¡Se está burlando de mí!

Sobre este recurso
English title: He's Teasing Me!

Los padres no pueden eliminar toda burla, y no todos los chistes son hirientes. Las burlas inocentes son las que hacen reír, sonreír y sentirse incluidos, tanto a los burlados como a los que escuchan. También pueden unir emocionalmente a la gente. Pero las burlas dañinas causan enojo y resentimiento y pueden aislar a un niño pequeño. Al comprender las burlas, usted podrá saber cuándo no hacer caso y cuándo intervenir y decir “¡Basta!”

¿Por qué se burlan los niños uno del otro?

  • Las burlas se presentan a menudo como divertidas en programas de televisión o películas. Los niños podrían imitar lo que hacen otros niños o personajes de la televisión, porque lo ven muy “de moda”.
  • Las burlas podrían ser una manera de llamar la atención, responder a ser burlado, sentirse superior, entablar amistades con los demás excluyendo a la víctima o disfrazar la incomodidad por las diferencias.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

  • Escuche la descripción de la burla que le da su hijo. Acepte sus sentimientos al respecto. Algunas burlas pueden hacer dolorosas las experiencias de la escuela o del juego.
  • Intente no reaccionar excesivamente. Al ver que se burlan de su hijo, usted puede recordar momentos infelices de ser la víctima de burlas en su niñez. Procure echar a un lado aquellos recuerdos y tenga en cuenta que el burlón también es un niño.
  • Enséñele a su hijo que usted confía en su capacidad de encargarse del asunto. Tenga en cuenta que cuando un niño tiene los sentimientos lastimados por las burlas, puede perder algo de auto-estima. Anímelo a andar con aquellos que lo ayuden a sentirse bien consigo mismo.

¿Cuáles consejos pueden ayudar a un niño cuando otros se burlan de él?

  • Diga a su hijo que intente decirse a sí mismo: “A mí no me gusta esto, pero lo puedo aguantar. El hecho de que diga estas cosas sobre mí, no las hace ciertas”.
  • Sugiera que su hijo vaya a otro lugar o que procure no hacer caso del burlón. A veces las burlas pierden su atracción cuando la víctima no reacciona. Dígale: “Haz de cuenta que el burlón es invisible o que habla una lengua desconocida”. “Imagínate un escudo invisible que no deja pasar las palabras que hieren”.
  • Sugiera que su hijo se ría o que conteste de una manera no esperada: “Es verdad que uso lentes. Muy en la onda, ¿no?”.  O podría decir: “¿Y qué?” con un tono de indiferencia.
  • Diga a su hijo que pida ayuda si las burlas se hacen prolongadas, constantes, amenazadoras o violentas. Los adultos –los padres y madres, maestros, administradores y consejeros escolares– deben intervenir cuando las burlas se convierten en intimidación o en tormento.