimos hoy, me asombraría si los niños nunca pensaran en la guerra. Los niños siempre reaccionan ante lo que escuchan en las noticias y ven en las películas; en ambos medios se ve mucha violencia y muchas armas, desde las pistolas hasta las bombas masivas.

También creo que los maestros pueden aprender cosas invaluables de las perspectivas de los niños sobre el mundo al observarlos y fijarse en sus juegos que incorporan las armas y la guerra. Los juegos de fantasía de los niños también revelan sus preguntas y preocupaciones sobre la violencia en la vida diaria. Durante tales juegos, los niños exploran temas como el bien y el mal, la muerte y su permanencia, así como las maneras razonables y éticas para resolver problemas. En realidad, los juegos de los niños también pueden revelar a los maestros que ciertas familias necesitan remisiones a ciertos servicios, como por ejemplo, acerca del impacto de la violencia doméstica y comunitaria en el desarrollo de los niños.

En su libro Who’s Calling the Shots, Nancy Carlsson-Paige y Diane Levin ofrecen muchos consejos para incorporar lecciones valiosas a los juegos que incluyen guerras o conflictos. También se pueden sugerir accesorios que pueden usarse para los juegos positivos de otro tipo, como ‘búsquedas de tesoros’ o viajes por el espacio exterior. Por ejemplo, en vez de dejar que los niños se enfoquen solamente en las armas, sugieren que los maestros o padres les den otro tipo de accesorios. Por ejemplo, las almohadas bajo una cobija pueden convertirse en ‘colinas’ que los soldados o exploradores pueden trepar, o en el terreno de un safari. Las antorchas y las radios walkie-talkie se pueden usar para comunicar planes y estrategias. Una canasta para ropa sucia puede convertirse en un barco o una cárcel. Las cajas para el almuerzo, llenas de cuadernos, crayones, lupas o binoculares, pueden usarse como maletas para aventuras o suministros para emergencias.

Yo creo que es importante que los maestros y padres de familia a menudo recuerden a los niños que las armas reales nunca son juguetes. Como maestra, hasta he dicho a mis alumnos que no me gusta pretender disparar pistolas porque me pone triste pensar en la gente que ha recibido disparos. Pero no he prohibido del todo los juegos con armas. Más comúnmente, si los juegos llegan a ser demasiado alborotadores, redirijo a los niños para que jueguen al aire libre.

Para mí, hay muy pocos temas de juego que deben prohibirse porque en esta etapa de su desarrollo, el juego es el modo principal de los niños para llegar a comprender las cuestiones fundamentales de la vida. Yo no permitiría que ocurrieran juegos que lastimaran a niños, ya sea física o emocionalmente, pero tampoco impido que los niños usen los juegos de fantasía para explorar las muchas situaciones del mundo real en las que se hace daño.

¿Cuál es la mejor manera de manejar la situación cuando un niño mandón le dice a otro niño que éste no puede unirse a los juegos de los demás niños?

Answer:He observado a niños que dan órdenes a los compañeros de varias maneras durante los juegos de fantasía. Algunos dicen a un niño que no puede jugar; otros se portan de manera mandona diciendo a los niños cómo deben jugar; por ejemplo, le dicen a un niño qué debe decir o hacer al jugar a ser médico. Hasta podrían decir: “No, no es así como se arregla un brazo, ¡hazlo así!” No conviene permitir que un niño desarrolle un patrón arraigado de juego con sus compañeros de ninguna de estas maneras. Al fin y al cabo, los niños muy mandones acaban siendo rechazados ellos mismos y hasta aislados de los compañeros. El problema del control es una cuestión difícil para todos los niños, independiente del papel que tomen.

Más frecuentemente, yo animaba e instruía al niño dominado a defenderse. Le decía: “No tienes que dejar que tus amigos te manden. Explícale cómo te sientes cuando te da órdenes”. O si los niños tenían un conflicto, les decía: “En el área del juego dramático hay cabida para cinco niños. Si todavía no hay cinco niños aquí, cualquier niño de la clase tiene el derecho de jugar aquí. Nadie tiene el derecho a decir a otros niños donde pueden o no pueden jugar”.

Al niño mandón, yo intentaba ayudarlo a comprender los puntos de vista de los demás niños al darle consejos. Por ejemplo, a veces decía cosas como: “A muchos niños no les gusta ser amigo de una persona que les da órdenes. Intenta pensar en una manera más bondadosa de relacionarte con tus amigos”. Otras veces decía algo así: “Vi que tus amigos dejaron de jugar cuando les dijiste cómo debían actuar. ¿Por qué piensas que hicieron esto?”

También quisiera mencionar que sí creo que los niños tienen el derecho a escoger con quiénes quieren jugar durante el día. Si un niño decía a otro niño o niña que no podía jugar, yo simplemente le decía: “El área de ropa de juego es para todos. Si tú no quieres jugar con ______ por ahora, puedes escoger otro lugar para jugar”.

Si usted quiere explorar este tema más a fondo, podría leer el libro bien conocido de Vivian Paley, You Can’t Say You Can’t Play (No puedes decir ‘No puedes jugar’, 1992; Cambridge, MA: Harvard University Press). Aunque no todos estarán de acuerdo con la perspectiva de Paley, su libro ofrece mucho para pensar. También la autora trata con niños entre el kindergarten y el quinto grado, de modo que no todo es aplicable a los niños pequeños.

¿Cuál es su opinión sobre los temas de fantasía para niños pequeños, como por ejemplo, los gigantes, los personajes de cuentos y cosas así?

Answer: Yo creo que si el tema de la fantasía brota de la propia imaginación y motivación de un niño, puede divertirle mucho. Al hacer de cuenta o pretender que son personajes o criaturas de fantasía, los niños encuentran muchas oportunidades muy buenas para la resolución creativa de problemas.

No abogo por impulsar a los niños a desarrollar sus fantasías acerca de ciertos temas específicos que son empujados por el mundo comercial, como por ejemplo, temas de fantasía basados en una película, programa de televisión o dibujo animado para el cual un adulto fue el que creó los personajes, las tramas y las frases repetidas.

A mi hijo le diagnosticaron PDD-NOS o ‘autismo leve’. ¿Cuáles serían las mejores maneras de estimular su imaginación o animarlo a imaginar cuentos? Tiene 4 años ahora y cumplirá 5 años en julio.

Answer: Yo estoy convencida de que las técnicas que surten efecto con los niños de desarrollo típico también surtirán efecto con un niño al que han diagnosticado con una forma benigna de autismo. Por ejemplo, se pueden estimular los juegos imaginarios usando materiales del mismo tipo—desde las cajas vacías hasta los títeres, la arena y el agua. Todos los niños también necesitan lugares seguros y bastante tiempo para jugar cuanto quieran.

La ropa de fantasía es muy popular con todos los niños. Le dan un significado especial después de estar expuestos a experiencias que demuestran cómo la ropa es utilizada por ‘personas reales’ en el ‘mundo real’. Por ejemplo, después de ver un programa de magia, los niños aparentan hacer trucos mágicos con su propio sombrero de copa, bufanda y bastón. El observar la construcción de una casa estimula a los niños a hacer de cuenta o pretender que son carpinteros o fontaneros.

Un adulto, sea la mamá, el papá o la maestra, también puede facilitar el juego de fantasía de un niño entrando en el juego como socio del mismo. Cuando un adulto ofrece un modelo para la manera de jugar con la fantasía, esto ayuda al niño a desarrollar la aptitud social. En el caso de un niño con un grado leve de autismo, los adultos también pueden actuar de una forma más exagerada y mirar al niño a los ojos más a menudo, a fin de que el niño siga participando en el intercambio de los juegos imaginarios.

También se pueden sacar fotografías de los niños mientras están jugando o grabar sus juegos en vídeo para reforzar sus juegos imaginarios. El mirar las fotos o los vídeos más tarde con otros familiares puede estimular a los niños para que jueguen aún de más maneras creativas.

Mi hija de 3 años tiene un amigo imaginario que a menudo la trata mal. A veces, en vez de un amigo, es una amiga imaginaria. Me parece que a veces con las cosas que mi hija se imagina con el amigo, ella está tratando de comprender alguna dificultad que pueda experimentar con un compañero de clases. La niña es muy lista y habla muy bien. Sus maestras me dicen que se relaciona bien con los demás niños, pero sé que no pueden observar todo lo que pasa. Mi hija me dijo hace poco que el amigo imaginario se burlaba de ella. Cuando le digo que el amigo o la amiga no podrá acompañarnos si no se porta bien, mi hija me dice que él o ella irá en su propio coche al lugar adonde vamos. ¿Cómo puedo ayudarla?

Answer: Primero y ante todo, tenga presente que muchos niños que se imaginan amigos son muy inteligentes y tienen mucha aptitud social. Es un mito que estos niños sean tímidos, desmañados en las relaciones sociales o tengan problemas emocionales o sociales en la vida. Por lo tanto, no piense que su hija está experimentando dificultades con los compañeros si la única evidencia de esto es el amigo imaginario. (Y me parece que las maestras no están preocupadas por las dificultades con los compañeros.)

Puede que su hija haga esto para averiguar lo que usted piensa acerca de los niños que se burlan de otros. Contéstele de una manera impersonal y no suponga que usted tiene el control sobre las acciones del amigo imaginario, porque en realidad no es así. Sin embargo, usted puede dar a su hija consejos sobre la conducta del amigo. Si la niña le dice que el amigo se está burlando de otros, usted puede comentarle tranquilamente que es una lástima que el amigo no haya aprendido a tratar a la gente de una forma más educada. O podría decir algo que sea verídico, como por ejemplo: ‘Si un amigo imaginario siguiera tratándome mal, creo que escogería a otro amigo imaginario con el que jugar’.

Mi hija de 3 años tiene un amigo imaginario que no acata muchas reglas. Mi hija aprovecha esto como excusa para levantarse de la cama (porque el amigo imaginario está corriendo y haciendo cosas que no debe hacer). Ella me dice que el amigo imaginario no le cae bien. A veces quiere que el amigo se vaya, pero no lo hace. ¿Qué puedo hacer para ayudarla con esto?

Answer: A veces los niños se valen de los amigos imaginarios como ‘chivos expiatorios’ del comportamiento inapropiado, pero según la investigación, esto es la excepción a la regla. La mayoría de los niños crean a un amigo imaginario por pura diversión; y porque tienen un tiempo libre para inventarse un compañero. Puede que su hijo se alegra secretamente cuando su amigo imaginario desacata las reglas. A veces a los niños obedientes les gusta explorar cómo se siente desacatar las reglas, simplemente por curiosidad. Puede que su hijo también haga experimentos de esta manera con el poder que cree que otros niños sienten cuando desobedecen a los adultos desacatando nuestras muchas reglas.

Si su hija afirma que puede ‘portarse mal’ al igual que el amigo imaginario, usted puede comentarle simple pero firmemente que espera que su hija obedezca. Puede decirle que usted no es la madre de la amiga imaginaria, de modo que no se ocupa de la conducta de ella pero sí es la madre de su hija y tiene que enseñarle a comportarse bien. También puede decirle simplemente que planea pasar por alto el mal comportamiento de la amiga y fijarse en ser buena mamá para su propia hija. Simplemente explique firme, clara y consecuentemente la conducta que espera de su hija, y no deje que ella desvíe la atención de las reglas mencionando al amigo imaginario. Si usted cree que es así, puede hacer frente a su hija diciéndole: ‘Me pregunto si estás intentando engañarme para que yo te deje desacatar las reglas, tan solo porque tu amigo imaginario las desacata. Esto no surtirá efecto; espero que cooperes conmigo’. Las respuestas breves y directas pueden ser muy eficaces para comunicarse con los niños pequeños.

Usted ha mencionado también que a veces su hija le dice que el amigo imaginario no la deja en paz. Cuando esto pasa, usted puede decir a su hija que ahora tiene una buena oportunidad para practicar el pasar por alto a su amigo imaginario también. Las dos hasta podrían practicar juntas el decirle firmemente al amigo imaginario que se vaya a otro lugar para jugar si su hija quiere. Sin embargo, si les parece a usted y a las maestras de su hija que el amigo imaginario le causa disturbios emocionales a largo plazo, sugiero que se ponga en contacto con su pediatra para investigar el asunto más a fondo.

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