Cómo ayudar al niño que se enoja a menudo

Sobre este recurso
Revisado: 2015
English title: Helping the Often-Angry Child

Todos los niños se enojan de vez en cuando y tal vez hasta se ponen agresivos cuando están perturbados o frustrados. Pero algunos niños parecen estar enojados o agresivos muy frecuentemente. Las condiciones en casa o en la guardería, sumadas al temperamento del niño, influyen en su nivel de agresión. Los maestros tal vez no puedan cambiar estas condiciones, pero sí pueden ayudar a los niños a aprender cómo responder a sus sentimientos de enojo.

Observe para comprender.

¿Qué provoca el enojo y la agresión del niño? ¿Se perturba durante las transiciones de una actividad a otra, cuando su madre lo lleva a la guardería por las mañanas, cuando está cansado o tiene hambre, o cuando hay mucho ruido y conmoción?

Minimice los factores desencadenantes.

Si es dificultoso el momento de la llegada cada mañana, aparte unos minutos para pasar con la niña y ayudarla a ajustarse a estar en la guardería. Si se le hacen difíciles las transiciones, avísele tranquilamente al niño que la actividad está por acabarse y explíquele lo que va a hacerse luego.

Mencione las reglas de manera clara, consistente y positiva.

Comuníquele a la niña lo que quiere que haga y no quiere que haga. “No quiero que le pegues a nadie. Tampoco quiero que nadie te pegue a ti. Dile a Amelia que te gustaría tomar un turno con el triciclo. Si eso no sirve, vamos a hablar de otras cosas que podrías intentar”.

Anticipe los problemas que probablemente se presenten.

Póngase cerca del niño para recordarle en voz baja cómo debe comportarse antes de que se enoje. Si Benjamín discute frecuente con Jamal sobre la construcción de estructuras con bloques, sígalo al área de bloques y susúrrele, “Recuerda usar tus palabras con Jamal. Pregúntale si puedes ayudarlo a construir la torre”.

Rompa el ciclo de atención por mal comportamiento.

Enfóquese en los intereses o las habilidades del niño. Si a Sara le interesa dibujar o jugar a la pelota, planifique un ratito para unirse a ella mientras participa en estas actividades antes que ocurra el mal comportamiento. Comente sobre el interés o el esfuerzo de la niña. “¡Tus dibujos incluyen muchos detalles!” O, “¡Mira cuán lejos puedes tirar la pelota!”

Note y encomie el progreso.

Comuníquele al niño cuando está teniendo éxito. “Escuché cómo resolviste las cosas con Josué en el arenero hoy. ¡Le pediste hacer espacio para tu castillo de arena y él lo hizo!” Un abrazo, sonrisa o palmada en la espalda extra podrá reforzar el sentimiento positivo que resulta de trabajar mucho y lograr el éxito.