El Proyecto sobre la cosechadora. El uso de la experiencia en un museo para enriquecer el proyecto

Sobre este recurso
English title: The Combine Project: Using a Museum Experience to Enrich Project Work

Angie Herrington
Centro para Niños de la Universidad St. Ambrose
Davenport (Iowa)


El presente proyecto fue emprendido por la clase Dragonfly (Libélula) en el Centro para Niños (Children’s Campus) de la Universidad St. Ambrose, ubicado en Davenport (Iowa). El Centro para Niños sirve a niños de 2 meses a 5 años de edad. Las maestras del Centro empiezan a exponer a los niños al aprendizaje basado en investigaciones desde la clase para bebés. Por consiguiente, muchos de los niños de la clase Dragonfly, de 3 a 5 años de edad, tenían mucha experiencia con el trabajo de proyectos antes de su participación en el proyecto sobre cosechadoras. Los niños de la clase Dragonfly asisten todo el día, los cinco días a la semana. En esta clase hay una maestra principal, una maestra auxiliar y una empleada estudiante.

El Proyecto sobre la cosechadora se realizó durante el otoño de 2014. Dieciséis niños participaron en el proyecto.

Fase 1. El comienzo del proyecto

Durante el mes de septiembre en Iowa, es común ver a agricultores que manejan cosechadoras para segar maíz. Un día un niño de mi clase mencionó que había visto una cosechadora que recogía maíz. Los demás niños empezaron también a describir las cosechadoras que habían visto. Reconocí que compartían un interés en el tema y pensaba en tratar de iniciar un proyecto sobre la maquinaria agricultora. Al emprender dicho proyecto, las maestras esperábamos que los niños lograran lo siguiente:

  • aprender para qué se utiliza la cosechadora
  • apreciar la comida cultivada
  • informarse sobre las formas geométricas y los tamaños relativos a una cosechadora

La próxima semana traje al aula tractores y cosechadoras de juguete. Leímos libros sobre la siega del maíz. Vimos un video que demuestra el uso real de cosechadoras y leímos los siguientes libros, donados por un padre que trabaja para la compañía John Deere:

  • Johnny Tractor Finds a Home (Juanito Tractor halla un hogar)
  • Corny the Cornpicker (Maicito el recogedor de maíz)
  • Johnny Tractor and His Pals (Juanito Tractor y sus amigos)

Los niños hicieron algunos dibujos de memoria. Ciertos niños tenían conocimiento anterior y podían dibujar la forma básica de una cosechadora, mientras que otros describían verbalmente las ocasiones en que habían visto cosechadoras y necesitaban la ayuda de una maestra para recordar cómo se veían.

  • Max (de 3,8 años): “Yo vi una cosechadora mientras iba a la escuela. Estaba cosechando”.
  • Dylan (de 4,1 años): “Los agricultores usan cosechadoras. Las manejan por el maíz”.

El interés de los niños en el tema seguía aumentando, y su participación con el mismo también. Les interesaba usar cosechadoras de juguete y arreglar campos en que estas podían funcionar. Dijo cierto niño: “¡Podríamos usar cartón para ser la tierra en el campo!” Usamos un trozo de cartón que cortamos de una caja, lo volvimos al lado donde se veía la corrugación y la usamos como las hileras en donde la cosechadora podía trabajar. Les conté que mi padre es autor de libros sobre cómo arreglar las cosechadoras, lo que estimuló el interés de los niños en hacer de cuenta que las reparaban.

Los niños se preguntaban sobre el tamaño de una cosechadora, así que empezaban a usar cintas de medir en el salón de clases junto con cubos Unifix para hacer predicciones sobre qué tan grande la cosechadora podría ser.

Casi a diario, un niño u otro comentaba que había visto una cosechadora aquel día, durante la tarde o un fin de semana. Esto se incorporaba a las conversaciones normales de la clase, lo que impulsó a los niños a preguntarse unos a otros sobre el color de la máquina, su apariencia y su tamaño.

Al final de la semana pregunté a los niños si había algo más que querían averiguar. Idearon varias preguntas. Les pedía hacer pronósticos sobre algunas de las mismas.

Para el Proyecto sobre Cosechadoras, la clase desarrolló una tabla de preguntas, predicciones y hallazgos.

Preguntas sobre la cosechadoraPronósticosHallazgos (agregados durante la Fase 2)
¿Por qué se halla un matafuego en la cosechadora? (SP)Por si acaso hay un incendio en el motor (SP)Porque algo podría prenderse fuego y tener que extinguirse. El maíz es muy seco al momento de la cosecha y podría encenderse también.
¿Por qué hay cosechadoras diferentes? (SP)Por si acaso se encuentra algo que les bloquea el camino (SP)Hay diversos dispositivos porque una máquina se usa para cosechar maíz y soya.
¿Cómo se mete gasolina a la cosechadora? (KA)Van a la tienda de combustible (KA)Normalmente hay un tanque de combustible en la granja. La cosechadora contiene suficiente combustible como para funcionar todo el día.
¿Qué pasa si la cosechadora se descompone? (JF)El mecánico la arregla (SP). El granjero la arregla (JF).Hay una caja de herramientas en la cosechadora para que el granjero pueda arreglarla.
¿Pasa que se les agota la gasolina mientras están en el campo? (KT)Yo creo que viene un camión al campo y les da gasolina (KT).No, porque el tanque es lo suficientemente grande para todo el día.
¿Dónde se estacionan los tractores y las cosechadoras cuando acaban de trabajar? Se estacionan en el campo hasta que el fin de la temporada del trabajo agrícola. Se estacionan en un cobertizo durante el invierno.

Fase 2. El desarrollo del proyecto

En octubre de 2014, los niños de la clase Dragonfly hicieron una excursión a John Deere Pavilion, ubicado en Moline (Illinois). Este pabellón presenta muchas exhibiciones de participación directa con tractores y otras máquinas grandes, además de películas instructivas. Cuando los niños entraron y vieron la cosechadora, sus ojos se agrandaron y parecían estar emocionados. “¡Es enorme!” era un comentario común.

Se permitía que los niños tocaran y exploraran la cosechadora, pero por la gran escala de la misma era difícil de explorar. Podían tocar el exterior real de la máquina además de subirse al interior para explorar la cabina. Podían hacer de cuenta que la manejaban y ver de cerca el conducto de cereales. Algunos niños decidieron bosquejar la cosechadora, mientras que otros simplemente la exploraban.

También había una segadora más pequeña en el sitio de la excursión. Aprendimos que esta se utilizaba para segar arroz en Asia. Los niños compararon la máquina pequeña con la grande que se utilizaba en los campos de maíz. También medían su propia altura dentro de las llantas de la cosechadora.

Los niños hallaron las respuestas a todas sus preguntas conversando con los peritos del museo. El tamaño apabullante de la cosechadora y la libertad de subirse a la misma (además de explorar las demás máquinas) animaban a los niños a realizar la auto-exploración como un componente más interesante de la visita.

Un segundo viaje

Aunque la excursión a John Deere Pavilion resultaba provechosa, no me parecía que los niños entendieran realmente la conexión entre la gigantesca máquina de cosechar y el maíz.

Una amiga mencionó que Family Museum, un museo para familias que se halla en Bettendorf (Iowa), tenía una exhibición sobre las granjas que incluía una cosechadora, así que lo contacté para arreglar una excursión. Hacía mucho tiempo que no había ido a aquel museo, y sabía que es buena práctica hacer una visita preliminar. Así que les pregunté si aceptarían que yo viniera a hacer una investigación preliminar. El personal del museo era muy servicial, y no se me cobró por la visita.

El viaje preliminar bien valía la pena. Pude poner a prueba las exhibiciones y pensar en preguntas que podría hacer a los niños para ayudarlos a notar varios aspectos de las exposiciones.

Durante mi visita descubrí que el museo tenía un laboratorio de apañar, donde los niños podían usar herramientas para construir e inventar aparatos. ¡Verdad que fue un descubrimiento maravilloso! Aproveché la visita preliminar para conversar con el señor que estaba a cargo del laboratorio sobre las reglas y expectativas para visitantes.

Utilicé la información de mi visita preliminar para preparar a los niños y los adultos que planeaban acompañarnos durante la visita. Pregunté a los estudiantes sobre lo que esperaban ver en la exhibición sobre granjas en el museo. Esto les interesaba mucho, y sus predicciones incluían una granja, maíz y una niveladora.

Comuniqué a los adultos que cada uno estaría a cargo de un grupo pequeño de niños y que tendrían libertad para andar por el museo. Describí aspectos de las exhibiciones que quería que cada niño tuviera la oportunidad de explorar, y pedí que los adultos preguntaran cada tanto a los niños sobre lo que experimentaban.

Durante la excursión, los niños tuvieron muchas experiencias que los ayudaban a comprender el proceso de llevar los alimentos desde el campo hasta la mesa. Por ejemplo, manejaban una cosechadora a escala pequeña que tenía una pantalla interactiva.

Los niños recogieron maíz de plástico de varios tallos y dieron vuelta a una manija para subirlo con una cinta transportadora y echarlo a un cubo de cereales. Enlataron maíz en una línea de montaje y entregaron las latas de maíz a una abarrotería donde podían reponerlas en los estantes.

Durante el viaje a Family Museum, queríamos que los niños aprendieran de la conexión entre los pasos del proceso de segar el maíz con la cosechadora, enlatarlo y vender las latas de maíz en tiendas. En el área de aprender de Family Museum, se proporcionaba a los niños la oportunidad de explorar directamente al manejar la segadora, operar la cinta transportadora, llenar los estantes con latas de maíz y venderlas en el supermercado.

Los niños visitaban Tinker Lab en grupos pequeños con su adulto acompañante. Yo había esperado que decidieran construir representaciones de la granja o la cosecha; pero mayormente exploraban lo que podían hacer con las herramientas y los materiales.

Después de una excelente visita a Family Museum, nos subimos al camión escolar y volvimos a nuestro centro. Pedí a los niños que describieran lo que habían aprendido de su viaje al museo. Me agradaba ver que podían describir sus experiencias y relacionarlas con el viaje a John Deere Pavilion.

He aquí una muestra de algunos comentarios de los niños sobre su viaje a Family Museum:

  • “El maíz se subía por la cosa roja y luego en la cosechadora”. (Noah)
  • “Se veía como el otro lugar que fuimos para ver una cosechadora”. (Katie)
  • “Yo he ido allá antes, pero no sabía que el maíz llenaría las latas y que cuando cuatro latas estaban llenas, salía una. Luego las recogimos y las pusimos en la tienda”. (Keaton)

La construcción de la cosechadora

El próximo día pregunté a los niños qué querían construir para demostrar lo que habían aprendido. Todos concordaron en que querían hacer una cosechadora. Con frecuencia habíamos usado cajas de cartón para elaborar construcciones grupales, y tal vez por esta razón sugirieron inmediatamente que elaboráramos una segadora con cajas. Pero los niños encontraron un problema. Querían que la máquina tuviera un conducto que diera vuelta como el aliviadero de la cosechadora real. Encontré yo un trozo de tubería reciclada de una caja vieja para un calentador de agua. Sabía que el trozo resultaría útil, pero no expliqué cómo podría funcionar. Más bien, lo ofrecí a un grupo pequeño de niños y les dije: “¿Qué piensan acerca de esta pieza? ¿Cómo podríamos hacerla rotar? ¿Piensan que podría funcionar?” Keaton resolvió el problema. Juntó las piezas y luego fijó el conducto al modelo.

Una abuela había donado algunos carretes amarillos para hilo. Los puse en el área de construcción y, como había previsto, los niños decidieron usarlos para crear el dispositivo de recoger maíz que estaba en la parte delantera de la máquina. Los niños creían que habían terminado de construir la segadora, hasta que se dieron cuenta que no tenían un recipiente para el maíz recogido. Decidieron fijar otra caja y la pintaron de verde.

Se finaliza la tabla de Preguntas, Predicciones y Hallazgos

Los niños participaron de diversas maneras en la construcción de la segadora. Todos los niños participaron de algún modo u otro. A algunos solamente les interesaba pintar la caja, mientras que otros querían hacer listas de las materiales que necesitábamos. Los niños no dibujaron planes, sino que para guiarse utilizaron una foto de nuestra visita al sitio de investigación. Los estudiantes y yo nos referíamos a la tabla de preguntas, predicciones y hallazgos mientras trabajábamos en la construcción de la segadora y también para mejorar el juego. Durante el proyecto volvíamos con frecuencia a dicha tabla, que habíamos creado durante la Fase 1. Mientras los niños trabajaban, hicieron preguntas o comentarios a los que respondía yo, u otro niño, con: “Vamos a ver qué hemos averiguado”.

“Nos preguntábamos ___”.
“Y nuestra predicción era ___”.
“Pero (nuestro hallazgo) es lo que era la respuesta”.

Fase 3. La conclusión del proyecto

Una vez que se había acabado la construcción grupal de la cosechadora, los niños aparentemente estaban contentos con su trabajo y no parecía que querían continuar la investigación. Ya les interesaba cada vez menos usar las segadoras de juguete y habían terminado de construir la cosechadora. Había llegado el momento de presentar nuestro evento culminante.

El evento culminante

Preguntamos a los niños con quiénes querían compartir su nueva información, y decidieron presentarla a los niños del aula al lado (la clase Leapfrog, o Ranas saltadoras). Los estudiantes escribieron tarjetas de invitación y las entregaron a las maestras y los niños de la clase Leapfrog. Los invitamos a venir a nuestra aula para que pudiéramos contarles nuestro Proyecto sobre la cosechadora. Les enseñamos nuestra máquina modelo y celebramos el evento comiendo molletes de harina de maíz.

Reflexiones de las maestras

Al reflexionar sobre el Proyecto de la cosechadora, pienso en dos de los niños menores, que tenían destrezas lingüísticas limitadas aunque les interesaban mucho las segadoras. Las palabras y oraciones que estos niños empezaron a utilizar durante el proyecto mostraban que cuando les interesaba algún tema, se empeñaban en utilizar el lenguaje. A los dos niños les interesaban también las cosechadoras de juguete que se hallaban en el salón de clases, lo que no sólo los animaba a usar el lenguaje social, sino también a veces les requería utilizarlo para lograr un turno para usarlas.

El presente proyecto me brindó la oportunidad excelente de proporcionar múltiples ocasiones de dibujar. Los niños empezaron al bosquejar de memoria cómo pensaban que se veía una cosechadora, y después miraban las segadoras de juguete y las dibujaban. Al viajar a John Deere Pavilion a ver una máquina pequeña de cosechar y una segadora de tamaño real, los niños podían dibujar una segadora verdadera. Al comparar los bosquejos, yo podía ver en ellos el desarrollo de los niños. Mostré a los estudiantes sus propios dibujos, y mientras conversábamos, los niños me expresaron que podían ver también su propio crecimiento.

  • Luke (4,9 años): “Yo antes dibujaba una cosechadora así. Ahora la dibujo así”.
  • Sam (4,6 años): “¡Ya puedo dibujar mejor una cosechadora!”

Hablábamos sobre la necesidad de practicar y de saber más sobre una cosechadora, y conversábamos sobre la palabra detail (detalle).

Durante todo el proyecto, yo iba ajustando mis expectativas al nivel de conocimiento anterior de los niños. Los estudiantes que no habían tenido la experiencia de usar herramientas necesitaban estar expuestos a ellas, mientras que otros niños habían tenido múltiples experiencias con las mismas. (En el pasado habíamos realizado un proyecto sobre las herramientas y tenemos una mesa de herramientas en el aula). Los niños que tenían conocimiento previo de herramientas estaban más listos que otros que no tenían ningún conocimiento anterior de estas, o muy poco, para crear una cosechadora o una estructura relacionada a la misma.

Nunca antes había considerado ir a Family Museum como parte del proyecto. Sin embargo, cuando se me presentó la oportunidad, realicé una visita previa a la excursión. Así pude ver el sitio y lo que se ofrecía a los niños, además de hablar con el personal para ver qué estaba disponible para nuestra exploración. Llevé dicha información al salón de clases y pedí que los niños pronosticaran lo que podrían ver y hacer en el museo, lo que me permitió formar una idea sobre lo que más les interesaba aprender.


Nota:

Deb Brownson, directora de Children’s Campus de St. Ambrose University, contribuyó al presente informe sobre el Proyecto de la cosechadora.