Los cumpleaños, los días festivos y las reuniones familiares

En IEL hemos actualizado nuestro lenguaje para reflejar nuestra comprensión continua de la discapacidad. El presente blog, redactado antes de la actualización, incluye el término “necesidades especiales” pero el contenido sigue siendo relevante.

Los primeros años de su hijo a menudo están llenos de celebraciones, tanto seglares como religiosas. Las familias pueden ver cada evento (el primer Día de Acción de Gracias o Día de la Independencia; la segunda Pascua, Navidad o Kwanza; el tercer cumpleaños) como una oportunidad especial de reunir a familiares y amigos. Después de todo, nos encanta ver y compartir los cambios en nuestros hijos, como cuando los bebés empiezan a caminar y más tarde se convierten en niños parlanchines e imaginativos de 3 ó 4 años.

¿Cómo se puede hacer que estas celebraciones de días festivos y cumpleaños sean significantes y libres de estrés para su niño, especialmente cuando se halla en el centro de la atención? (La Página de consejos de IEL La celebración memorable y significativa de los días festivos ofrece a las familias unos consejos excelentes).

Los días festivos y los cumpleaños son momentos maravillosos de estrechar los vínculos afectivos entre familiares y desarrollar las tradiciones. Al mismo tiempo, son nada más un nuevo día en la vida de su hijo. Considere las rutinas diarias del niño y cómo cambiarán el día de la celebración.

Piense en la manera de que su hijo responde a los cambios en el horario de su día. ¿Cómo reacciona en las reuniones de niños y familiares? ¿Se siente cómodo en las situaciones nuevas, con personas nuevas? Considere la cantidad de atención que podría recibir. ¿Qué serían unas expectativas razonables para la participación del pequeño? Los niños con necesidades especiales podrían tener menos tolerancia a los ruidos, nuevas actividades y sorpresas. Haga un plan de respaldo por si el niño necesita un descanso.

La mayoría de los niños gozan de “fiestas” breves, pero prefieren volver a su horario conocido y previsible de comidas, siestas, tiempos de jugar y la hora de acostarse. Tome en cuenta la duración de la fiesta y la posibilidad de hallar un rato o espacio tranquilo para su hijo antes de que empiece a sentirse inquieto, agitado o cansado.

Todos gozarán del evento si se pueden evitar las lágrimas y el llanto. Es buena idea planear para hallar un cuarto tranquilo o un lugar al aire libre donde usted y su hijo puedan tomar un descanso. Al reducir los ruidos y las distracciones, se puede crear una percepción de normalidad y tranquilizar al niño si se pone molesto o irritable. También se puede consolarlo con objetos conocidos, como una cobija, un libro o un animal de peluche.

Finalmente, ¿se hace la celebración para usted o para el niño? Si el evento es para los adultos, haga arreglos para que un familiar o amigo en quien confía ayude con el cuidado del niño. Si su hijo va a estar presente, limite su tiempo de ser el centro de atención. Señale un lugar adonde su cuidador puede llevarlo para seguir la rutina normal. Eso permitirá que usted goce del evento sin imponer muchas demandas a sí mismo ni al niño.

Con frecuencia los familiares y las amistades son nuestra mejor fuente de apoyo, pero las reuniones grandes pueden ser estresantes. Considere primero las necesidades de su hijo. Luego, comunique a su familia y sus amigos las necesidades del pequeño y cómo usted las satisfará.

Susan Fowler Susan Fowler

La Dra. Susan Fowler es profesora jubilada de educación especial en la Universidad de Illinois. La Profesora Fowler hizo el doctorado en sicología infantil y del desarrollo y fue una de los pioneros en los ámbitos de educación especial infantil y discapacidades del desarrollo. También es la madre de un joven con características excepcionales.

(Biografía actualizada en 2022)

Sobre este recurso

Este recurso va dirigido a:
  • Hogar

Tipo de programa al que el artículo va destinado:
  • Padres, madres y familiares

Edad de los niños sobre los que trata el artículo:
Revisado: 2022