Actividades divertidas para las esperas. La música, el sonido y el movimiento

Sobre este recurso
Revisado: 2015
English title: Things to Do While You’re Waiting: Music, Sound, and Movement

¡Otra vez lo mismo! Usted está haciendo mandados con sus hijos y de repente quedan clavados-en el tráfico, en la clínica, formados en la caja de una tienda. Muchos padres han descubierto que las actividades de aprendizaje entretenidas pueden ayudar a reducir la impaciencia de los niños cuando tienen que esperar.

¡La música, el sonido y el movimiento pueden aliviar lo fastidioso de las esperas!

El movimiento creativo les ayuda a los niños a enfocar la energía física. La música abarca la matemática y la ciencia de los sonidos. Cuando los niños cantan, muchas veces aprenden nuevas palabras y aumentan su comprensión lingüística. Y la música ofrece una manera de crear la belleza y divertirse con otras personas.

Muévanse al ritmo.

Los niños pueden gozar la música de todas partes del mundo. Hasta sentado en una silla de seguridad en el coche, su hijo puede:

  • tamborilear, dar palmadas, menearse, vacilar o mover una cinta al ritmo de música
  • hacer que los dedos o los juguetes marchen, bailen, o “dirijan la orquesta”
  • fingir tocar instrumentos de orquesta
  • jugar a juegos con los dedos como el de la “Eensy Weensy Spider” (o, en español, el de la hormiguita que busca su leñita)
  • imitar los movimientos de otras personas de su familia

Canten juntos.

Se sugiere que lo hagan cuando no molestarán a nadie. Algunos padres llevan una lista de recordatorios de canciones favoritas en una bolsa o mochila. Los de su familia pueden:

  • turnarse en escoger canciones para cantarlas juntos
  • canturrear, entonar, cantar en armonía, o “lip-sync” (sincronizar los labios, o articular en silencio) para variedad
  • inventar canciones sobre lo que están haciendo
  • cantar al son de una selección de CD o DVD que su hijo escoge de la biblioteca

Escuchen.

¡Investiguen los sonidos juntos! Los sonidos pueden ayudar a contar un cuento, como en el cuento de hadas sinfónico de Serguei Prokofiev “Peter and the Wolf” (Pedro y el lobo). Pueden aumentarse las habilidades escuchadoras de su hija cuando usted la ayuda a entender tales términos como:

  • El tono: ¿Tiene el sonido un tono alto o bajo?
  • El volumen: ¿Es muy fuerte o muy quedo el sonido?
  • La duración: ¿Cuánto dura el sonido?
  • El ritmo: ¿Hay patrones entre los sonidos? Estén atentos a los tacones haciendo tic-tac en el suelo, el ruido de una lavadora, la pulsación de un tambor.
  • El compás: ¿Con cuánta rapidez cambian los sonidos?
  • La emoción: ¿Cuáles sentimientos despierta el sonido-el gozo, el estímulo, el temor, la tranquilidad?

Creen los sonidos.

Una vez más, asegúrense de no perturbar a nadie. Los de su familia pueden:

  • hacer efectos sonoros con la voz, los dedos, objetos o instrumentos
  • imitar voces de animales o sonidos de máquinas
  • turnarse en inventar patrones rítmicos con las manos que el otro puede copiar (“tic-tic-tac, tic-tic-tac”)
  • escuchar el ritmo de los latidos de sus corazones o de su respiración
  • practicar “hacer el silencio”