El trabajo en proyectos. Un contexto para el desarrollo social

Sobre este recurso
Revisado: 2017
English title: Project Work as a Context for Social Development

Entre los objetivos más importantes de la educación infantil se halla el de desarrollar y fortalecer la aptitud social. Las ventajas del trabajo en proyectos incluyen la provisión de muchas oportunidades de desarrollar y practicar habilidades sociales importantes. Durante los proyectos, grupos pequeños de niños aceptan la responsabilidad de ciertos aspectos del proyecto, y surgen muchos momentos en que han de coordinar y cooperar para que la obra progrese.

Tales momentos frecuente e inevitablemente provocan desacuerdos sobre cómo el proyecto podría adelantar. Durante estas ocasiones tan comunes, el maestro puede sugerir maneras alternativas de resolver los desacuerdos y ayudar a los estudiantes a desarrollar un plan para que los sub-grupos puedan asumir la responsabilidad de los diversos sub-temas del proyecto.

Por ejemplo, una clase de niños de 4 y 5 años en un pueblo pequeño emprendió una investigación de varios negocios en la calle principal cercana. Unos padres y madres se ofrecieron para ayudar a la maestra con el proyecto. Un grupo pequeño decidió estudiar la peluquería, otro estudió la carnicería y otros la farmacia, el supermercado y una librería pequeña.

El grupo que se responsabilizó de estudiar la peluquería empezó a discutir sobre quién haría cuáles preguntas, dibujaría cuáles objetos, informaría a la clase de sus hallazgos y cosas por el estilo. La maestra desempeñó un papel importante para ayudar a los grupos pequeños a resolver sus desacuerdos acerca de lo que haría cada uno cuando informaran a la clase de su trabajo. Varias discusiones surgieron en torno a quién iba a construir cuál parte del modelo de la tienda o informar de varios detalles observados durante la visita y muchos más aspectos de sus experiencias durante el proyecto.

Un maestro puede observar de cerca a los niños mientras están haciendo planes para presentar sus informes a la clase. Mientras planean, es inevitable que surja algún conflicto. La maestra puede aprovechar dichos momentos como una oportunidad de profundizar y refinar las aptitudes sociales y emocionales de los niños. Mientras las conversaciones progresan, puede sugerir a los niños que si encuentran dificultades para decidir qué va a hacer cada uno, siempre pueden pedirle ayuda.

Cuando esto ocurre, la maestra puede reconocer primero la frustración y los sentimientos que se desarrollan en tales ocasiones. Luego puede preguntarles: “¿Qué han intentado hacer hasta ahora?” Entonces puede hablarles sobre los pasos apropiados que pueden dar y ayudarlos poco a poco a ponerse de acuerdo sobre cómo proceder con el trabajo. La maestra puede terminar tales conversaciones con un comentario como: “Si necesitan más ayuda, voy a estar allá”. Otro ejemplo:

La clase acaba de volver al aula después de una visita interesante a una estación de bomberos cercana. Ahora han decidido construir su propio camión de bomberos. Están fijando con cinta dos cajas grandes para formar el centro del camión. De repente, Sam grita a Joey: “¡No fijas bien la cinta! Has arruinado el camión. ¡Ya no quiero que trabajes conmigo!” Joey va llorando a la maestra y dice: “No le gusta mi manera de fijar las cajas. Me está estorbando. ¡Quiero ayuda!”

De acuerdo con lo que la maestra sabe acerca del niño individual y su historial de las relaciones sociales, puede ayudar a los niños a aprender varios métodos de resolver conflictos.

Primero, puede reconocer los sentimientos de los niños y luego ayudarlos a desarrollar un plan para colaborar. De esta manera la maestra aumenta en los niños la comprensión de que los desacuerdos son inevitables y que pueden pedirle su ayuda para resolverlos. Así los ayuda a entender que es común que surjan los desacuerdos y que tenemos que encontrar maneras de resolverlos.

Así que podría decir a Joey: “Por supuesto que te irritaba cuando Sam te dijo que no le gustaba tu manera de pegar la cinta”. Entonces podría decir a Sam algo así: “Sería buena idea que le enseñes una manera diferente o mejor de fijar las cajas”. Así la maestra los ayuda a comprender que si no nos gusta la manera de que se ha hecho cierto trabajo, podemos pensar en otras opciones.

El Método de Enseñanza por Proyectos aporta un contexto valioso en que los maestros pueden observar el desarrollo social y emocional de los niños y sugerir soluciones más hábiles para los conflictos o las situaciones tensas. Con la observación atenta, el maestro puede discernir cómo ayudar a niños individuales a refinar sus habilidades sociales y poner a prueba estrategias más eficaces para relacionarse con los compañeros.

Algunos niños raramente experimentan situaciones de conflicto, pero en otros es posible que emerja un patrón de conductas e interacciones que se caracterizan por dificultades, riñas o discusiones. Si un patrón de dificultades sociales persiste en cierto niño en particular, el maestro puede hablar con colegas sobre las dificultades y, si es necesario, con la familia del niño para desarrollar objetivos en común para ayudarlo a mejorar las habilidades sociales.

El Proyecto Illinois Early Learning presenta varias Páginas de consejos en gráfica nuevos para ayudar a los padres y maestros a desarrollar estrategias para ayudar a niños a aprender a trabajar y jugar bien juntos. El desarrollo básico de la aptitud social debe estar bien encaminado durante los primeros seis años de vida, y los padres y maestros tienen un papel muy importante que tomar en dicho proceso.

Autora: Lilian Katz

Lilian G. Katz, profesora jubilada de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, ha sido una líder en el ámbito internacional de la educación infantil. Ha presentado discursos en todos los 50 Estados de los EE. UU. y 43 países. También es la autora de más de 150 publicaciones que tratan temas de la educación de niños pequeños, la formación docente, el desarrollo infantil y la labor de padres y madres.