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Cuando un tema les interesa a los niños pequeños, naturalmente se hacen preguntas y lo exploran; pero muchos niños pequeños todavía no tienen el lenguaje suficiente como para expresar sus preguntas, sus ideas o lo que han aprendido. A nosotras, como maestras con experiencia de dar clases para niños pequeños con varios niveles de capacidad en el lenguaje, nos encantaba el trabajo en proyectos y la flexibilidad creativa que nos permitía utilizar herramientas de investigación, como las encuestas, para inspirar a los niños y estimularlos a trabajar más y a demostrar el desarrollo de su lenguaje.
Maneras de presentar las encuestas
Una encuesta es un método sencillo de recolectar información o datos de otras personas mediante una rutina bien conocida de preguntas y respuestas. Al hacer una encuesta, el investigador le da al entrevistado dos o más opciones para que escoja entre ellas a fin de contestar una pregunta específica sobre el tema. La encuesta se halla entre los primeros organizadores gráficos y los más comunes que les enseñábamos a los niños pequeños para que los utilizaran en el proceso investigativo. La experiencia de hacer encuestas siempre se convertía en un proceso popular y motivador para obtener información.
Ahora bien, no es que simplemente les diéramos tablas con sujeta-papeles a los niños de 3 y 4 años para que comenzaran a realizar encuestas sobre temas serios. Para introducir el proceso de encuestar en las clases, incorporábamos la recolección de datos en las rutinas diarias y las oportunidades de hacer comentarios y tomar decisiones. Por ejemplo, usábamos tablas en forma de T, actividades de inscribirse y otros organizadores gráficos para ayudar a los niños a conocer más el uso y el valor de los mismos. Con frecuencia al comienzo de cada día le hacíamos una “pregunta del día” a cada estudiante y utilizábamos una gran tabla T durante una actividad grupal para iniciar una conversación sobre un tema o el plan del día. También apuntábamos en tablas T las elecciones de los niños sobre las actividades y sus votos en respuesta a preguntas sencillas que se contestaban que sí o que no (por ej., “¿Te pusiste una gorra hoy?”, “¿Hoy debemos de jugar adentro o afuera?” o “¿Cuál prefieres, mitones o guantes?”).
Una tabla en forma de T se crea escribiendo una pregunta en la parte superior de la hoja y haciendo una raya que divide los dos lados para formar dos espacios en que se pueden indicar una elección, normalmente haciendo una marca. Los niños llegaban a conocer el uso de este tipo de tabla al observar su utilización durante las clases diarias, y fácilmente la adaptaban al trabajo de encuestas. Para enseñar a los niños a encuestar a individuos, fijábamos hojas con marcas de T en tablas con sujeta-papeles o dibujábamos en pizarrones blancos, dábamos un modelo del proceso de hacer preguntas con maestras y compañeros en el aula y luego demostramos el uso de marcas como tarjas para indicar las respuestas. Los niños captaron rápidamente la rutina y participaban con entusiasmo en el proceso de hacer preguntas. Hasta observábamos que los niños creaban sus propias tablas T y hacían encuestas espontáneas.
Las encuestas y el trabajo en proyectos
Durante las fases iniciales de un proyecto, considerábamos lo siguiente: la dinámica grupal de nuestra clase, las necesidades de niños individuales o las metas de Planes de Educación Individualizada (IEP, siglas en inglés) y habilidades específicas que podíamos desarrollar mediante el trabajo en proyectos. Algunas necesidades comunes en cuanto al desarrollo del lenguaje eran las destrezas de iniciar y participar en conversaciones, hacer y contestar preguntas y habilidades de escuchar. Todo esto no siempre será fácil para algunos investigadores pequeños, pero cada destreza se desarrolla más con el uso de encuestas.
Posteriormente, tomábamos en consideración el tema del proyecto y la información posible que los niños podían aprender o entender más profundamente por medio de la investigación con encuestas. Hacíamos planes para actividades y momentos en que podíamos incluirlas durante la Fase 2 del proceso de investigación. ¿Había información que los niños podían recoger de sus familias? ¿Podían recolectar información dentro de la escuela, del personal, de los maestros o los estudiantes, o de la observación? ¿Había expertos sobre el tema que podíamos invitar a la clase para entrevistarlos? Por ejemplo, para un proyecto sobre las tuberías y la fontanería, nuestras clases hicieron encuestas en casa sobre los tipos de plomería que se hallaban en sus casas. En un proyecto sobre los perros, los niños encuestaban a compañeros que encontraban en la escuela sobre sus preferencias en cuanto a las mascotas, como por ejemplo, si preferían perros grandes o pequeños y con pelo largo o corto.
Maneras de apoyar las habilidades del lenguaje con las encuestas
Mientras implementábamos el trabajo con encuestas en un proyecto, tratamos de adaptarlos y acomodarlos a los diversos niveles de capacidad de los estudiantes en nuestras clases. A algunos niños que no hablaban, se los enseñaba a señalar con el dedo las preguntas y las opciones en la página o a mostrar indicios pictóricos a sus compañeros. A muchos niños los ayudó mucho hacer que dos estudiantes colaboraran como un equipo, siendo uno de éstos un niño que tenía una habilidad limitada para hablar y el otro, uno que tenía más habilidad. Un niño mantenía la tabla con sujeta-papeles y hacía la marca de tarja, y el otro hacía la pregunta. Esta colaboración del equipo resultó eficaz para niños de varios niveles de capacidad en las habilidades sociales, la motricidad fina y la función ejecutiva.
Los indicios visuales también eran importantes en el trabajo de encuestas a la hora de dar apoyo a niños de todo nivel en cuanto a su uso del lenguaje. Las preguntas siempre se presentaban junto con indicios pictóricos aún cuando éstos eran no más dibujos sencillos hechos por las maestras. Las encuestas para las familias se hicieron con una combinación de palabras escritas y dibujos para permitir que los estudiantes “leyeran” las preguntas a sus familiares. Los terapeutas del habla y lenguaje ofrecían muchos recursos y mucho apoyo a nuestros esfuerzos por facilitar el trabajo de encuestas en el aula. A través del tiempo y con múltiples experiencias, todos los niños tuvieron la oportunidad de hacer preguntas, apuntar datos e interpretar sus resultados, lo que aprendieron rápidamente.
En nuestra práctica, nos parecía importante que los estudiantes revisaran y/o informaran los datos recogidos mediante las encuestas, para darles más a menudo la oportunidad de desarrollar el lenguaje. Por ejemplo, en las reuniones de todo el grupo, permitíamos que los niños contaran sus hallazgos unos a otros. Esto llegaba a ser un momento especial en nuestro proceso del proyecto para que todos los niños tuvieran una voz en el trabajo y sintieran que habían contribuido con lo que se aprendió eventualmente sobre el tema. Hasta nuestros estudiantes con habilidades limitadas para hablar se sentían orgullosos al demostrar y narrar su “trabajo importante” a sus amigos mostrándoles las encuestas escritas.
Finalmente, las encuestas se incorporaron a nuestra documentación del trabajo sobre un tema en el Método de Enseñanza por Proyectos. Recolectábamos en carpetas las encuestas realizadas en la escuela y en casa para que los niños las repasaran como referencia. Exhibíamos datos de las encuestas en varias partes del salón de clases para compartir información sobre las investigaciones que estaban en marcha. Al exhibir fotos de nuestros niños que hacían encuestas, también se les permitía recordar y conversar sobre su trabajo de encuestar a otros con personas que visitaban el aula en la celebración de su proyecto de investigación.
A nuestro parecer, la actividad más poderosa para ayudar a los niños a sentirse que importan y que son inteligentes y capaces, son las encuestas. El trabajo de encuestar estimula la participación, les da poder a los niños y los apoya en muchísimas áreas de aprender y del desarrollo, especialmente en la del lenguaje.

Kim Burd y Laura De Luca
Kim Burd y Laura De Luca son maestras de educación especial infantil con mucha experiencia. Tienen en común una pasión por la programación basada en el juego e inclusiva para los niños pequeños. Fueron co-maestras en una clase que utilizaba el Método de Enseñanza por Proyectos y disfrutan serviendo de mentores a otros maestros en la práctica. También presenta su trabajo en línea y en congresos profesionales. Su “Proyecto de perros” se destaca en The Project Approach For All Learners (2019) de Sallee Beneke, Michaelene Ostrosky y Lilian Katz.
Biografía actualizada en 2025

