Descubrimos el mundo de los insectos en el patio de recreo

Sobre este recurso
English title: Discovering the World of Insects on the Playground

Kendra Nenia y Denise Fenn
Centro de Cuidado Infantil del Campus de la Universidad del Norte de Illinois


Nuestro proyecto se realizó en un salón de clases de cuidado infantil de jornada completa en el Centro de Cuidado Infantil del Campus de Northern Illinois University. Los niños de la clase tenían 2 y 3 años de edad. El estudio duró seis semanas.

Fase 1. El comienzo del proyecto

Exhibimos en los pasillos del centro la documentación de las actividades de la clase. Notábamos que los insectos aparecían múltiples veces. Los niños querían cavar en nuestros jardines para hallar lombrices y buscar insectos, arácnidos y artrópodos, y continuaban notando insectos y arañas en el aula y afuera. También notábamos que los niños preguntaban repetidamente acerca de los insectos. Además, les interesaba leer libros infantiles que trataban del tema.

Comunicamos a los familiares nuestras observaciones de los intereses de los niños. La mayoría de los padres y madres decían: “¡Qué feo!” o “Mejor ustedes que yo”. A pesar de experimentar tales reacciones de los padres, decidimos seguir el tema que les interesaba a los niños.

Para alentar la curiosidad de los niños, hacíamos preguntas en la forma de “Me pregunto si . . .” durante todo el estudio. Poníamos un modelo de varias interacciones con el mundo de los insectos, para demostrar que pueden ser hermosos, geniales y fascinantes.

Puesto que los niños de nuestro salón tenían solamente 2 años y solo unos cuantos recién habían cumplido 3, no tenían muchos conocimientos ni experiencias anteriores con los insectos. Por lo tanto, procurábamos aprovechar toda oportunidad de relacionarnos con el mundo de los insectos de maneras interesantes y agradables, y sin peligro. Queríamos estimular a los niños que manifestaban algo de interés en el mundo insectil y animarlos a profundizarse un poco más. Esperábamos que los niños que expresaban menos interés empezaran a notar los insectos en sus entornos sin sentir asco. Así que alentábamos a los niños a expresar la curiosidad que sentían y a notar los muchos atributos que tienen los insectos.

Fase 2. El desarrollo del proyecto

En el patio de recreo, los niños pedían ayuda con volcar troncos de árboles cortados para buscar gusanos. Los niños también buscaban todo tipo de insectos en el jardín de flores que habíamos sembrado durante un estudio previo. Al notar la gran frecuencia con que esto ocurría, brindamos más oportunidades de realizar investigaciones de este tipo.

Decíamos “Me pregunto si . . .” y luego hacíamos una declaración que podría estimular el interés. Mientras investigábamos, las preguntas eran muy sencillas y mayormente daban la oportunidad de recordar nuestras preguntas previas, como “Me pregunto si los insectos tienen huesos” o “Me pregunto cuántas patas tiene una araña”. No había muchos cambios del tema aparte de ensanchar el estudio de los insectos. El enfoque de los niños seguía constante, y seguían hallando insectos en casi todas partes. También encontrábamos muchas imágenes en línea y en la literatura infantil, con fotografías detalladas. Por ejemplo, libros como The Very Busy Spider de Eric Carle (en español, “La araña muy ocupada”) conducían fácilmente a investigaciones más profundas de las arañas.

Intentamos entablar una conexión con el Departamento de Entomología de la Universidad, pero no tenían el tiempo ni el personal suficiente como para permitir que los visitáramos, así que utilizamos lo que se hallaba a nuestro alcance. Afortunadamente, tenemos un patio de recreo muy grande, con muchos espacios en que se pueden hallar insectos, así que aprovechábamos a menudo este espacio. El esposo de Kendra también había hecho un curso de entomología, por lo que había conservado un buen surtido de insectos. Además, recién había recibido una donación de insectos de un profesor en una universidad grande. Kendra trajo a la clase las colecciones de su esposo para que los niños las exploraran más de cerca. Esto les permitía ver insectos que no encontrarían normalmente. Por ejemplo, vimos en una de las cajas el exoesqueleto de una tarántula, además de diversas mariposas. Una maestra auxiliar también tenía una tarántula como mascota, así que la trajo a la clase y contestó nuestras preguntas. La observamos muy de cerca, ya que casi no se movía.

 Los padres y madres también empezaban a participar en la investigación. Ponían a un lado sus reacciones iniciales de asco y traían al aula arañas e insectos que habían hallado en sus casas. Hacían preguntas a sus hijos acerca de lo que habían aprendido. Este era un tema de estudio difícil para la participación de las familias ya que a la mayoría de los padres y madres les daba asco pensar en tocar insectos y arácnidos.

Fase 3. La conclusión del proyecto

Los niños aprendieron conocimientos muy fundamentales acerca de los insectos: el número de sus patas, dónde se encuentran, cómo hemos de tratarlos y lo que los insectos y arácnidos pueden ofrecernos a los humanos. Durante todo el estudio los niños aprendían a valerse de un estado de ánimo tranquilo al tratar los insectos. Se los animaba constantemente a hacer preguntas.

La mayoría de la investigación era experimental y se representaba en nuestro tablero de noticias sobre los estudios, en todas partes del aula y por medio de la documentación en Teaching Strategies Gold. Documentamos el estudio por medio de fotografías e informes escritos de lo observado, las palabras y reacciones de los niños, y las pautas de aprendizaje que se habían tratado según las definiciones y los conceptos de Teaching Strategies Gold. Tenemos un tablero grande en nuestro salón y marcos en el pasillo para exhibir la documentación. Decidimos que no realizaríamos un evento culminante. Seguíamos lo que les interesaba a los niños, aun cuando el tema ya no les fascinaba tanto. El interés de los niños en un tema va y viene, y por eso nosotras, las maestras, hemos de respaldar pero no presionar al estudiar un tema con niños muy pequeños.

Reflexiones de las maestras

La reflexión de Kendra: Como maestras, aprendimos a ralentizar un poco para observar. Se hacían más preguntas y se aprendía más a través de las observaciones que por cualquier otro modo durante el presente estudio. Cuando aminoraba para observar o escuchar, los niños hacían lo mismo. El tema mismo era sorprendente. Yo no habría escogido este tema para los niños . . . ¡nunca jamás!

Era sorprendente la gran cantidad de tiempo en que el tema seguía interesando a los niños. Yo creo que continuaban aprendiendo y explorando porque era fácil tener acceso a los insectos en nuestro patio de recreo. El mundo de los insectos también era un buen tema ya que seguía el interés de los niños. Yo creo que si espero que los niños de mi salón de clases aprendan acerca de cualquier cosa, tiene que interesarlos y divertirlos.

Mientras estudiábamos los insectos, los niños que al principio tenían miedo a los insectos tuvieron experiencias que los hacían sentirse más cómodos con el mundo de los insectos. Los padres que no sentían ningún interés en los insectos hicieron preguntas y empezaron a participar, trayendo al aula insectos y arácnidos que habían hallado en sus casas. Esto mantenía el interés de los niños ya que ¡les interesaba a sus padres también!

Si hiciéramos un proyecto parecido, yo conservaría algunos insectos con la ayuda de los niños; eso podría darles una perspectiva aún más detallada de los insectos. También consideraría tener una mascota insecto o arácnido. Esto podría aportar a los niños una interacción diaria con criaturas que forman una parte integral de nuestro mundo. Esto podría alentar la maravilla, animar el respeto y enseñar a los niños a cuidar de los seres vivos.