Proyecto de jardinería brota de una pregunta sencilla. “¿Qué es eso?”

Sobre este recurso
Revisado: 2016
English title: Garden Project Sprouts From Simple Question: “What’s That?”

Mary Klug, Deb Wintrip y Simone Haughton
Servicios de Cuidado Infantil Owl (Búho), Calle Lincoln
Waterloo (Ontario, Canadá)


El Proyecto de Jardinería de la clase preescolar comenzó a mediados de abril de 2015, mientras los brotes nuevos salían de la tierra. El proyecto duró hasta fines de agosto de 2015, cuando se terminó la cosecha de nuestro huerto. Los niños preescolares tenían entre 2.5 y 4 años de edad. El personal que estuvo presente durante el proyecto consistía en Mary Klug, Deb Wintrip y Simone Haughton. Todas son docentes registradas de la primera infancia.

Fase 1. El comienzo del proyecto

Mientras la primavera se acercaba, la clase de preescolares hizo muchas caminatas por el barrio a causa de la lluvia. Como el sol ya brillaba y la nieve se iba derritiendo, los niños notaron un cambio en el jardín que se halla en frente de la iglesia. Entre todo el lodo notaban “cosas” que brotaban. Camilo gritó: “¡Miren!”

Para demostrar interés, las maestras nos paramos y observamos lo que se hallaba allí. Se empezaron a formar preguntas mientras los niños exploraban la tierra lodosa y cubierta de hojas. Los niños se agachaban y tocaban la tierra, y parecían sentir curiosidad sobre el brote que había aparecido. Deb les preguntó: “Oigan, niños, ¿cómo piensan que se llaman estos?”

Los niños tenían algunas ideas propias sobre lo que esta plantita podría ser. Se mencionaban hierba mala, flores, naranjas, basura, hojas rotas, comida y hierba. Mientras continuamos nuestra caminata por la Calle Lincoln y pasamos al lado de la escuela, los niños notaron que gente estaba en sus jardines trabajando en cajitas. Aprendimos que aquellas cajitas son huertos pequeños que otras personas en el barrio utilizan para sembrar frutas y vegetales. Descubrimos que esto se llama un jardín comunitario.

Observamos que la gente usaba varias herramientas, entre ellas un largo pico verde con puntas. Durante las conversaciones que manteníamos mientras caminábamos, las maestras notamos que los niños hacían muchas preguntas sobre el crecimiento de las plantas, los tipos de las mismas, tipos de alimentos que se pueden cultivar y dónde se puede sembrar un jardín. Thijm nos contó que su madre sembraba pimientas y que él la ayudaba en casa, pero en aquel entonces no porque hacía mucho frío. Aquella conversación les dio a los niños la idea de sembrar algo en el centro Owl.

Las maestras pensábamos convertir este tema en un proyecto. Mientras volvíamos caminando al centro, conversamos con los niños sobre cómo empezaríamos y qué sembraríamos. Una vez que llegamos de vuelta a la escuela, notamos que en el juego dramático de los niños preparaban comidas los unos para los otros y decían que habían cultivado los alimentos en sus propios jardines. Durante el juego al aire libre, observamos que los niños cavaban en la tierra de nuestro jardín. Deb decidió sacar algunas de las herramientas de jardinería de tamaño para niños a ver qué harían estos. Enseguida comenzaron a cavar la tierra y voltearla.

Luego las maestras creamos una red de planes a la vez que preguntamos a los niños sobre lo que sabían y lo que querían saber de los jardines y huertos. A continuación se presenta una lista de las preguntas generadas con la actividad de hacer la red.

Cosas que sabemos de los jardines y huertosAlgunas cosas que queremos saber
  • Los jardines tienen flores
  • Las zanahorias crecen muy altas
  • Les gustan a las ardillas
  • Se necesitan palas para cavar
  • Son bonitos
  • Necesitamos semillas
  • Vemos lombrices
  • ¿Cómo crece un jardín o un huerto?
  • ¿Por qué se hallan lombrices debajo de nuestro jardín?
  • ¿Cómo sembramos sandías y frutas?
  • ¿Por qué son verdes las plantas?
  • ¿Por qué tenemos que darles agua?
  • ¿Por qué tienen flores? ¿Por qué se sientan las abejas sobre las flores? ¿Y por qué se caen estas?
  • ¿Quiénes recogen nuestros alimentos?

Después del proceso de formar la red, las maestras preguntamos a algunos niños dónde podríamos hallar nuestras respuestas a estas preguntas sobre los jardines. Algunos de los lugares que sugirieron incluyen una computadora, libros, un agricultor y nosotras (las maestras). Entonces adelantamos a la Fase 2, en que se buscaron las respuestas a nuestras preguntas.

Fase 2. El desarrollo del proyecto

La Fase 2 incorporaba mucho trabajo práctico y sucio de los niños y el personal. Algunos niños tienen jardines y huertos en casa y se emocionaban en compartir lo que veían crecer en ellos. Las maestras preguntamos a los niños sobre lo que cultivarían si tuvieran su propio huerto.

Juntos, los niños y las maestras creamos una tabla de las muchas cosas que sembrarían en sus huertos. Parecía que la mayoría de los niños quería sembrar zanahorias, apio, lechuga, frijoles, sandías, espinacas y flores. A partir de esta tabla, los niños redujeron sus elecciones a unas pocas. Con nuestra lista en las manos, caminamos a una tienda local para escoger nuestras semillas. No pudimos encontrar todo de la lista, así que las maestras leímos los nombres en los paquetes de semillas. Los niños y las maestras hablamos de las semillas que crecerían mejor a plena luz del sol, y con esta información logramos escoger unos pocos tipos diversos de semillas.

Entonces comenzamos el trabajo duro de preparar los jardines. Con unas pocas herramientas comunes de jardinería como pequeños rastrillos y palas, los niños y Deb comenzaron a desmenuzar la tierra vieja y dura que estaba cerca del árbol. Luego Deb sacó el escardillo. Este fue una nueva manera de demostrar a los niños cómo la tierra puede voltearse rápidamente. Esta herramienta les interesaba a muchos de los niños. Las maestras dimos a cada uno la oportunidad de explorar el escardillo.

Esto parecía dar lugar a muchas preguntas. Lincoln quería saber cómo se llamaba, Laila preguntó por qué teníamos esa herramienta y Camilo quería saber por qué era tan difícil empujar el escardillo por el suelo. Mientras cada niño utilizaba las herramientas, la conversación sobre los jardines se fue desarrollando. Recibimos una bolsa enorme de tierra para utilizar en el huerto de llantas y en el jardín grande. Creamos un borde para el jardín con piedras grandes que se habían donado a la clase. Eran muy pesadas, y los niños tuvieron que colaborar para llevarlas y colocarlas en los lugares indicados.

Ya que todavía hacía mucho frío afuera como para sembrar nuestras semillas, Thijm sugirió a Mary que sembráramos algunas de las judías verdes y lechuga dentro de nuestra aula, como había hecho él con su mamá. El niño nos dijo que se puede observarlas mientras crecen hasta que haga un poco de calor afuera. Las maestras preparamos los materiales, y los niños se alternaron en sembrar nuestras semillas en macetas. Mientras las plantas iban creciendo y agrandándose, notamos que el tiempo ya no era tan frío, así que los niños y las maestras colaboramos para trasplantar cada maceta afuera en nuestro huerto de llantas.

Junto con un grupo de niños, Mary sacó el iPad y buscó diversos juegos y actividades que podríamos realizar para aprender más sobre las plantas, su crecimiento y la jardinería por lo general. Algunos niños se sentaron en la mesa de artes y dibujaron las semillas y las plantas a su manera de verlas. Sus representaciones visuales de semillas y plantas incluían más detalles a medida que su conocimiento aumentaba.

Mientras el personal y los niños miraban muchas ideas divertidas en el iPad, se iniciaron algunas nuevas conversaciones y se inspiraron nuevas preguntas de los niños. Querían saber: ¿De qué otras maneras pueden las plantas crecer? ¿Pueden crecer no más en agua, o se pueden iniciar a partir de plantas viejas? Investigamos esto con más detalle y hallamos que los dos métodos sirven. Entonces los niños pidieron a Dave, nuestro cocinero, algunas sobras de la cocina. Dave podía darnos algunos extremos de zanahorias y de apio y una papa. Pusimos las sobras en recipientes con un poco de agua y observamos los cambios en el crecimiento. Al principio no veíamos muchas diferencias, pero después de unos pocos días empezamos a ver cosas que crecían. Observábamos que las zanahorias tuvieron pelitos, del apio brotó una talla nueva y el ojo de la papa empezó a dar brotes por todas partes. Cuando ya estaban listas, también sembramos estas plantas afuera.

Para nuestro estudio práctico, llevamos a los preescolares de vuelta a los huertos comunitarios que crecían al lado de la Calle Lincoln. Buscamos plantas conocidas que veíamos crecer en nuestros jardines. Muchos niños señalaron las flores, frutas y verduras que habían sembrado en casa o los alimentos que les gustaba comer. Exploramos el uso de barriles gigantes para recoger agua de lluvia y utilizarla para regar los jardines. Los niños también contemplaban abejas que polinizaban las plantas. Cuando habíamos regresado a la escuela, los niños se emocionaban en compartir todo lo que habían visto al visitar los jardines.

Mientras se acercaba el fin del verano, nosotras y los niños podíamos cosechar algunos vegetales. Primero se recogió la lechuga, ya que era tan saludable y las hojas eran grandes. Zaim, Ian y John sentían entusiasmo por arrancar las hojas, y aprendieron que tomamos o tiramos desde la talla y no la punta de la hoja. Recogieron cuidadosamente suficientes hojas y las llevaron a Dave, el cocinero, para que las lavara y agregara a nuestra ensalada para la guardería.

Aunque teníamos éxito con la lechuga, había muchas plantas que no sobrevivieron. Los niños notaron que algo se las comía. Los niños hicieron varias adivinanzas sobre lo que comía nuestras plantas ya que algunas tenían manchas pardas diminutas o agujeros chiquitos, o desaparecieron del jardín. Luego, una mañana Kaleb vio un conejo en el patio de recreo, y ya que a los conejos les gusta comer zanahorias, lechuga y otras verduras, deducimos que el animal gozaba del fruto de todas nuestras labores. Los niños también descubrieron dos ardillas y algunos pájaros en el huerto. Sin embargo, estos animales no se lo comieron todo ya que nuestras plantas de judías verdes crecieron bien altas, lo que les brindó a los niños la oportunidad de gozar algunas con el almuerzo o sencillamente comerlas directamente del tallo.

Mary creó un juego de corresponder, con el que los niños tuvieron la oportunidad de repasar su conocimiento sobre diversas plantas y cómo crecen. Los niños exploraron esta actividad en el comienzo de nuestro proyecto y la revisitaron al final. Los niños ya podían colocar correctamente la fruta o el vegetal en la tabla hacia el final de nuestro proyecto.

Fase 3. La conclusión del proyecto

Mientras terminábamos nuestro proyecto sobre jardines y huertos, repasamos con los niños mucho de lo que se había aprendido. Para dar a nuestras familias un repaso de nuestro aprendizaje, creamos una tabla de exhibición que resumía el proyecto y compilamos un libro de fotos, actividades y documentaciones.

Invitamos a los padres y las familias a echar una vista más detallada sobre nuestros jardines además de la tabla de la historia del proyecto. Algunos padres y madres nos contaron con entusiasmo sus consejos y experiencias de la jardinería. Por ejemplo Bárbara, la mamá de Thijm, comentó que el huerto de su casa crecía bien. Simone mencionó que “en verdad los conejos comieron nuestra segunda tanda de lechuga”, y Bárbara nos contó que los conejos también comían las remolachas de su huerto.

Tratamos de darle a Dave nuestras judías verdes para agregarlas a nuestro almuerzo. No tardamos en darnos cuenta de que John, Chloe, Cali, Melina, Camilo y Laila se las habían comido todas siempre que pudieran. Con ese descubrimiento, decidimos sembrar un huerto más grande al próximo año.

Reflexiones de las maestras

Nuestros niños preescolares sacaron provecho del Proyecto de Jardinería ya que pudieron demostrar y entender cómo sembrar y cultivar un jardín. Pudieron aprender e implementar el conocimiento que ganaban de las actividades que exploraban. Aprendieron de la importancia del clima cuando se cuida un jardín. Aprendimos rápidamente que nuestras plantas se veían cansadas y poco sanas después de un solo fin de semana de mucho calor de sol y nada de agua. Con las experiencias de la participación directa, los niños pudieron aprender la diferencia entre la mala hierba y el crecimiento bueno, las buenas temperaturas de la tierra y los insectos que ayudarían a proteger el crecimiento de otros insectos que querían hacerle daño.

La reflexión de Mary: fue asombroso ver cómo el proceso de aprender podía empezar con una pregunta sencilla: “¿Qué es eso?” Esta pregunta, que hizo Camilo, nos llevó a realizar nuestro Proyecto de Jardinería: vimos que un brotecito que salía de la tierra intrigaba a los niños y los motivaba a preguntar cómo obtenían su alimento y de dónde venía. Una actividad que me encantaba era la tabla visual de dónde crecen los alimentos. La tabla estaba dividida en cuatro secciones: vides, árboles, debajo de la tierra y arriba del suelo. Los niños podían elegir todos los tipos de frutas y vegetales y colocar cada uno donde pensaban que crecería. Después de dos meses de experiencias con sembrar, cuidar y cosechar un huerto, esta actividad se veía muy diferente la segunda vez que se realizó. Los niños ya colocaron todas las frutas y verduras en la sección apropiada. Thijm se emocionó mucho al aprender que algunos alimentos crecen en vides y que estas siguen creciendo y haciéndose más y más largas. Pudo formar una conexión en nuestra visita más reciente a un huerto de calabazas, ya que descubrió que las calabazas y calabacines crecen en vides al igual que nuestras judías verdes. Esto a su vez dio comienzo a toda una conversación nueva sobre la agricultura.

La reflexión de Simone: fue una experiencia reveladora ver la interpretación que daban los niños al crecimiento de nuestros vegetales durante todo el proyecto. Los niños dibujaron cada fase del crecimiento de las verduras, comenzando con la semilla. Mientras seguimos cuidando nuestro jardín, algunos niños pudieron hacer dibujos nuevos que representaban la talla que salía de la semilla. Una de las interacciones más interesantes que tuve durante este proyecto fue con Ian. Un día el niño llegó con una pequeña cinta medidora en la mano, listo para medir la altura de nuestras plantas de judías verdes. Descubrimos que las tallas eran todavía muy pequeñas y que las judías eran muy chiquitas y no estaban listas para recoger. Cada día Ian y yo monitoreamos el huerto a ver cuánto habían crecido. Ian y John mantuvieron muchas conversaciones sobre si las judías estaban listas. Lo que más le interesaba a John era recoger nuestras judías para comerlas. Finalmente llegó el día cuando había una abundancia de judías verdes y podíamos cosecharlas. Los niños se sentaron sobre el muro de arco iris y se pararon al lado del huerto esperando saborear por primera vez nuestras judías verdes de cosecha propia.

La reflexión de Deb: era fantástico ver que todos los niños participaban en algunas o todas las facetas del Proyecto de Jardinería, desde la preparación de la tierra y la creación de la cerca de piedras hasta sembrar las semillas, quitar la hierba mala y regar para cosechar y comer lo que habíamos cultivado. Una de las actividades preferidas que realicé con los niños era la creación de nuevas plantas a partir de sobras de vegetales. Mientras investigaba cómo esto podría hacerse, me sorprendí al ver los muchos tipos de plantas con que se puede utilizar este método, además de lo fácil que era comenzar. Los niños observaban con entusiasmo los cambios diarios, y su emoción hacia el proyecto hacía que valiera la pena cada vez más.