Pasar la pelota en vez del control remoto. Cómo apoyar la actividad física de los niños preescolares

Sobre este recurso
Revisado: 2019
English title: Pass the Ball Versus Pass the Remote: Supporting Preschoolers’ Physical Activity

A nivel nacional, hemos visto aumentos en la tasa de obesidad infantil y en el uso de tecnología por niños pequeños, lo que ha resultado en menos tiempo dedicado a la actividad física. No obstante, sabemos que el ejercicio puede apoyar la salud de los huesos y prevenir la obesidad, fomentar la auto-confianza y otras habilidades social-emocionales, y facilitar la preparación para la escuela, como por ejemplo en las destrezas motoras además de las habilidades lingüísticas y sociales.

Típicamente, se apoya de tres maneras la actividad física de los niños preescolares:

  • Con intervenciones motoras estructuradas (por ej., terapia física u ocupacional para niños con objetivos de motricidad en el IEP),
  • Con actividades de movimiento motoras y musicales sin estructura, en las que un maestro guía a toda la clase en experiencias de movimiento, y
  • El juego de motricidad sin estructura, como por ejemplo, en el recreo.

La Asociación Nacional del Deporte y la Educación Física (NASPE, o National Association for Sports and Physical Education) presenta normas de guía sobre el juego físico con y sin estructura para niños preescolares. ¿Cree usted que NASPE recomienda…

  • 45 minutos en total por día, en una combinación del juego estructurado y el no estructurado?
  • 30 minutos de cada tipo de juego (con y sin estructura)?
  • 60 minutos diarios de actividades físicas estructuradas además de 60 minutos de actividad física sin estructura?

Si usted adivinó que es una hora de cada tipo de juego, ha acertado. Sin embargo, ¿a cuántos niños preescolares conoce usted que tienen acceso a tanta actividad física? Es necesario que mejoremos en esto.

Si consideramos maneras de conectar la actividad física con otras áreas de preparación para la escuela (por ej., el desarrollo de habilidades sociales, lingüísticas y motoras, y preliminares para la lectura y las matemáticas), podemos animar con intención la actividad física en el día de cada niño preescolar. He aquí cuatro ideas para considerar:

Diseñar oportunidades de movimiento de modo que los niños con una gama de capacidades tengan la oportunidad de participar en la actividad física. Por ejemplo, considere cómo un niño que usa una silla de ruedas podría participar en una carrera de relevos, cómo alentar a un niño con autismo para que se relacione con sus compañeros durante un juego de pasar una pelota, o cómo un niño con el síndrome Down podría colaborar con un amigo mientras pasan por una pista de obstáculos.

Entretejer oportunidades de motricidad gruesa en todo el currículo. Considere la selección de libros para la lectura en voz alta en los que se pueden incorporar movimientos de los músculos grandes a la actividad de lectura (por ej., “Vamos a cazar un oso”). Incluya juegos activos, como los tirar bolsitas de frijoles y la rayuela, que refuerzan el reconocimiento de figuras geométricas, colores, letras y números. Agregue actividades de movimiento a lecciones iniciales de ciencias. Por ejemplo, al estudiar los hábitats de animales, los niños podrían hacer actividades de artes y de movimiento en las que se mueven como diversos animales. Por ejemplo, podrían galopear como un caballo, dar saltos como una rana, dar brinquitos como un conejito o volar como un pájaro. También podrían dibujar los hábitats de animales, sus huellas, alimentos y movimientos.

Tomar descansos con actividades físicas en varios momentos del día. Durante la junta de la mañana, los niños podrían levantarse a bailar cuando se toca una canción, podrían ponerse cara a cara con un compañero y aventarse bufandas 10 veces, o moverse alrededor del círculo imitando los movimientos de varios animales (por ej., dando brincos, arrastrándose como un cangrejo o una serpiente, o galopeando). Además, mientras los niños se están preparando para volver a casa o volviendo adentro después de jugar afuera, un maestro podrían guiarlos en una serie breve de actividades de yoga o de estirarse.

Compartir con las familias ideas para la actividad física. Las familias pueden apoyar el desarrollo motor de sus hijos en casa de muchas maneras y usando materiales de alcance fácil. Por ejemplo, una canasta para la ropa sucia o un balde y unos calcetines enrollados pueden convertirse rápido en un juego mientras los familiares se alternan en aventarlos a la canasta o al balde desde varias distancias. Un niño y su hermano también podrían aventar paños de cocina y agarrarlos, a la vez que llevan la cuenta de cuántas veces seguidas pueden acertar.

Así pues, dejemos de pasar el control remoto y más bien, animemos a los niños pequeños a participar en actividades físicas en todas partes del día. Así podemos apoyar el desarrollo de habilidades entre diversas áreas, fomentar la auto-estima y la confianza en los niños mientras dominan nuevas habilidades, y crear hábitos saludables que aumenten la calidad de vida.

Si repensamos nuestras ideas sobre la actividad física y el juego de motricidad gruesa, tal vez podamos aumentar el nivel de actividad física en todos los niños, incrementar las oportunidades de actividad social y motora, y subir los resultados académicos y no académicos de los niños mientras planeamos con intención más actividades físicas estructuradas versus las de juego libre. Veámoslo así: las actividades de movimiento son un elemento básico de todas las demás áreas del desarrollo. La provisión de estrategias con intención para apoyar el desarrollo durante las actividades físicas es una necesidad, no es un lujo.

Michaelene M. Ostrosky Michaelene M. Ostrosky
ostrosky@illinois.edu

La Profesora Michaelene M. Ostrosky es una de las investigadoras principales de la concesión CHAMPPS (Children in Action Motor Program for Preschoolers, o Programa de Motricidad para Preescolares Niños en Acción), financiado por Institute of Education Sciences (Instituto de Ciencias Pedagógicas).

Paddy C. Favazza Paddy C. Favazza
Patricia.Favazza@umb.edu

La Profesora Paddy C. Favazza es una de las investigadoras principales de la concesión CHAMPPS (Children in Action Motor Program for Preschoolers, o Programa de Motricidad para Preescolares Niños en Acción), financiado por Institute of Education Sciences (Instituto de Ciencias Pedagógicas).