Incorporemos el arte a cada día. Un enfoque en el proceso

Sobre este recurso
Revisado: 2016
English title: Make Art a Part of Every Day: Focus on the Process

Cuando yo era maestra de niños pequeños, me encantaba mucho arreglar materiales en el centro de artes. Admiraba los colores y las texturas de los mismos mientras vertía pintura y pegamento en vasos y llenaba canastitas de materiales para dibujar y hacer collages. Me preguntaba cómo los niños explorarían y usarían lo que disponía. Me gustaba arreglar el ambiente para facilitar maneras interesantes de hacer el arte, como pintar con cucharas, pelotas de golf o trozos de hilo de tejer.

Una memoria vívida viene de mis días de dar clases a niños de 2 años. Después de tratar de utilizar agujas de pino en lugar de brochas, los niños y yo nos preguntábamos sobre otros objetos naturales que podríamos usar para pintar. Pusimos a prueba piñas de pino, palos y hasta el fruto fascinante de un naranjo de Luisiana que se hallaba cerca de nuestro patio de recreo.

Los niños habían notado las frutas grandes, verdes y llenas de bultos que caían del árbol. Sentían mucha curiosidad para investigarlas. Juntos exploramos su forma, aroma y textura. Las hicimos rodar en pintura tempera y descubrimos con deleite que dejaban un patrón hermoso en el papel. Lo que en el principio era una actividad de pintura acabó brindando a los niños la oportunidad de explorar conceptos de la matemática y la ciencia mientras desarrollaban sus habilidades de lenguaje.

Conversábamos sobre de dónde habían venido los frutos misteriosos, y esto dio lugar a más conversaciones sobre el crecimiento de los árboles. Hablábamos de cómo las frutas crecían de flores e iban aumentando su tamaño durante el verano hasta estar pesadas y caerse de los árboles. Platicábamos sobre el peso, la forma y el tamaño de las frutas. Observábamos que las ardillas las mordisqueaban, lo que nos inspiró a mirar al interior de las “naranjas” verdes.

Los niños desarrollaron su vocabulario en relación con los árboles y las texturas (por ej., cáscara, semilla, áspero, ceroso). Practicaron la coordinación de ojos y manos y la destreza manual al explorar los materiales. Si hacemos una pausa para reflexionar, podemos captar el poder de este tipo de actividad para fomentar el aprendizaje, ya que focalizamos en el proceso de la creación en vez de lo creado.

Para que las experiencias de niños pequeños con las artes visuales sean de alta calidad, deben enfatizar el proceso de crear. Sin embargo, las obras creadas por tales experiencias del “arte del proceso” suelen carecer de imágenes fáciles de identificar. A causa este dilema, los adultos que guiamos a los niños pequeños podemos sentir la tentación de evitarlo al planear actividades de “manualidades” que lleven a un producto identificable.

Por lo tanto, el equipo de nuestro salón de clases tuvo que ayudar a las familias y otros adultos del centro a comprender cómo la experiencia de pintura apoyaba el desarrollo de los niños y fomentaba su aprendizaje. Incluimos fotos y una explicación breve de la actividad junto con nuestra exhibición de las pinturas. Cuando los niños la miraban, tenían ansias de señalar cómo las frutas silvestres llenas de bultos habían creado senderos circulares de pintura cuando se las hacía rodar en el papel. Apuntamos las palabras de los niños y las incluimos en nuestra exposición de la documentación para que la gente que miraba sus obras de arte entendiera más a fondo la experiencia creativa de los niños.

Hace poco presenté a un grupo de maestros de Head Start y defensores familiares un taller en que hicimos experimentos con crayones, diversos tipos de papel y materiales de varias texturas. Los animé a frotar crayones en hojas de papel puestas encima de papel burbuja, tela para punto de cruz y cartón ondulado. También hicimos experimentos de dibujar en papel áspero, papel de lija y de aluminio resbaladizo.

El salón era silencioso mientras todos se enfocaban en sus experimentos. Escuché que algunos preguntaban: “¿Por qué sólo coloreamos con crayones durante un día de desarrollo profesional?” Les aseguraba que esto formaba parte del proceso de aprender.

De repente un participante dijo en tono de frustración: “¡Que esta lija va comiéndose mi crayón!” Hablamos sobre la posibilidad de que un niño exprese la misma observación. Nos dimos cuenta que la actividad de arte podría convertirse fácilmente en un experimento de ciencias para los niños pequeños. Los maestros hicieron una lluvia de ideas acerca de probar crayones de diferentes tamaños y lija de diversos grados de finura, y de contar el número de trazos necesarios para gastar un crayón entero.

¡Había un sinfín de posibilidades de exploración con los crayones y texturas! Empezamos a hacer una lista de otras cosas para explorar en cuanto a la textura. Por ejemplo, frotar tiza en hojas de papel colocadas sobre varios objetos, mojar con pintura cosas de varias texturas para hacer patrones y hacer impresiones de objetos con textura en arcilla o plastilina.

Yo creo que los centros de artes en las aulas de aquellos maestros verán mucha actividad este año escolar. Tal vez usted y los niños de su hogar o centro podrán también incorporar el arte a cada día.

Rebecca Swartz
rswartz@illinois.edu

La profesora Rebecca Swartz, especialista en aprendizaje infantil de IEL, terminó el doctorado en desarrollo humano y estudios familiares en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. La investigación y los trabajos de extensión de Rebecca focalizan en el cuidado de bebés y niños menores de 3 años de edad, el cuidado infantil en hogares y el desarrollo social-emocional de niños pequeños. Se propone ayudar a los padres y educadores de niños pequeños al proporcionar recursos basados en evidencia sobre el desarrollo y aprendizaje infantil.
Biografía actualizada en 10/2019