El juego con la naturaleza. Diversión grande con trozos chiquitos

Como padres y madres, tenemos la tendencia de enfocarnos en el número de actividades extracurriculares en que nuestros hijos participan. Podemos pensar que entre más cosas hacen, mejor será su desarrollo. Al platicar con amigos, podemos comparar las listas de actividades como un símbolo de progreso o logro, por ejemplo: “Mi hijo hace lecciones de piano, gimnástico y patinaje sobre hielo”.

snowman
Los trozos chiquitos que comúnmente se hallan afuera pueden utilizarse para hacer un muñeco de nieve.

Por alguna razón, estas listas no incluyen “mi hijo juega en el parque cada día” o “a mi niño le gusta recoger rocas, hojas y flores en nuestro patio de atrás y hacer un restaurante de fantasía”. Tal vez le sorprendería aprender que este tipo de actividades son igual de importantes, y quizá más importantes, para el desarrollo sano en los niños pequeños. Además, el juego en un lugar de la naturaleza es mucho menos caro; es gratuito.

Cuando pensamos en llevar a un niño a un espacio al aire libre, como el parque o el patio, a menudo buscamos un césped amplio, como una alfombra suave y verde para correr, dar saltos, perseguir y tumbarse para rodar. Un espacio abierto de hierba cortada es excelente para la actividad física. Pero los niños sacan provecho de muchas maneras diferentes al jugar en un espacio natural que proporcione “trozos chiquitos” de objetos naturales.

¿Qué son los trozos chiquitos?

Algunos espacios naturales puede brindar piedras pequeñas, arena, hojas, flores, semillas, ramitas, tallas de hierbas altas y más.

¿Qué facetas del desarrollo infantil se apoyan con el juego con trozos chiquitos?

En el juego con trozos pequeños de objetos naturales, los materiales no siempre tienen una función predeterminada. Hay un sinfín de opciones de lo que el objeto puede representar. Por ejemplo, la piña de un pino podría representar una mascota imaginaria o una manzana. Así se puede animar a los niños a usar la imaginación y jugar con más creatividad, lo que los ayuda a desarrollar su mente y las habilidades sociales.

El juego con trozos chiquitos puede animar a los niños a pensar en forma constructiva al recoger materiales para construir algo nuevo. Esto alienta la creatividad, el pensamiento flexible y la exploración de causas y efectos. (Por ejemplo, si apilo algo pesado arriba de otra cosa más ligera, ¿qué va a pasar?)

child on slide with nuts
¿Qué viaja más rápido? ¿Yo o las nueces?

El jugar con pequeños objetos naturales anima la conversación y las experiencias compartidas entre adultos y niños. Si los materiales recogidos dan inspiración para un restaurante de fantasía, el niño practica la habilidad de explicar verbalmente sus ideas y su mundo imaginado. Esto les enseña las habilidades sociales y verbales y de tomar la perspectiva de otro al pensar sobre lo que él o ella podrían estar pensando.

Este tipo de juego puede aportar naturalmente la oportunidad de practicar el contar, nombrar los colores, comparar y contrastar objetos parecidos de acuerdo con su tamaño, forma y color, y hasta aprender los nombres de plantas e insectos.

¿Qué pueden hacer los niños con los trozos chiquitos?

  • Las flores se pueden convertir en “brochas de maquillaje” o comida de fantasía en un restaurante imaginario
  • Las piedras pequeñas se pueden recoger, comparar, apilar, etc.
  • La arena se puede sacar con palas y moldear.
  • Las hojas se pueden recoger y comparar según el tamaño, el color y la textura y se pueden utilizar como las “cobijas” imaginadas de “bebés” hechos de piñas de pino.
  • Las semillas y vainas pueden usarse como dinero en una tienda de fantasía o se pueden formar en “caras sonrientes” en la acera.
  • Las ramitas se pueden recoger y arreglar en estructuras pequeñas en las que solo pueden meterse los niños preescolares.
  • Los tallos de hierbas altas se pueden convertir en varitas mágicas, espadas o un “light saber” (sable de luz).
  • Los insectos se pueden llevar como mascotas temporales.

Las oportunidades son infinitas, ¡y gratuitas!

Maneras de que los adultos pueden estimular la imaginación en los niños con trozos chiquitos en un espacio natural

Dé a su niño una bolsa, una cubeta o cualquier recipiente de plástico reciclado. Camine con él o ella por el patio o el parque y pida que busque cosas. A veces se pueden recoger esos objetos y a veces ustedes tendrán que dejarlos en su lugar. En este caso el niño puede hacer de cuenta que “toma una foto” del objeto con una cámara de fantasía para “llevarlo consigo”, o puede tomar una foto real.

A continuación se describen algunas maneras de estimular la conversación:

  1. Veo algo redondeado y gris. ¿Lo ves? (una piedra pequeña)
  2. Veo algo que tiene partes de color rosa. ¿Lo ves? (una flor)
  3. ¿Puedes hallar una hoja más grande que tu mano?
  4. ¿Puedes hallar algo que se siente espinoso a tus dedos?
  5. ¿Puedes hallar algo que se siente suave a tus dedos?
  6. ¿Puedes hallar algo que se va volando cuando te acercas?
  7. ¿Piensas que vamos a hallar lombrices o insectos si movimos este tronco?

Taylor Andrea Faber Taylor
afabrtay@illinois.edu

La Dra. Andrea Faber Taylor es profesora docente auxiliar en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. La Dra. Taylor lleva más de 25 años investigando la relación entre las experiencias de niños con la naturaleza y el desarrollo sano. También imparte una clase sobre los niños y la naturaleza además de varias clases de horticultura en el Departamento de Ciencias de Cultivos.
(Biografía actualizada en 2021)

Recursos en Internet

Sobre este recurso

Este recurso va dirigido a:
  • Centro de cuidado infantil
  • Hogar
  • Hogares-de-cuidado; Cuidado de niños en familia
  • Programa preescolar

Tipo de programa al que el artículo va destinado:
  • Padres, madres y familiares
  • Profesores e instructores

Edad de los niños sobre los que trata el artículo:
  • Preescolares (de 3 a 5 años de edad)

Revisado: 2021