¡Salgamos afuera a explorar! Cómo aprovechar la curiosidad natural de los niños pequeños

Sobre este recurso
English title: Go Outdoors and Explore: Build Upon Young Children’s Natural Curiosity

Los pajaritos están cantando y brotecitos verdes van saltando del suelo. La primavera ha llegado a Illinois. Se ve más actividad en nuestros barrios mientras la gente sale a caminar con sus perros, lleva a bebés en sillas de paseo y anda por la acera tomándose de las manos con niñitos.

Usted podría notar a cuidadores que se paran y contemplan mientras sus niños de 1 o 2 años se agachan para mirar hormigas en la acera. Tal vez se escuchen preguntas de preescolares, como “¿Adónde van las ardillas?” o “¿Cómo llegaron las hojas verdes a estar en los árboles?” Hay muchísimo que ver en la primavera, y las experiencias al aire libre despiertan en los niños un factor clave de motivación para aprender: ¡la curiosidad!

Al hablar de la curiosidad en niños pequeños, nos referimos a su deseo por aprender sobre su mundo. Los espacios exteriores están llenos de oportunidades de descubrir. Los niños pueden explorar el ambiente natural además de lo construido. Los entornos naturales incluyen cosas como árboles, hierba y animales. El ambiente construido consta de cosas creadas por humanos, como edificios, aceras, parques de recreo y caminos. También hay muchos lugares donde el ambiente natural y el construido se cruzan. Algunos ejemplos de tales combinaciones se ven cuando las flores de diente de león crecen entre grietas en la acera o ramas de tomateras suben por una espaldera. Estos cruces son un deleite para las mentes inquisidoras de los niños y provocan preguntas. Un niño que nota esto podría decir: “¡Los tallos dan vueltas y vueltas!”

Un descubrimiento puede conducir a otro. Imagínese una visita a un parque. Mientras exploran, los niños podrían descubrir que cada hoja de hierba es una planta chiquita. Una conversación con un adulto podría ayudarlos a entender que la diminuta planta creció de una semilla. Luego, los adultos y niños podrían examinar raíces individuales hundidas en el suelo. Los niños tal vez noten que la tierra y la hierba se sienten diferentes de la arena en las manos y debajo de los pies. Quizá pregunten: “¿Por qué se sienten diferentes?”

Con algunos instrumentos sencillos como lupas y recipientes vacíos, los niños pueden investigar más de cerca estas diferencias. Un análisis más detallado podría llevarlos a descubrir que el suelo está lleno de insectos minúsculos y trocitos de hojas mientras que la arena consta de piedras chiquitas. Ya será un buen momento para ir a la biblioteca y buscar algunos libros sobre el suelo, la arena o insectos. Este es un solo ejemplo de cómo el seguir la curiosidad natural de los niños puede conducirlos por un camino de descubrimiento.

Al abrir la puerta al mundo natural, usted descubrirá oportunidades de utilizar todas las capacidades de un niño. Cuando los pequeños sienten curiosidad, tienen ansias de usar sus cuerpos y mentes para explorar. Mientras corren, gatean y trepan en diversos espacios, descubren maneras de que sus cuerpos pueden moverse y las propiedades de varias superficies.

Las conversaciones con cuidadores y compañeros ocurren durante estos momentos, y dichas conversaciones ofrecen la oportunidad de aumentar el vocabulario y el conocimiento. Se puede hallar a los niños arreglando rocas, palos y hojas para formar nidos como los de pajaritos y ardillas. Los niños usan con frecuencia materiales que hallan, como piñas, palos o piedras, para representar sus ideas y descubrir cómo funciona el mundo.

Al aire libre, hay muchísimas maneras de aprovechar bien la capacidad del cuerpo y la mente para satisfacer la curiosidad. ¿Adónde lo llevará su próxima aventura afuera con niños pequeños? A continuación se presentan algunos recursos para ayudarlo a empezar.

Rebecca Swartz
rswartz@illinois.edu

La profesora Rebecca Swartz, especialista en aprendizaje infantil de IEL, terminó el doctorado en desarrollo humano y estudios familiares en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. La investigación y los trabajos de extensión de Rebecca focalizan en el cuidado de bebés y niños menores de 3 años de edad, el cuidado infantil en hogares y el desarrollo social-emocional de niños pequeños. Se propone ayudar a los padres y educadores de niños pequeños al proporcionar recursos basados en evidencia sobre el desarrollo y aprendizaje infantil.