Área 3. Introducción

El aprendizaje de idiomas y la comunicación es una experiencia universal de los niños en todas las culturas. Los niños desarrollan habilidades de la comunicación y del lenguaje en el contexto de su propia cultura y mediante relaciones significativas. Durante el primer año de vida, los niños construyen el cimiento del lenguaje al absorber lo que ven y oyen a través de interacciones con sus cuidadores y su ambiente.

Los niños tienen una capacidad asombrosa de aprender el lenguaje durante los primeros tres años de vida. Tienen la capacidad de aprender más de un idioma a la vez, y aprender un idioma adicional es más fácil para los niños que para los adultos. La investigación resalta que hay un periodo crítico para adquirir más de un idioma; dicho periodo crítico se halla en los primeros cinco años de vida.2 Los niños que aprenden varias lenguas durante los primeros cinco años con frecuencia se perciben como hablantes nativos ya que adquieren las lenguas por el mismo proceso que la lengua materna, y tienen más probabilidad de hablar el idioma con soltura y sin acento.3

Durante este tiempo el cerebro viene ya programado para aprender el lenguaje. El proceso de aprender el lenguaje incluye la comunicación no verbal, el procesamiento y comprensión de sonidos y la producción de sonidos.1 A pesar de la gran complejidad del lenguaje, las capacidades de los niños de comunicarse y aprender idiomas son asombrosas. Los niños aprenden el lenguaje mediante sus interacciones interpersonales y sociales con sus cuidadores. En todas las Normas de guía, el desarrollo del lenguaje, la comunicación y la lectoescritura se trata en referencia con el desarrollo de la lengua materna o principal de un niño, independientemente de si dicha lengua es la de la mayoría o no.

El lenguaje forma parte de la comunicación. Al principio, los niños no tienen lenguaje pero sí tienen la capacidad de comunicarse. Los niños usan la comunicación no verbal y verbal para expresar sus necesidades. Lloran, gruñen y usan el lenguaje corporal. Cuando son un poco más grandes, los niños usan estrategias como el lenguaje de señas y gestos para comunicar sus necesidades antes de que puedan comunicarlas verbalmente. Estas estrategias de comunicación también sirven de apoyo a niños que tienen retrasos del lenguaje o impedimentos auditivos. Los niños dependen de que los cuidadores atentos entiendan y respondan a dichos intentos de comunicación a fin de que se satisfagan sus necesidades.

Los cuidadores que responden oportuna y consideradamente dan un modelo positivo de la comunicación compartida que sirve de fundamento sobre el que todos los niños pueden progresar. Esas interacciones recíprocas de la primera infancia dan el modelo del patrón de turnarse que es importante para la comunicación social. Durante la tierna infancia, los niños pueden reaccionar ante la voz de un cuidador al mirarlo a los ojos, sonreír o arrullar. Los niños verbales seguirán el mismo patrón, excepto que ahora usan algunas palabras para comunicarse. Esas experiencias ponen el cimiento para entender las reglas de turnarse en las conversaciones que los niños usarán al comunicarse con otros.

Los niños aumentan el vocabulario y la comprensión mediante experiencias interactivas. No pueden expresar verbalmente todo lo que piensan, pero pueden entender más que lo que pueden decir. Demuestran su entendimiento al señalar cosas con el dedo, hacer gestos o seguir instrucciones sencillas. Los niños mayores entienden pedidos más complejos, como instrucciones de dos pasos, con menos guía de un adulto. Su capacidad de comunicarse verbalmente también mejora. Durante el primer año de vida, los niños practican el lenguaje expresivo al balbucear, que se asemeja a los sonidos de su lengua materna. A como los 12 meses de edad, emergen las primeras palabras. Las primeras palabras de un niño están entrelazadas a su contexto cultural y usualmente son los nombres de objetos y personas importantes. Eventualmente las palabras sueltas dan lugar a combinaciones de dos palabras, y a los 36 meses los niños pueden formar oraciones breves y sencillas.

Un componente importante del desarrollo del lenguaje y la comunicación es la lectoescritura inicial. La lectoescritura inicial es el fundamento de la lectura y la escritura. Los niños aprenden de la lectoescritura mediante experiencias cotidianas con herramientas de lectoescritura como libros, papel y crayones. Leer, cantar y dibujar son actividades con significado que los cuidadores pueden realizar con niños pequeños para apoyar el desarrollo inicial de la lectoescritura. Aunque no se espera que los niños puedan leer ni escribir para los 36 meses, esas experiencias positivas e interactivas servirán del cimiento para desarrollar las habilidades de lectoescritura en el futuro.

Notas

  1. Lindfors, J.W. (1991). Language acquisition: Developmental sequence. In Children’s language and learning (2nd ed., pp. 111–157). Reprinted from: Erikson Institute WebCT.
  2. Lessow-Hurley, J. (1999). Foundations of Dual language Instruction, 3rd edition. Reading, MA: Longman.
  3. Lessow-Hurley, J. (1999). Foundations of Dual language Instruction, 3rd edition. Reading, MA: Longman.