Protección para niños de enfermedades prevenibles

Sobre este recurso
English title: Protecting Children from Preventable Disease

Corre el año 1974. Un médico está por hacer un corte en el cuello de un niño pequeño para permitirle respirar. Una infección por Haemophilus influenzae tipo B (Hib) por poco cierra su garganta. En 1974 muchos niños murieron tras enfermarse de esta infección. Otros sufrieron daños cerebrales a causa de una falta de oxígeno. Actualmente, las vacunas pueden proteger a niños contra el virus Hib y otras enfermedades. He aquí las respuestas a algunas preguntas que padres de familia en Illinois hacen con frecuencia sobre las inmunizaciones.

¿Por qué necesitan los niños las inmunizaciones?

  • Todavía existen los virus y bacterias que causan enfermedades. Pueden contagiar a cualquier comunidad. Cada año causan brotes de enfermedades de niños.
  • Las vacunas ayudan a prevenir enfermedades específicas, incluso algunas que pueden ser fatales o hacer daños permanentes a un niño. Estas incluyen difteria y polio. Otras enfermedades pueden afectar más gravemente a algunos niños que a otros. Una infección de paperas puede ser muy leve o puede dejar sordo a un niño. Un caso de sarampión puede causar un sarpullido, o puede ocasionar una hinchazón del cerebro.
  • Al vacunar a los bebés, se puede reducir su riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SIDS, siglas en inglés).
  • La ley de Illinois requiere algunas vacunas antes de que los niños puedan entrar a centros de cuidado infantil o a la escuela.
  • Cuando la mayoría de la gente es inmune a una enfermedad, esta no puede propagarse fácilmente. Esto ayuda a proteger a los niños que están muy enfermos o son muy pequeños para ser vacunados.

¿Pueden las vacunas hacer daño a mi hijo?

  • Las vacunas son mucho más seguras que las enfermedades que previenen. Se someten a pruebas extensas. Se vigila la seguridad de una vacuna durante todo el tiempo que se usa.
  • Hable con su proveedor de atención médica antes de vacunar a su hijo. Dígale si el niño está enfermo, tiene alergias o ha tenido una reacción mala a cualquier vacuna o medicina.
  • Toda medicina puede causar efectos secundarios. El lugar de la inyección puede doler. Su hijo puede tener una fiebre leve. Entre un millón de inyecciones, solamente unas cuantas provocan una reacción grave.
  • La investigación científica extensa no ha hallado ninguna conexión entre las vacunas y el autismo.

¿Quiénes fijan el programa de inmunizaciones?

  • Médicos y peritos en enfermedades diseñan un calendario para recibir vacunas de acuerdo con la investigación reciente.
  • La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) y la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians) aprueban ese calendario.
  • El médico de su hijo debe recomendar el mejor calendario para el niño.

¿Está bien que un bebé o niño pequeño reciba tantas inmunizaciones?

  • El cuerpo de un niño sano reacciona cada día ante 2.000 a 6.000 antígenos (componentes de un germen). Los antígenos entran el cuerpo a través de lo que el niño toca, come e inhala. Causan que el cuerpo del niño produzca anticuerpos para ayudar a prevenir las enfermedades.
  • El conjunto entero de vacunas recomendadas contiene aproximadamente 150 antígenos. Estos están alterados para que no causen enfermedades. Estimulan al cuerpo para que produzca anticuerpos protectores. Un niño sano es muy capaz de recibir varias vacunas en poco tiempo.
  • Si se atrasan las vacunas, se deja a un niño sin protección contra enfermedades graves o fatales.