La auto-regulación. Introducción

Las Normas de guía conciben la auto-regulación como fundamento del desarrollo ya que la capacidad o incapacidad emergente en un niño de regularse a sí mismo afecta directamente el crecimiento en las cuatro áreas del desarrollo. La auto-regulación se refiere a la manera en que los niños captan información de sus cuerpos y de su ambiente, y a su manera de reaccionar ante dicha información.1

La auto-regulación también significa la capacidad emergente en los niños de regular o controlar su atención y sus pensamientos, emociones y comportamientos. Ya que la auto-regulación incluye la manera en que un niño hace frente a situaciones que producen estrés o cambios, los niños que tienen dificultades para manejar el estrés tal vez no puedan alcanzar un estado tranquilo en que el crecimiento y el aprendizaje puedan ocurrir, aun con la ayuda de su cuidador. Por lo tanto es importante que los cuidadores presten atención a las habilidades de auto-regulación de los niños y que los ayuden a aprender a regular sus sentimientos, pensamientos y conductas. Así como con el desarrollo en otras áreas, la capacidad de auto-regulación de un niño progresa mientras se va desarrollando, y depende mucho de relaciones sensibles y tiernas con los cuidadores.

La capacidad de los niños de regularse a sí mismos no está plenamente desarrollada durante los primeros tres años. El desarrollo de los niños se adapta a la maduración de esta capacidad al depender del papel de los cuidadores como reguladores externos, o co-reguladores.2 En el desarrollo sano de la auto-regulación, es central que los niños aprendan a leer las señales de sus propios cuerpos. Al principio, los cuidadores son los que responden a estas señales. Por ejemplo, cuando los niños pequeños sienten hambre, tienen que depender de que sus cuidadores reconozcan sus indicios y traten apropiadamente esa necesidad. Si un ruido fuerte hace que el niño se sienta estresado y abrumado, el cuidador tiene que modificar el ambiente para que el niño pueda volver a estar tranquilo. Los niños dependen de que los cuidadores atentos lean sus indicios y satisfagan sus necesidades. Las necesidades de niños lo incluyen todo, desde mantener una temperatura normal del cuerpo hasta manejar su fisiología y conducta y aprender a tranquilizarse a sí mismos. Mientras se van desarrollando, los niños también dependen de la ayuda de sus cuidadores con manejar los sentimientos y el comportamiento, y con aprender a prestar atención.3

La auto-regulación es un proceso de toda la vida que depende de los contextos sociales y culturales de un niño, y de su relación con sus cuidadores. Las culturas difieren en cuanto a sus expectativas físicas y emocionales para niños pequeños y sus maneras de reaccionar ante los comportamientos y señales de niños. Por lo tanto, la reacción de los niños y lo que hacen para tratar sentimientos o eventos diferirán dependiendo de sus experiencias singulares.

Cuando los cuidadores satisfacen apropiadamente las necesidades de niños de manera constante, los ayudan a sentirse seguros, contentos y organizados. Cuando dichas necesidades se hayan satisfecho una y otra vez, los niños aprenden que los sentimientos de estrés o de incomodidad pasarán rápidamente, lo que construirá su capacidad interna de tratar tales sentimientos, controlar mejor sus reacciones y ser menos impulsivos. Mientras los niños pequeños van aprendiendo a leer y responder apropiadamente a sus propios indicios, llegan a ser capaces de manejar sus propios procesos de auto-regulación. “Esa transición desde la regulación externa hasta la auto-regulación es una de las tareas más importantes de la maduración”.4 En las siguientes sub-secciones, se explican en más detalle los cuatro tipos de auto-regulación. Adicionalmente, los conceptos de auto-regulación se integran a todas las Normas.

Notas

  1. Perry, Bruce. (2012). Self-Regulation: The Second Core Strength. Early Childhood Today.
  2. Florez, Ida R. (2010). Developing Young Children’s Self-regulation through Everyday Experiences. National Association for the Education of Young Children.
  3. Shonkoff, J. & Phillips, D. (Eds.). (2000). From neurons to neighborhoods: The science of early childhood development. Washington, D.C.: National Academy Press.
  4. Perry, Bruce. (2012). Self-Regulation: The Second Core Strength. Early Childhood Today.

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