La continuidad del contacto

Sobre este recurso
Revisado: 2016
English title: Continuity of Contact

El número de los estudios focalizados en el desarrollo cerebral infantil ha aumentado exponencialmente durante los últimos 20 años.

Desde hace muchos años, se ha animado a los padres, madres y maestros de bebés y niños pequeños a proporcionar el estímulo a los mismos. De hecho, un hallazgo común entre las primeras investigaciones era que los niños que habían pasado la primera infancia en instituciones, como por ejemplo orfanatos, al crecer manifestaban dificultades intelectuales considerables en comparación con aquellos que durante la tierna infancia estaban en hogares y participaban en una amplia gama de actividades. Entre los muchos conocimientos que se exponen en la investigación reciente, se halla el que los diversos tipos de “estímulo” en los primeros años de vida contribuyen a un desarrollo cerebral importante con efectos a largo plazo.

Ahora queda claro que un aspecto de las interacciones que los niños pueden y deben de tener con adultos son las que los especialistas (por ej. sicólogos del desarrollo) describen como la interacción contingente continua. El mejor ejemplo de esta es la conversación, que se define como una secuencia de declaraciones y/o respuestas, como el asentar o indicar que no con la cabeza en reacción al otro participante. Por ejemplo, un evento común en una clase preescolar podría verse más o menos como lo siguiente:

La maestra se acerca a un niño y le dice en tonos amistosos y positivos: “Bueno, Jaime, ¿ya has terminado tu pintura?”

Jaime: Todavía no. Quiero ponerle más cosas.
Maestra: Bien. ¿Qué son algunas cosas que has pensado agregarle?
Jaime: Quiero poner algo aquí en el camino.
Maestra: Ah, sí… ¿Piensas pintar un carro allí? ¿O tal vez un amigo?
Jaime: Traté de poner un camión en el camino, pero no salió bien.
Maestra: Okey. Tal vez cabría un carro muy pequeño.
Jaime: Yo solo pensaba en lo que vi esta mañana en frente de nuestra casa.
Maestra: Bueno… sí… cuéntame lo que viste esta mañana en frente de tu casa.

El elemento importante en los episodios como este es que son secuencias de interacciones continuas, en que cada elemento está relacionado con el anterior. Tales episodios no tienen que durar mucho; tal vez no más de como 10 elementos. Y no tienen que ocurrir muy frecuentemente. Pero deberán de pasar de vez en cuando, como sea apropiado en cada situación, de modo que cada niño se sienta cómodo charlando continua e interactivamente con otros.

Hay alguna evidencia, en la investigación neurológica reciente sobre el desarrollo infantil, de que las interacciones contingentes provocan las conexiones neurológicas entre la región central del cerebro (es decir, la amígdala), de donde se originan los sentimientos y los motivos, y la corteza frontal, donde ocurren el análisis, los pensamientos preliminares y la formación de teorías. Además, la investigación señala que para aproximadamente los 6 años de edad las conexiones neurológicas entre estas dos regiones del cerebro deberán de haber empezado ya a desarrollarse y hacerse competentes.

Las implicaciones de este conjunto creciente de investigación neurológica sugieren que los padres y maestros de niños pequeños deberán aprovechar situaciones reales en que los intercambios de preguntas, pensamientos, ideas y sugerencias puedan incluirse en las conversaciones diarias.

Referencias

Lilian Katz

Lilian G. Katz, profesora jubilada de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, ha sido una líder en el ámbito internacional de la educación infantil. Ha presentado discursos en todos los 50 Estados de los EE. UU. y 43 países. También es la autora de más de 150 publicaciones que tratan temas de la educación de niños pequeños, la formación docente, el desarrollo infantil y la labor de padres y madres.
Biografía actualizada en 10/2019