El proyecto de pizza. Una oportunidad deliciosa para aprender

Sobre este recurso
Revisado: 2018
English title: The Pizza Project: A Delicious Learning Opportunity

Sarah Kuhlemeier
Programa Preescolar de la Oficinal Regional de Educación No. 8
Condados Stephenson y Jo Daviess


El Proyecto de Pizza se llevó a cabo en una clase combinada de edades múltiples del programa Preescolar para Todos. Era una clase inclusiva con un grupo diverso de estudiantes que incluía a niños con discapacidades, niños que aprendían el inglés y otros identificados como en peligro de tener retrasos. Varios niños tenían retrasos del lenguaje, dos de los cuales no eran verbales. El personal era integrado por una maestra, una asistente a tiempo completo y dos ayudantes personales.

Fase 1. El comienzo del proyecto

Este proyecto se desarrolló a partir de una conversación entre los niños sobre una pizzería que se abrió en el pueblo cercano de Freeport durante el verano anterior. Algunos niños la habían visitado con sus familias, y les gustaba mucho. Hablaban de sus visitas y hacían de cuenta que elaboraban pizzas con otros ingredientes de plástico en el área de la casita.

Fase 2. El desarrollo del proyecto

Empezamos la Fase 2 conversando con toda la clase sobre la pizza y elaborando una red de las cosas que sabían y lo que querían aprender sobre la pizza. Aunque la red les interesaba a los niños (vea la Figura 1), no podían utilizarla mucho sin el apoyo de los adultos. Se acercaban a la red, la señalaban con el dedo y preguntaban: “¿Qué dice esto?” Las maestras decidimos hacer fotos que corresponderían con las palabras para que los niños pudieran usar la red en forma más independiente. Con las fotos agregadas, la red les quedó mucho más adaptada a su nivel y fácil de utilizar (vea la Figura 2). La investigación sobre la pizza duró tres semanas. Volvimos a consultar la red con frecuencia, y la colgamos en el salón de clases para el uso de los niños.

Durante nuestro estudio de la pizza, trajimos al salón de clases varios objetos y herramientas relacionados con la pizza, y también añadíamos cosas a las áreas de aprendizaje para permitir que los niños exhibieran lo que habían aprendido mediante el juego de fantasía. Al comienzo de la primera semana de investigación, añadimos pizzas de juguete elaboradas de madera y de fieltro además de utensilios de cocina para el uso de los niños. Éstos notaron la necesidad de un horno el primer día del proyecto mientras jugaban con los juguetes de pizza. Los estudiantes llevaron las pizzas al área de juego dramático para cocinarlas pero se dieron cuenta de que entre los muebles de juguete en el salón de clases no había ningún horno. Trataron de cocinar sus creaciones en el microondas de juguete, pero no entraban. Los niños lograron resolver el problema al empezar a construir un horno (vea la Figura 3).

M., K., J., A. y B. trabajaron para hacer el horno. K. y J. dedicaron casi todo su tiempo de trabajo durante varios días a planear y construir el horno. J., quien realizó una gran parte del trabajo, estudiaba imágenes y luego dibujaba copias de las mismas.

Era interesante observar el proceso que los niños desarrollaron para idear cómo la puerta del horno debía funcionar. K. supo enseguida que la puerta era un cuadrado según las fotos, pero que tenía que abrirse. En el primer intento, la puerta del horno era muy pequeña, así que ni el sartén ni la pala de la pizza entraba. A M. le parecía buena idea inclinar la pala a un lado para que cupiera, pero a K. no le gustaba que la pizza y los ingredientes se cayeran mientras se cocinaban. Ella dijo: “¡Tenemos que hacer la puerta más grande!”

El siguiente dilema era que en el primer ensayo la puerta del horno era demasiado pequeña, así que teníamos que cortar una nueva. Pero después de hacerlo vieron que la puerta ya no era de una sola pieza. M. y B. tardaron poco en fijar las piezas con cinta para crear una sola puerta efectiva.

J. era una participante callada pero sumamente observadora. Prestaba una atención sorprendente a los detalles. Mientras que la mayoría de los demás estudiantes focalizaban en la puerta y en idear maneras de “dar vuelta las cosas”, J. miraba casi exclusivamente a la superficie superior de la estufa. Independientemente fue a agarrar un rotulador negro y dibujó cuatro hornillas encima del horno (vea la Figura 4).

Luego de terminar el horno, muchos estudiantes lo utilizaban para cocinar en lugar del microondas que estaba en el área de juego dramático.

Con un grupo pequeño, también elaboramos pasta para moldear que llevaba el aroma de especias italianas. ¡Sí que olía a la pizza! Afortunadamente, los niños de esta clase no la comieron. Leímos un libro sobre los ingredientes de la masa de pizza y el proceso de prepararla. Después de hablar sobre la masa y los ingredientes, unos pocos estudiantes sí la elaboraron. A. y K. se fueron a hallar algunos palos de la caja de tinker toys (juguetes de madera que se pueden ensamblar de varias maneras) para usarlos como rodillos de amasar. ¡Hasta escribían y dibujaban en la harina! Algunos vocablos que se brindaban a partir de esta conversación incluían soft (suave), warm (calentito) y squishy (blando). También surgían preguntas como: “¿Cuándo la masa se vuelve corteza?”

Una maestra hablaba de los ingredientes en una pizza y les contó a los estudiantes que algunos se cultivan en un jardín (vea la Figura 5). Junto con los estudiantes, examinó y sembró semillas de cebolla, tomate, albahaca y orégano en una caja y las colocó junto a la ventana. Ella espera cultivar las plantas adentro durante los meses de frio y observarlas mientras crecen.

Durante la Semana 3, probamos salsa de pizza para elegir la mejor, cortamos y probamos pimientos verdes y rallamos queso. La mayoría de los estudiantes nunca habían visto un bloque de queso ni un pimiento verde. Gozaron mucho de usar los utensilios y probar los ingredientes que habían preparado. Contábamos que el bloque de queso al principio es entero, pero mientras lo frotan contra el rallador, se crean trocitos de queso. En la Figura 6, A. está sentado con su ayudante personal y está usando el rallador. Este niño casi siempre tiene una mano cerrada un puño, pero usaba la mano dominante para rallar el queso, y la mano débil para sujetar el rallador. Esto le daba una práctica excelente en hacer trabajar los músculos.

Probamos tres marcas de salsa para pizza untándola en pan italiano. Antes de probarlas, pasamos un rato mirando las jarras y la apariencia de la salsa que estaba adentro. D. predijo que las motas en la salsa eran pimienta negra. Platicamos sobre los ingredientes y de qué constaba mayormente la salsa. Después de que los niños habían probado las tres marcas, les pedimos votar para elegir su favorita e indicarla en una tabla.

Las maestras ayudamos a los niños a usar un cuchillo para trozar un poco de pimiento verde para probarlo. Solamente unos cuantos niños de la clase tenían el valor de hacerlo. Pensaban que sería muy picante. Cuando se le preguntaba a cierta niña si le gustaba, siempre meneaba la cabeza para decir que no, pero se sentó y se comió el vegetal entero. Tuvimos que quitarle el tallo y las semillas porque ¡trató de comérselos también!

Al final de la Semana 3, hablamos del proceso de pedir y entregar pizzas. Conversamos sobre por qué los cocineros se ponen sombreros o redecillas a la cabeza, y cada niño llevaba una redecilla mientras cocinaba para otros. El último día de la tercera semana cocinamos una pizza congelada en un aparato casero diseñado para calentar pizzas congeladas. Mientras los niños estaban sentados y contemplando la cocción de la pizza, otra vez les recordamos que cortar y cocinar eran “tareas de adultos” y que queríamos que se quedaran seguros. Los niños comentaron el aroma y las burbujas en el queso mientras se horneaba. ¡Estaban maravillados!

Fase 3. La conclusión del proyecto

Como evento culminante, visitamos la pizzería nueva que había dado comienzo al proyecto. El gerente, como tenía un niño preescolar que asistía a una escuela cercana, mostró con entusiasmo su restaurante a los niños y sus padres. Demostró cómo se elabora la pizza y permitió que cada niño hiciera su propia pizza de tamaño personal.