Área 4. Introducción

El ritmo del aprendizaje de los niños durante los primeros tres años de vida es asombroso; aprenderán más durante los primeros tres años que en ningún otro momento de la vida.1 El desarrollo cognitivo de los niños pequeños se refiere a su proceso de aprender y el desarrollo de la inteligencia y otras capacidades mentales, como la memoria, el razonamiento, la resolución de problemas y el pensamiento.

La función ejecutiva durante los primeros tres años de vida significa la capacidad emergente de organizar y manejar pensamientos conscientes, acciones y emociones.5 La función ejecutiva es un proceso en el que participan, y que afecta, las capacidades de regulación y la función cognitiva en niños pequeños. Con la función ejecutiva los niños prestan atención durante ratos más largos, manejan sus impulsos, piensan lógicamente, razonan y resuelven problemas. El desarrollo de la función ejecutiva en niños se fomenta mediante relaciones de tierno cuidado e interacciones significantes con cuidadores atentos. Las Estrategias de interacción en todas las Normas de guía ofrecen ejemplos de experiencias enriquecedoras que fomentan el desarrollo de la función ejecutiva.

Como con todo aspecto del desarrollo, el desarrollo cognitivo ocurre dentro del contexto de las relaciones positivas y el tierno cuidado. El juego también es una herramienta esencial del desarrollo cognitivo. El juego se usa para resolver problemas y es la manera de que los niños se enteran de su mundo y desarrollan la confianza para dominar habilidades nuevas.

El desarrollo cognitivo se observa mediante comportamientos específicos. Durante la tierna infancia, los niños tienen una capacidad limitada de expresar externamente el entendimiento mental. Esto no significa que no estén aprendiendo, ni que no sean capaces de recoger y procesar la información que reciben de los sentidos. Los niños usan todos los sentidos para captar información y empezar a formar conceptos sencillos. Durante las primeras seis semanas de vida, los niños usan los reflejos para enterarse del ambiente y tener un impacto en ello. Eventualmente, esas destrezas involuntarias empiezan a usarse en forma voluntaria. Por ejemplo, para los cuatro meses, el reflejo de agarrar de un niño da lugar al agarrar con intención.

Después de los cuatro meses, los niños empiezan a orientarse más hacia los objetos y usan movimientos intencionales como los de extender la mano, agarrar y mascar para explorar e informarse sobre objetos en su ambiente.2 Después de los ocho meses de edad, los niños exploran comportamientos simples y orientados hacia metas, imitan acciones sencillas de otros y empiezan a desarrollar la lógica a fin de hacer planes y alcanzar metas simples.3 Por ejemplo, los niños repiten ciertas acciones, como golpear la mesa o empujar objetos para que se caigan de una silla alta.

Un cambio cognitivo importante que se desarrolla a como los ocho meses de edad es el entendimiento que objetos y personas existen aun cuando están fuera de vista, o no se escuchan. Esto se conoce como la permanencia de objetos y permite que los niños entiendan que los objetos tienen una existencia separada y permanente.4 La permanencia de objetos es necesaria para que los niños desarrollen el pensamiento simbólico, que empieza entre aproximadamente los 18 y 24 meses de edad. Los niños también usan la movilidad para expandir la exploración de su ambiente.

Durante el segundo año de vida, los niños empiezan a hallar objetos escondidos, reconocer patrones, llenar y vaciar recipientes y formar una comprensión básica de las formas geométricas. Todos estos logros son ejemplos del desarrollo de habilidades en las siguientes áreas cognitivas: lógica y razonamiento, memoria, relaciones espaciales, cantidad y números, y conceptos y exploración científicos.

Una parte del desarrollo cognitivo incluye el uso en niños de la expresión creativa. Usan el arte, la música, el movimiento y el juego para descubrir y dominar destrezas nuevas. Los cuidadores pueden proveerles oportunidades de expresión creativa al exponerlos a las canciones, el baile, el dibujar y el juego de fantasía. Los niños también tienen una capacidad creciente de entender conceptos básicos de la seguridad física y el bienestar.

Mientras los niños experimentan el crecimiento en sus capacidades mentales, todavía dependen de sus cuidadores para la estructura de ambientes seguros y enriquecidos para el aprendizaje. Los cuidadores deben proveer rutinas constantes y previsibles a fin de apoyar mejor a los niños en su exploración y juego.

Notas

  1. Shonkoff, J. & Phillips, D. (Eds.). (2000). From neurons to neighborhoods: The science of early childhood development. Washington, D.C.: National Academy Press. Online book
  2. Bjorklund, D. F. (2000). Children’s Thinking: Developmental Function and Individual Differences. Belmont, CA: Wadsworth.
  3. Bjorklund, D. F. (2000). Children’s Thinking: Developmental Function and Individual Differences. Belmont, CA: Wadsworth.
  4. Bjorklund, D. F. (2000). Children’s Thinking: Developmental Function and Individual Differences. Belmont, CA: Wadsworth.
  5. Center on the Developing Child at Harvard University (2011). Building the Brain’s “Air Traffic Control” System: How Early Experiences Shape the Development of Executive Function.

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