
El juego es la labor de los niños. Trabajan mucho en su juego, porque lo pueden inventar ellos mismos. Lo mejor de los juegos infantiles es que los niños aprenden mucho a la vez de divertirse. He aquí unas cosas para tener presente sobre el juego.
El juego puede ser cualquier actividad espontánea y divertida.
El juego espontáneo ocurre cuando los niños hacen libremente alguna actividad. Si los niños organizan un juego de pelota, una representación dramática, o un juego de esconderse, están satisfaciendo su necesidad del juego espontáneo. El juego espontáneo es distinto de inscribir a los niños en los deportes de Little League o unas clases de baile. Los niños sacan más provecho de un equilibrio entre las actividades planeadas y dirigidas por adultos y las que ellos mismos planean y dirigen.
El juego puede ser una manera efectiva y divertida para los niños de desarrollar sus habilidades.
- Habilidades de lenguaje se desarrollan cuando los niños juegan juegos de nombres, cantan canciones, y recitan rimas infantiles.
- Habilidades de pensamiento se desarrollan cuando construyen una torre de bloques, siguen las instrucciones de algún juego, o adivinan cómo armar las piezas de un rompecabezas.
- Habilidades de motricidad fina se desarrollan cuando ensartan cuentas, hacen figuras de arcilla y cortan con tijeras.
- Habilidades de motricidad gruesa se desarrollan cuando juegan con una pelota, van en un patinete o monopatín y corren carreras de relevos.
- Habilidades creativas se desarrollan cuando se imaginan cuentos, presentan un espectáculo de títeres, y se atavían con ropa de juego.
- Habilidades sociales se desarrollan cuando forman los equipos para juegos de pelota, discuten las reglas de un juego de naipes o deciden quién realizará cuál papel en un juego dramático.
Es importante eliminar barreras a las oportunidades de los niños para jugar, tales como:
- Demasiadas actividades estructuradas. Cuando sus vidas incluyen demasiadas actividades, deportes y clases, los niños no tienen tiempo para sí mismos ni para jugar sin estructura.
- Demasiado tiempo con la pantalla. Cuando los niños pasan mucho tiempo viendo la tele o las películas, su juego imita con frecuencia lo que ven en la pantalla. El tiempo que se gasta usando dispositivos es más provechoso cuando se pasa jugando.
Si un niño dice, “Estoy aburrido”, puede necesitar más tiempo no estructurado para jugar.
Los padres frecuentemente escuchan las quejas de sus hijos sobre el aburrimiento cuando no hay actividades programadas para ellos. Los niños necesitan el tiempo para relajarse y estar solos. En estas ocasiones florecen su imaginación y creatividad. Son los momentos cuando los niños sienten los plenos beneficios del juego.
Recursos de IEL
- Lista de recursos: Children’s Play: More than Fun and Games


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