El proyecto de tamales

Sobre este recurso
English title: The Tamale Project


Domenica Aguilera
Centro Ann Reid para la Primera Infancia
Naperville (Illinois)


El presente proyecto llevaba el título “Hacer tamales”. El proyecto se realizó en Ann Reid Early Childhood Center (ARECC, o Centro Ann Reid para la Primera Infancia), ubicado en Naperville (Illinois), donde llevo dos años dando clases. Los niños tienen entre 3 y 5 años de edad y asisten durante dos horas y media por la mañana o la tarde, cuatro o cinco días a la semana. En total 30 niños participaron en el proyecto. La clase de la mañana se compone de nueve niños varones y nueve niñas. La clase de la tarde, una “clase combinada”, tiene cinco niñas y siete varones.

Las dos clases son bilingües. El idioma principal que se habla en clase es el español. Los niños reciben instrucción en inglés durante 20 minutos cada día.

Nuestro proyecto comenzó el 12 de diciembre y terminó el 21 del mismo mes. Tardamos más o menos dos semanas en finalizarlo. Mis dos maestras ayudantes y yo facilitamos el proyecto, y algunos padres y madres asistieron también.

Fase 1. El comienzo del proyecto

El proyecto comenzó después de que los niños y las maestras tuvimos muchas conversaciones sobre los platos que comemos durante las fiestas del invierno. La clase de la mañana empezó nuestro proyecto al contar y escuchar las experiencias sobre las fiestas del invierno. Algunos niños dijeron que sus padres hacen tamales en la Nochebuena, y otros niños dijeron que en México sus abuelos hacen tamales. Después de nuestra conversación, presenté a los niños un vídeo en que mi madre hacía tamales. Después de mirar el vídeo, muchos niños dijeron que sus padres no les permitían ayudar a hacer tamales en casa ya que son difíciles de elaborar y el proceso incluye muchos pasos. Cierto niño sugirió que sería buena idea hacer tamales en el salón de clases.

Más tarde aquel día, yo expliqué a la clase de la tarde que algunos amigos de la clase de la mañana querían hacer tamales. Les pregunté si habían visto o comido tamales antes. Los niños respondieron inmediatamente diciendo que les gustaba comer tamales. Los niños de la clase de la tarde dijeron también que sus padres hacían tamales para la Nochebuena. El tema les interesaba mucho a los niños, así que les pregunté si les gustaría hacer tamales en el salón de clases. Dijeron que sí, por lo que también les puse el vídeo en el que mi madre hacía tamales.

Los niños de las dos clases contaron sus experiencias e hicieron preguntas sobre los tamales:

  • ¿Cómo los elaboramos?
  • ¿Qué cosas necesitamos?
  • ¿Hay que cocinarlos?
  • ¿Con qué los rellenamos?
  • ¿Cómo los doblamos?
  • ¿Qué ponemos sobre las hojas de maíz?
  • ¿Cómo los comemos?

Las preguntas se escribieron en la pizarra durante una reunión de toda la clase. Yo combiné las preguntas de las clases de la mañana y de la tarde. Después de nuestras reuniones, los niños de las dos clases sentían mucho entusiasmo por hacer tamales en el salón de clases. Querían investigar cómo prepararlos.

Fase 2. El desarrollo del proyecto

Día 1. Después de apuntar las preguntas de los niños en la pizarra, las maestras ayudamos a los niños a identificar palabras claves de vocabulario, que hallamos en la lista de ingredientes o utensilios de cocina necesarios para hacer los tamales.

  • Hoja de maíz
  • Pollo cocinado
  • Salsa verde
  • Masa de maíz preparada
  • Vaporera

Las palabras de vocabulario eran iguales para las dos clases. Se envió a los padres una lista de las palabras junto con otra información sobre nuestra planificación y el proceso de hacer tamales. También se invitó a los padres a visitar al salón de clases para participar y ayudar con el proyecto. Vea el archivo PDF del boletín enviado a casa con información para los padres sobre el proyecto de tamales.

Día 2. Las maestras y los niños repasamos las palabras de vocabulario, y yo les leí en voz alta algo del libro ilustrado “Growing Up with Tamales. Los tamales de Ana”. Este libro, editado en 2008, fue escrito por Gwendolyn Zepeda e ilustrado por April Ward. Fue traducido por Gabriela Baeza Ventura y es una publicación de Piñata Books (vea la Figura 1).

Escogí este libro porque el personaje principal, Anita, ayuda a hacer tamales cada año mientras va creciendo. Cada año participa en un paso más del proceso. Por ejemplo, cuando tiene 6 años, solamente ayuda a mezclar la masa de maíz. Cuando tiene 8, ayuda a preparar el pollo. Este cuento expone todos los pasos del proceso de hacer tamales, de una manera que los niños pueden conectar con sus vidas personales.

Después de terminar el libro, las maestras y los niños repasamos los pasos de hacer tamales. (Vea las figuras 2 a 5 con los pasos necesarios para hacer tamales. Note que no incluimos un paso para mezclar la masa seca con líquido ya que usamos una mezcla preparada del supermercado). También hicimos una lista de las cosas que íbamos a necesitar para hacer los tamales.

Día 3. Las maestras ayudamos a todos los niños a hacer “coronas de secuencias” que presentaban los cuatro pasos de hacer los tamales que yo había repasado con ellos el día anterior. Cada maestra dio apoyo a un grupo pequeño de niños. En tiras de papel duro, cada niño fijó con pegamento cuatro fotos que representaban la secuencia de hacer tamales. Las fotos estaban arregladas al azar en hojas impresas. Los niños recortaron las fotos y las fijaron con pegamento según la secuencia correcta en la tira de papel (vea las Figuras 6 y 7). Hallamos que algunos niños necesitaban más apoyo que otros. Los niños llevaron las coronas a casa para mostrarlas a sus padres y repasar la secuencia con ellos.

Día 4. El próximo día traje al salón de clases pechugas de pollo crudas, dos para cada clase. Las mostré a los niños y les pregunté si el pollo estaba listo para ponerse sobre la masa preparada. Después de conversar un rato, los niños decidieron que hacía falta cocinar el pollo en una olla como las que tienen en casa. Caminamos a la cocina de la escuela a ver si podíamos hallar una olla (vea la Figura 8). Luego yo cociné el pollo hirviéndolo. Tanto la clase de la mañana como la de la tarde participaron en este proceso.

Día 5. El próximo día el pollo cocinado estaba listo para desmenuzarse. Se invitó a los padres a ayudar con esta tarea. Los niños y los adultos se sentaron en mesas en el salón de clases. Luego los niños y sus padres desmenuzaron el pollo. Los niños se turnaron para añadir salsa verde al pollo (2 tazas en total). Todos los niños tuvieron la oportunidad de participar (vea las Figuras 9a y 9b). Llevamos el pollo con salsa a la cocina y cocinamos la mezcla en un sartén diseñado para saltear.

Día 6. El próximo día, todos estábamos listos para hacer los tamales. Primero, yo demostré a los niños los pasos para armar los tamales y repasé sus coronas de secuencias. Luego los niños armaron los tamales (vea las Figuras 10a y 10b). Una vez que los tamales se habían armado, les expliqué que los tamales tardan mucho en cocinarse. Me ofrecí para llevar los tamales a casa y cocinarlos al vapor.

Fase 3. La conclusión del proyecto

Durante la semana antes de que empezáramos la preparación para hacer los tamales, se informó a los padres y madres del evento y el proceso de preparación. Se envió a los padres una hoja de información sobre la secuencia de hacer tamales. Además, en el boletín semanal de noticias, se invitó a los padres a venir al salón de clases para ayudar y participar.

Día 7. El evento culminante de este proyecto fue uno de comer los tamales con algunos de los padres y madres que se reunieron con nosotros. Los niños y los adultos desenvolvimos los tamales cocinados y los comimos. Los padres nos contaron que estaban muy felices de ver que sus hijos habían trabajado mucho para hacer los tamales.

Mi expectativa principal durante este proyecto fue que los niños trabajaran en forma cooperativa, y que gozaran y abrazaran las culturas de sus hogares y de la comunidad. Con el apoyo de las maestras y los padres, los niños siguieron las instrucciones y pudieron hacer sus propios tamales. Casi todos los niños dijeron que los tamales estaban muy ricos. Algunos hasta pidieron más.

Durante el proyecto de tamales, los niños desarrollaron algunas habilidades que los ayudarán a ser exitosos en la escuela. Primero, para hacer los tamales se requería que los niños colaboraran. Se ayudaron entre sí a doblar sus tamales. Al esperar su turno para sacar cucharadas de masa y ponerla en las hojas de maíz, también practicaron el turnarse y tener paciencia. Los niños también tuvieron la oportunidad de ver las conexiones con convenciones de la palabra impresa. Por ejemplo, mientras leíamos el libro “Los tamales de Ana”, los niños señalaban el lugar en que se debía empezar a leer y sabían que la lectura progresa de izquierda a derecha y de arriba para abajo. Los niños también contestaron preguntas antes, durante y después de la lectura y podían expresar eficazmente sus ideas. También conectaron el cuento del libro con sus experiencias personales al contar sus memorias de hacer tamales. Los niños también aplicaron habilidades matemáticas en tareas como contar las hojas de maíz, seguir la secuencia de armar tamales y hacer predicciones. Lo que es más importante, los niños tuvieron la oportunidad de abrazar y compartir sus culturas con otros en el ambiente escolar.

Reflexiones de las maestras

El trabajo de este proyecto confirmó mi comprensión de las maneras en que la cultura forma parte de la vida infantil. Cuando los niños tienen la oportunidad de compartir con otros niños el conocimiento de su cultura, se sienten bien consigo mismos y sienten orgullo. Yo creo que cuando los niños se sienten orgullosos de quiénes son, rinden mejor en la escuela ya que son más confiados y participan más en las actividades de la escuela. En realidad, este proyecto abrazó la cultura y las tradiciones de maneras muy significantes y divertidas para los niños.

Como maestra, me di cuenta que los niños son capaces de aprender mucho si los maestros proveemos andamiaje en las actividades de la clase al ofrecer el apoyo que sea necesario, basándonos en nuestro conocimiento de lo que los niños ya entienden. Cuando los maestros conectamos las experiencias personales de los niños con experiencias escolares, ellos pueden sentirse más abiertos a la oportunidad de aprender cosas nuevas en el salón de clases. Además, es más probable que los niños sean productivos, logren el éxito y sientan curiosidad cuando los maestros tomamos en consideración los intereses de los niños al preparar el currículo.

Yo creo que todos –maestras, niños y padres de familia– nos beneficiamos con este proyecto ya que percibíamos que integrábamos una familia que aprendía a compartir y se divertía juntos. También aprendimos que todos estamos unidos y sin embargo, somos diferentes de maneras especiales.