Libertad para crecer

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Reviewed: 2012

¿Has visto alguna vez una mariposa que emerge de su crisálida? Es tentador ayudarlo a librarse, pero la lucha por salir fortalece las alas del insecto. Los padres y madres desean ayudar a sus hijos y mantenerlos seguros, pero demasiada ayuda puede resultar en un niño que no tiene las fuerzas para desplegar las alas y volar.

Considere la edad del niño y su etapa del desarrollo.

Los niños de 1 y 2 años necesitan mucha supervisión, pero la mayoría de los niños de edad preescolar pueden dirigir sus propias acciones durante ratos breves siempre que se hallan en un ambiente seguro. No se espera que los niños de un añito se vistan a sí mismos, pero muchos niños de 4 pueden hacerlo con poca ayuda. Intente observar a otros niños de la edad de su hijo y lea información confiable sobre lo que se puede esperar de un niño de esa edad.

Tenga presente la diferencia entre el peligro y un riesgo menor.

Considere lo que su hijo quiere hacer. Hay una diferencia clara entre dejar que juegue en una piscina, donde podría ahogarse, y dejarlo jugar en un charco de lodo donde se mojaría y se ensuciaría. Los niños pequeños necesitan mucha supervisión cuando hay peligro, pero también necesitan ser libres de ensuciarse un poco y jugar activamente.

Dele la oportunidad de aprender a relacionarse con otras personas.

Puede ser que usted necesite entrenar a su hijo de 2 años a contestar la pregunta de un adulto o hallar un juguete para que un amigo lo use. A su hijo de 4 años, intente dejar que hable por sí mismo y halle maneras de jugar con un amigo por cuenta propia. Usted, el otro padre del niño o una maestra podría intervenir cuando se necesite ayuda.

Deje que su hijo aprenda a jugar con un juguete nuevo o haga un proyecto de artes por su cuenta.

Es posible que un niño no juegue con un juguete o juego de la manera que el fabricante del mismo tenía en mente. Siempre que no se hace daño, deje que su hijo lo pruebe a su manera. Puede que pinte árboles rosados y un sol azul, pero deje que la obra sea de él.

Considere permitir que su hijo fracase en algo y vuelva a intentarlo.

Así como su bebé probablemente se cayó muchas veces al aprender a caminar, puede necesitar varios intentos para vestirse, armar un rompecabezas o ayudar a usted a poner la mesa. Tal vez tenga que buscar el juguete o libro que se olvidó de guardar en su lugar. Sea sensible para notar cuando su hijo necesita tiempo para hacer algo por su cuenta y cuando sí necesita ayuda.

Quédese tranquilo cuando hay percances menores físicos o emocionales.

Comuníquele a su hijo que usted lo quiere, pero que los dolores pequeños son comunes en la vida. Cuide los rasguños o bese los moretones, y anímele a volver a jugar. Ayúdele a encontrar maneras de lidiar con la situación cuando su amigo quiere jugar con otro niño o se burla de él, pero intente evitar las reacciones exageradas.