Las vacunas. Una guía para padres y madres

Sobre este recurso
Revisado: 2017
English title: Immunizations: A Guide for Parents

La presente página de “Preguntas y respuestas” describe la importancia de las inmunizaciones en la infancia y presenta recursos para los lectores que deseen explorar más a fondo el tema.

¿Por qué se debe inmunizar a mi hijo?

Antes de nacer, un bebé adquirirá del cuerpo de su madre los anticuerpos que combaten algunas enfermedades y de la leche materna, siempre que tome el pecho. Pero todavía es vulnerable a muchas infecciones, y la inmunidad pasiva de su madre desaparece al poco tiempo.

Algunas enfermedades pueden parecer una experiencia normal de la niñez. Los abuelos tal vez recuerden padecer de las paperas, sarampión o varicela. Muchos hemos padecido de la gripe o influenza. Pero entre todos los niños que sufren de estas enfermedades, algunos mueren o desarrollan complicaciones para toda la vida, como un tipo de sordera o infertilidad que pueden ser causados por las paperas. Entre cada mil niños que se enferman de sarampión, uno o dos morirán de la enfermedad. La infección del virus Haemophilus influenzae tipo b (Hib) puede causar hinchazón de la epiglotis en la garganta, lo que impide la respiración del niño. Antes de que existiera una vacuna eficaz, la Hib afectaba a más o menos 1 de cada 200 niños menores de 5 años. Esta enfermedad mató a muchos niños y dejó a muchos sobrevivientes con daños cerebrales permanentes. Después de que se introdujo la vacuna de Hib a mediados de la década de 1980, la ocurrencia de Hib se redujo en un 99%. Las vacunas previenen muchas de tales enfermedades que hace tiempo afectaban y mataban a niños. Además, alguna investigación sugiere que el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SIDS, siglas en inglés) se reduce en un 50% en los bebés inmunizados.

Aunque el riesgo de un niño de contagiarse de una de estas enfermedades se ha reducido a causa de las vacunas, los virus y bacterias todavía existen y pueden transmitirse rápidamente en nuestra sociedad móvil. Cada año en los Estados Unidos, hay brotes de algunas de estas enfermedades; pueden propagarse fácilmente entre niños o adultos que no han sido inmunizados.

Además de proteger al niño individual, las tasas altas de inmunización protegen a comunidades al “estorbar” o detener la propagación de enfermedades. Al poner fin a la propagación de una enfermedad, se ayuda a proteger a los que no pueden vacunarse por ser demasiado pequeños, viejos o enfermos. Una tasa alta de inmunización en la comunidad también ayuda a prevenir los defectos de nacimiento que pueden producirse cuando se infecta una mujer embarazada.

¿Cómo las inmunizaciones previenen enfermedades?

Desde el nacimiento, el sistema inmunológico de un niño sano combate los antígenos invasores, que estimulan el sistema inmunológico a producir anticuerpos. Un sistema inmunológico sano produce cada día miles de anticuerpos específicos para eliminar antígenos específicos. Algunas células de anticuerpos se convierten en “células memoria” que desarrollan la inmunidad ante bacterias o virus que vuelvan a invadir el cuerpo. Si no hay células memoria en el cuerpo, algunas bacterias o virus pueden causar enfermedades graves antes de que el sistema inmunológico pueda producir los anticuerpos necesarios para combatirlas.

Las vacunas protegen a niños al ayudar a sus cuerpos a producir anticuerpos contra enfermedades específicas. Las vacunas se producen usando los antígenos que causan enfermedades, ya sea con antígenos debilitados o muertos, o partes de los mismos. Los antígenos de vacunas están diseñados para estimular al sistema inmunológico a producir anticuerpos para combatir una enfermedad sin provocar la misma. Las células de memoria de anticuerpos permanecen en el cuerpo para reaccionar rápidamente si encuentran la enfermedad en el futuro. Las vacunas producen la inmunidad sin que el niño tenga que padecer de la enfermedad real.

¿Pueden las vacunas hacer daño a mi hijo?

Cada vacuna nueva se somete a pruebas en varias fases, inclusive pruebas clínicas con voluntarios, antes de ser aprobada por la Administración Federal de Fármacos (FDA, siglas en inglés). La tercera fase incluye pruebas con al menos 10.000 personas, y esta fase dura hasta cuatro años. Hay que probar que la vacuna es segura y eficaz antes de que se pueda dar licencia para su uso general.

Las inmunizaciones, como cualquier medicina, pueden tener efectos secundarios. Un proveedor de atención médica debe conocer el historial médico de un niño antes de darle una inmunización. Para la mayoría de los niños, los efectos secundarios pueden incluir fiebre leve o dolor en el lugar de la inyección. Entre los millones de niños vacunados, muy pocos experimentan problemas más graves, como convulsiones o reacciones alérgicas graves.

Estudios extensos de investigación no han hallado ninguna relación entre las vacunas y los trastornos del espectro autista (autism spectrum disorders, o ASD). El no inmunizar a un niño lo deja sin protección contra enfermedades que pueden ser peligrosas o letales. También pone en riesgo a otras personas. Mientras tanto, la investigación sirve para mejorar continuamente la seguridad de las inmunizaciones.

¿Es dañino que mi bebé reciba tantas vacunas en tan poco tiempo?

Los bebés tienen contacto con muchos gérmenes al respirar, comer y relacionarse con la gente. El sistema inmune de un bebé sano lo mantiene en buena salud al reaccionar cada día ante 2.000 a 6.000 antígenos. El programa entero de inmunizaciones recomendadas incluye solo 150 antígenos, así que recibir varias vacunas en poco tiempo no es muy difícil para los sistemas inmunológicos de niños. Es importante colaborar con el proveedor de atención médica de su hijo para determinar si el programa estándar de inmunización es apropiado para su niño. Algunas vacunas pueden combinarse para proteger contra más de una enfermedad con menos inyecciones. A veces hay buenas razones para retrasar ciertas vacunas o no darlas a un niño.

¿Cuáles inmunizaciones necesitan mis hijos?

El CDC recomienda que se inmunice a los niños contra difteria, tos ferina, tétano, poliomielitis, sarampión, paperas, rubéola, influenza, Haemophilus influenzae tipo b (Hib), hepatitis A y B, varicela, enfermedades de neumococo y rotavirus.

En Illinois cuando los padres de niños de 2 meses de edad y mayores inscriben a su hijo en un servicio de cuidado infantil, tienen que mostrar evidencia que se ha inmunizado o se está inmunizando al niño, según se sugiere en el programa de inmunización del estado, contra difteria, tos ferina, tétano, poliomielitis, sarampión, paperas, rubéola, Haemophilus influenzae tipo b (Hib), hepatitis B y varicela. (Vea Back to School Immunization Requirements [Requisitos de las inmunizaciones para niños que vuelven a las clases] del Departamento de Salud Pública de Illinois).

En Illinois los padres de niños que están por entrar a programas de escuelas públicas, entre ellos guarderías, programas preescolares, programas para niños pequeños, Head Start u otros programas pre-kindergarten de cuidado infantil, tienen que mostrar evidencia que se ha inmunizado a sus hijos contra difteria, tos ferina, poliomielitis, sarampión, paperas, rubéola, Haemophilus influenzae tipo b (Hib), hepatitis B y varicela. Existen excepciones en la ley de Illinois. Los padres de familia deben preguntar al proveedor de atención médica de su hijo y al programa preescolar.